Ecocidio en Yucatán: 15 mil hectáreas de manglar, en proceso de degradación

Según el responsable del programa de conservación de aves de Pronatura Península de Yucatán A.C, en la entidad hay 15 mil hectáreas de manglar
lunes, 18 de octubre de 2021 · 07:31

Uno de los graves problemas ambientales que tiene Yucatán es la degradación de los manglares, reveló Ernesto Gómez Uc, responsable del programa de conservación de aves de Pronatura Península de Yucatán A.C., quien señaló que en el Estado se estima que 15 mil hectáreas de estas formaciones leñosas están en proceso de degradación o ya están deterioradas, en especial en la zona costera de Dzilam de Bravo

En ese tenor, el Maestro en Ciencias explicó que la construcción de carreteras, la apertura de puertos de abrigo y de bocanas que conectan al mar con la ciénega, así como los cambios de uso de suelo para la edificación de proyectos inmobiliarios y turísticos en la zona costera de la entidad, son las principales causantes de la degradación de los manglares en Yucatán.

Señaló que todo lo anterior provoca un proceso de deterioro de esta especie vegetal, sobre todo porque se pierde la hidrología.

“Una vez que se pierden los flujos hidrológicos, es decir, se pierdan los movimientos del agua en esa región, empieza una degradación y, cuando eso pasa, entramos nosotros, que hacemos una recuperación ecológica”, puntualizó.

El entrevistado explicó que la recuperación se da a través de la restauración hidrológica, es decir, que el agua, principalmente, vuelva a tener las condiciones para que el manglar crezca, un proyecto que inició en 2016 y que se trabaja con el Laboratorio de Producción Primaria del Centro de Investigación de Estudios Avanzados (Cinvestav).

Indicó que el proyecto fue apoyado económicamente por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, porque la organización cuenta con un programa que apoya a las aves migratorias que cruzan el continente americano y llegan al país, siendo una de las principales áreas de llegada la Península de Yucatán, sobre todo el Norte del Estado.

“Muchas de estas aves, vienen desde Estados Unidos y Canadá, cruzan el Golfo de México y el primer punto de llegada es la costa Norte de Yucatán, una zona donde se concentra la mayor parte de manglar de la región”, comentó Gómez Uc, quien dijo que en la península existen 91 mil hectáreas de manglar, que forman parte del ecosistema de estas aves.

Por lo anterior, comentó que es importante que los pájaros encuentren las condiciones idóneas en los manglares para alimentarse, refugiarse y reproducirse, motivo por el cual es importante la conservación de las zonas con manglar, sin embargo, en Yucatán hay 15 mil hectáreas de manglar que están proceso de degradación o ya están degradadas.

Una de las zonas más afectadas del Estado, es la zona costera del municipio de Dzilam de Bravo, donde se tiene el registro de dos mil 700 hectáreas de manglar degradadas, un problema que identificó Pronatura Península de Yucatán A.C., un motivo por el cual se comenzó el proyecto en conjunto con el Laboratorio de Producción Primaria del Cinvestav.

Recuperación

Por lo anterior, Gómez Uc, de Pronatura, enfatizó que lo que hacen, en términos coloquiales, es la recuperación del ecosistema que fue degradado o que se encuentra en deterioro y regresarlo a los valores que en un principio tenía. Para ello, señaló se tiene que realizar un estudio e identificar los motivos por el cual se perdió el manglar y las consecuencias.

Destacó que el proceso de restauración del manglar es muy importante en la parte científica, área de la cual se encarga el Laboratorio que dirige el doctor Jorge Herrera, porque ellos dan la pauta para direccionar la forma de la restauración y Pronatura ayuda en la concientización de las poblaciones costeras para que conserven los manglares.

“Es un proceso en conjunto, ya que al final la conservación del manglar tiene muchísimos beneficios, como el hecho de que capturan y almacenan carbono, uno de los causantes del efecto invernadero y el cambio climático, además de que éstos protegen (a la Península) ante fenómenos naturales como huracanes y son un reservorio de especies importantes”, dijo el especialista.

Asimismo, añadió que si se protege el manglar, se protege la vida de las personas y de la biodiversidad que existe en nuestra región.

“Esa protección de la costa, también beneficia al interior del Estado, como lo son las selvas”, comentó el entrevistado, quien ahondó en el tema comentando que de 2016 a la fecha se han recuperado 850 hectáreas de manglar.

Señaló que, aunque parezca poco, el esfuerzo para la recuperación es mucho, porque cuesta dinero.

“Afortunadamente, los beneficios de la recuperación de estos manglares son tangibles, son importantes para la sociedad, porque hay un cambio gradual para la temperatura de la región. Entonces los manglares nos benefician”, señaló.

El maestro destacó que el trabajo que realiza el Laboratorio de Producción Primaria del Cinvestav y Pronatura Península de Yucatán A.C. ha sido en toda la costa del Estado, desde Celestún, pasando por Sisal, Yucalpetén, Progreso, Dzilam de Bravo, hasta Río Lagartos, lo que significa que han brindado cobertura a toda la zona Norte de Yucatán.

En ese tenor indicó que han concentrado su trabajo en Dzilam de Bravo por el número de hectáreas de manglar afectadas, pero señaló que el proceso de degradación se puede observar en toda la zona costera de Yucatán.

“Progreso es una región bastante impactada por todas las estructuras carreteras que se han visto, también Chuburná Puerto y Celestún”, mencionó.

Otro de los motivos por el cual han focalizado sus trabajos en Dzilam de Bravo, señaló, es porque las comunidades aledañas han puesto sudor y esfuerzo, para que se puedan recuperar hectáreas de manglar y, uno de los objetivos del programa de restauración de manglar, es que se recuperen dos mil 500 hectáreas en un periodo de cinco años aproximadamente.

“Pareciera poco, pero recuperar manglar es muy extenuante, es de mucho apoyo técnico, científico, apoyo comunitario, así como apoyo en cuanto a los recursos monetarios. Sin embargo, esas dos mil 500 hectáreas son como meta mínima, esperemos influenciar en muchísimas más zonas degradadas o en proceso de degradación”, concluyó el experto.