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El clamor popular crece: nos siguen matando. ¿Quiénes son los asesinos y cómo detenerlos? Las esperanzas están puestas en el logro de la Paz Total

Con la firma de la paz entre el Estado colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) 13 mil exguerrilleros se desmovilizaron y salieron a iniciar una nueva vida: algunos organizando proyectos productivos colectivos; otros participando en la vida política democrática y algunos más retornando al seno de sus familias, todos dejando atrás la lucha armada.

Algunos, bajo el mando del excomandante Iván Márquez, luego de firmar el Acuerdo que los obligaba a dejar las armas, se fueron nuevamente al monte, alegando falta de condiciones para desmovilizarse. En la foto que acompañaba la noticia en la prensa, aparecían Márquez y Jesús Santrich, otro excomandante, casi ciego, que como todos los demás empuñaba un arma. Declaraban que habían conformado la Nueva Marquetalia, en alusión al sitio donde nació la guerrilla de las FARC 60 años atrás, porque ellos si eran los verdaderos revolucionarios.

Pero el grueso de la guerrilla ha respetado su palabra y se ha mantenido en la civilidad, algunos conquistando escaños en espacios de Gobierno en pequeñas poblaciones. Quienes están en el Congreso de la República, todos de la antigua Comandancia, han llegado allí porque así se estableció en el Acuerdo, no por votación popular y se han desenvuelto con relativos logros y algunos fracasos electorales.

Las esperanzas iniciales que despertaron exitosas empresas productivas de los exguerrilleros pronto se vieron empañadas por noticias de asesinatos de firmantes de ese pacto solemne. Eso ocurría en el Gobierno anterior, con un presidente -Iván Duque- que desde el inicio de su mandato se dedicó a torpedear a la Justicia Especial para la Paz (JEP) y, en general, a impedir la implementación del Acuerdo. Fue un desperdicio de oportunidades para avanzar en la construcción de la paz y las organizaciones sociales empezaron a alertar sobre el peligro difundiendo los nombres de las víctimas y denunciando “nos está matando”. Entre las víctimas se incluían líderes sociales que nunca habían empuñado las armas.

Pero, desafortunadamente, en este Gobierno encabezado por un exguerrillero que tiene como propósito principal el logro de la Paz Total, el desangre de firmantes de paz y líderes sociales continúa. Ahora ya no se dice, nos están matando, sino “nos siguen matando”.

En lo que va del presente Gobierno, se han cometido 91 masacres y han sido asesinados 184 líderes sociales y 43 exguerrilleros firmantes del acuerdo de paz. Esas cifras dan cuenta de los caídos hasta hace cuatro días, porque desafortunadamente cada día tenemos que lamentar nuevas muertes. Para hablar sólo de los últimos tres días: indígenas del departamento del Cauca (Sur del país) denuncian el asesinato del líder Carlos Quijano; masacre en el Norte de ese departamento: cinco asesinados en el resguardo indígena de Canoas; el viernes fue asesinado Elmer Abonía Rodríguez, alcalde de Guachené, también en ese departamento; era líder comunitario. Y así, aumenta cada día esa cuenta siniestra sin que los esfuerzos del Gobierno logren impedir este desangre.

La semana anterior, finalmente, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que se encuentra negociando con el Gobierno, aceptó suspender los secuestros extorsivos a los que seguían llamando retenciones. La presión social ya había llegado a un punto de rechazo total a esa organización, luego de que, tras la anterior ronda de negociaciones en el pasado mes de agosto, firmaron un cese del fuego por seis meses, pero en el mismo salón donde esto había ocurrido y apenas se levantaron de la mesa, anunciaron que no renunciarían al secuestro. Los negociadores del Gobierno -un exguerrillero y una exguerrillera- pusieron como punto indispensable para continuar con las negociaciones el rechazo a esa práctica inadmisible. Esperamos su cumplimiento.

Hace una semana se conoció que el Estado Mayor Conjunto (EMC), un grupo armado que podría entrar en las tratativas de la Paz Total anunció, según informes de prensa, que decretaban cese al fuego voluntario.

Ojalá estas noticias influyan en el freno de estas infames matanzas.

El clamor popular crece: nos siguen matando. ¿Quiénes son los asesinos y cómo detenerlos? Las esperanzas están puestas en el logro de la Paz Total y el fortalecimiento de la acción del Ejército nacional.

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