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Tal como ocurrió a Camila, la niña de Taxco asesinada por una conocida de la familia, en los últimos años han ocurrido otros feminicidios en contra de menores que involucran a gente cercana a su círculo

En el municipio de Taxco de Alarcón, Guerrero, el crimen contra Camila, una niña de 8 años, ha generado una oleada de violencia e indignación entre los ciudadanos. 

Este lamentable suceso ocurrió el 28 de marzo, un día después de que se reportara su desaparición en la colonia La Florida de Taxco. 

El caso de Camila no es aislado, pero su brutalidad ha provocado una reacción intensa en una comunidad ya afectada por la violencia del crimen organizado.

Secuestro y asesinato de Camila

Camila fue invitada a la casa de una amiga para disfrutar de una tarde en la alberca. Sin embargo, la tragedia ocurrió cuando Ana Rosa "N", madre de la amiga de Camila, y su pareja, secuestraron a la menor. 

Los captores exigían 250 mil pesos para su liberación. A pesar de los esfuerzos de la familia y de la comunidad para localizar a Camila mediante protestas y la difusión de un boletín de búsqueda, la niña fue asesinada y su cuerpo abandonado cerca de la carretera Taxco-Cuernavaca.

Feminicidios contra niñas que igualmente han dolido mucho a la sociedad

La trágica historia de Camila, es apenas uno de los muchos casos que han sacudido a la sociedad mexicana recientemente. 

Entre estos, destaca profundamente el caso de la pequeña Lupita, también conocida como “calcetitas rojas”. 

El desgarrador caso de "Calcetitas Rojas"

En el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, el asesinato de la pequeña Lupita, conocida como "Calcetitas Rojas", destapó la caja de Pandora sobre la violencia infantil en el país. 

Con apenas cinco años, Lupita sufrió el abuso y la violencia de quienes debían protegerla. 

Su madre y padrastro, enfurecidos por un incidente menor, cometieron actos inenarrables que culminaron con su muerte. 

Su cuerpo fue abandonado sin miramientos, dejando una herida abierta en la sociedad.

El caso de Valeria, una niña de 11 años que desapareció tras abordar una combi en Nezahualcóyotl, también en el Estado de México es otro ejemplo desgarrador. 

Los días de búsqueda culminaron en la peor de las noticias: Valeria fue hallada sin vida, víctima de abuso

Este hecho no sólo subrayó la vulnerabilidad de los menores en espacios públicos sino que también resaltó la impunidad que envuelve a estos crímenes.

Valeria Rivera Romero, una niña de 12 años del municipio de Melchor Ocampo en el Estado de México, representa otro caso que ha dejado huella en el corazón de la comunidad. 

Desaparecida tras una visita a la tienda, las peores sospechas se confirmaron cuando su cuerpo fue descubierto, evidenciando un acto brutal de violencia.

En la Ciudad de México, el hallazgo del cuerpo de una niña, a quien las autoridades llamaron Ángela, dentro de una maleta, puso de manifiesto la gravedad de la situación. Con solo 18 meses de edad, Ángela fue asesinada, dejando muchas preguntas sin respuesta y un país entero consternado.

La pequeña permaneció en el Instituto de Ciencias Forenses durante 13 meses a la espera que algún familiar fuera por ella, sin embargo, nadie reclamó su cuerpo ni se pudieron encontrar pistas de sus agresores.

Trece meses después, dentro de un ataúd blanco la pequeña fue sepultada sin que se pudiera determinar su origen.

Desde Sinaloa, el caso de Dayanara Esmeralda Fierro, de tan solo 5 años, se suma a esta lista negra. 

Secuestrada y asesinada, su tragedia es un recordatorio de la urgencia de acciones concretas para proteger a los más vulnerables.

La muerte de Ingrid Alison, cuyo cuerpo fue encontrado en una maleta en Tlatelolco, no solo causó horror por la crueldad del acto sino también por el manto de silencio y miedo que a menudo impide la justicia.

El secuestro y asesinato de Ximena, una niña de cinco años en Chiapas, por parte de su niñera y cómplices, resalta la vulnerabilidad de los niños incluso en entornos que deberían ser seguros.

En Nuevo León, el rapto y asesinato de Ana Lizbeth Polina Ramírez, de 8 años, no solo dejó una familia destrozada sino que también encendió las alarmas sobre la seguridad infantil en áreas urbanas.

La historia de Camila, de 9 años, violada y asesinada en Valle de Chalco, ilustra la impunidad con la que operan los perpetradores de estos crímenes, desafiando la seguridad de nuestras comunidades.

Estos casos, junto con otros igualmente desgarradores, no solo son un llamado a la acción para las autoridades sino también un recordatorio de la necesidad de cambios sociales profundos que garanticen la seguridad y el bienestar de los menores en México. 

La sociedad se une en el dolor, pero también en la determinación de buscar justicia y prevención para que no se repitan estas tragedias.

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IO

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