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La práctica de bordado con punto de cruz se extingue en Hunucmá por diversos factores, entre ellos resalta la economía, pues una pieza bordada podría costar de 600 a 700 pesos

El punto de cruz es todo un arte en Yucatán. Se trata de un tipo de bordado con el que se crean los hermosos hipiles y ternos que tanto cautivan a turistas de todo el mundo, una técnica que se ha transmitido de generación en generación, pero que con la llegada de la modernidad, la tecnología y los altos costos esta práctica se está perdiendo.

Durante muchos años, las poblaciones del Poniente de Estado como Kinchil, Tetiz y Hunucmá se distinguían por el elevado número de costureras o artesanas que fabricaban a mano los bordados para las prendas de vestir femenina, como los hipiles y los ternos, que las damas lucen en las noches de fiesta tradicional, pero ahora se cuentan con los dedos de la mano.

En Hunucmá, en la calle 34A entre 35 y 37, cerca del mercado de la colonia Obregón, al Poniente de la población, hay una exhibición de hipiles con bordados de punto de cruz. La señora Margarita Cuxín comentó que estos son de los pocos trabajos artesanales que se pueden encontrar en esta comunidad y explicó que este bordado se está perdiendo con el paso de los años y la llegada de la modernidad y la tecnología.

Cabe señalar que el punto de cruz nació del sincretismo entre la cultura maya y la española. Las costureras adaptaron las técnicas que llegaron del viejo continente con las que utilizaban en esta región, y así descubrieron nuevas formas de bordar.

De esa unión cultural surgió el punto de cruz o xok bi chuy, una técnica que se caracteriza por puntadas en forma de equis y el uso de colores para la creación de formas y dibujos de pájaros, canastas, flores y otros elementos cotidianos.

Xok bi chuy es una palabra en maya que significa “bordado” o “hilo contado”, nombre que proviene del método de costura. Para poder realizar el punto de cruz se debe contar el número de puntadas, las cuales se repiten a manera de patrón hasta lograr una figura, siempre apuntado a la perfección.

Las costureras utilizan telas lisas como lino, panamá o aida, así como hilos de algodón que sirven como base para los patrones que se aprecian en hipiles, ternos y blusas. Algunas mujeres utilizan guías cuadriculadas que al final se deshilachan, dejando los dibujos como los conocemos y vemos en las vestimentas tradicionales.

Margarita Cuxín señaló que son varios factores los que influyen en la pérdida de este bordado entre las costureras yucatecas. En primer lugar, mencionó el factor económico, ya que un hipil, prenda sencilla y cómoda de una pieza con bordado, puede costar de 600 a 700 pesos, y los ternos de dos prendas con bordados a mano en la parte de cuello y de abajo con las arandelas se oferta hasta en 7 mil pesos, según la medida y el tipo de tela para la confección.

Otro elemento que está influyendo para que se extinga el punto de cruz es que ahora con la tecnología se están haciendo los hipiles y los ternos con estampados o dibujos de color que en el mercado les llaman subliminales, los cuales se venden mucho por ser más baratos.

“Las damas se inclinan por la compra de estas prendas, sin importarles que duran muy poco en su uso, ya que con el paso de los días el color del dibujo se va perdiendo en cada lavada”, recalcó.

En tercer lugar, mencionó que en las poblaciones de Yucatán“somos muy pocas las mujeres que sabemos esta técnica de hilo y las muchachas de hoy muestran poco interés por aprenderlo, y lo que es peor es que en estos días muchas personas por la influencia de otras culturas ya no quieren vestirse como las yucatecas de hace unos años”.

Margarita Cuxin lamentó que se está perdiendo esta bonita artesanía, “sería bueno que las autoridades actuales hagan algo al respecto, pues recuerdo que hace años existían en los ayuntamientos centros de la enseñanza de bordado en punto de cruz”.

Por último, comentó que “aquí en mi casa estoy enseñando a mi hija esta técnica no solo para que le sirva en su sostenimiento económico personal, sino también para que mantenga la costumbre de portar el hipil durante la vida cotidiana y los ternos en las fiestas aunque no sea la vaquería”.

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NM

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