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La Danza de Abraham e Isaac es un acto que busca evitar que el niño Jesús sea robado por el Diablo; la tradición data desde 1588 años

La danza de Abraham e Isaac en Dzitnup, es una tradición viva que se celebra a la medianoche del 24 de diciembre, los pobladores se reúnen afuera de la parroquia para ser testigos de cómo Abraham e Isaac luchan contra el diablo, portando máscaras de madera y bastones para proteger al recién nacido Niño Dios, a quien tienen escondido en un pesebre.

Sobre el baile se ha documentado especialmente en el pueblo de Dzitnup, comisaria municipal de Valladolid, sin embargo, tiene su manifestación en varias comunidades del Oriente y hasta se practica en el municipio de Chikindzonot.  Es una tradición viva que inicia su celebra a la medianoche del 24 de diciembre, en la Nochebuena. Producto es del sincretismo religioso de las ambas culturas, maya y cristiana.

Los apuntes históricos señalan la ejecución de danzas en la región yucateca, especialmente en los pueblos del Oriente desde las primeras décadas de la primera evangelización, un valioso testimonio es de Fray Alonso Ponce quien, en 1588, presencia en Dzitnup: “Dos danzas, una de muchachos y otra de indios grandes.”

La danza esta básicamente fijada en un baile entre dos figuras bíblicas que corresponde a Abraham y a Isaac que bailan con el diablo, en una puesta en escena del bien y mal, simbolizados por estos personajes. El baile, la recolección de maíz, este fijado precisamente en hacer que el bien, representado por estas dos figuras del antiguo testamento, tienen que bailar y mantener ocupado al diablo, llamado en maya Kisín, para que este no robe al Niño Dios, que sale de la iglesia para estar en casa de las personas devotas que lo reciben en su domicilio.

El kisín pretende robarse al niño Dios para acabar con el bien, pero si está ocupado no le dará tiempo para lograr su maldad planeada.

El historiador, Cruz Alberto Pat Itzá, nato de la comunidad de Dzinup, comentó: “desde la Nochebuena con la que inicia la Navidad comienza la adoración de todos los pastores que somos nosotros representados, por lo tanto, el kisín quiere robar al Niño Dios que está recién nacido. Por eso se baila y se juega con él en la puerta de la iglesia, hay que mantenerlo distraído. Hay una gran enseñanza en todo esto, porque si estamos ocupados, no hay tiempo para el ocio y para pecar, por decirlo de una manera”, explicó.

El Niño Dios, va en una especial cuna adornada con exvotos, así como con pañales y pañuelos bordados, además de sonajas y “tuchitos, calabazas secas que hacen las veces de sonajas que la gente le obsequia como promesa o exvoto. La imagen sagrada es deposita en un especial altar que la familia anfitriona prepara para recibirlo, en tanto en los solares y las terrazas destinadas se ejecuta el baile de la danza.

Especial melodía ejecuta la pequeña charanga, orquesta vernácula, que interpreta los viejos sones o determinadas músicas que la tradición ha consolidado y que deben acompañar la celebración.

La Nochebuena para las familias yucatecas simboliza una noche de intercambio de amor, paz y regalos, pero existe una población en tierras yucatecas donde estas manifestaciones cambian para dar paso a una tradición única, la cual se representa por el uso de máscaras las cuales están hechas de madera y cuero de cerdo.

En la danza de Abraham e Isaac usan unas máscaras de madera tallada por los mismos pobladores, en tanto que el diablo o kisín porta una máscara con un largo hocico, como cuentan la población que son los animales con los que se manifiesta los malos espíritus en los montes. Usa como arma un largo palo de madera con el cual hace sus travesuras antes de la medianoche del 24 de diciembre, ya que ese palo será al final con el arma que se le dará muerte.

Este ritual es motivo de celebración en las familias que reciben al Niño Dios en sus hogares, porque hay comida para los vecinos y devotos, hay música y se baila jaranas yucatecas por las mismas mestizas de la comunidad y jóvenes jaraneros que aprovechan la ocasión para alegrar con sus bailes.

La danza se ejecuta en diferentes días, cuando el Niño Dios sale del templo principal de la comunidad para visitar a las determinadas familias que, a decir de la comunidad, toman un día del novenario, como promesa para cumplir con su devoción con el Niño Jesús.

Días intercalados marcarán el inicio del novenario y la danza que fenece en su ejecución el seis de enero, en la fiesta de los Tres Reyes Magos, especialmente venerados en Tizimín, en el Oriente del Estado.

Sobre esta danza el investigador Cruz Alberto Pat Itzá comentó: “indudablemente el Abraham e Isaac de Dzitnup es una de las fiestas más complejas de las que hemos tenido noticias en el amplio panorama de la ritualidad indígena de nuestro país, y merece, por lo tanto, incorporarla al estudio de nuestra teatralidad”, finalizó.

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JG