Por la contingencia, zapateros de Ticul optan por las redes sociales para vender

Debido a la contingencia sanitaria, la industria del zapato en Ticul ha tenido que adaptarse a una nueva forma de comercialización mediante las redes sociales.
martes, 6 de octubre de 2020 · 06:48

La pandemia trajo consigo el desplome de la industria del zapato en Ticul y, aunque hay una ligera recuperación que se ha dado con la reapertura económica, los comerciantes han tenido que buscar nuevas formas de comercialización a través de las redes sociales, principalmente, haciendo llegar sus productos a otros estados e incluso a países como Guatemala.

En visita a la Perla del Sur se observa que los negocios de calzado aún batallan por recuperarse, luego de varios meses de estar cerrados por la pandemia. De acuerdo con los reportes, apenas se han alcanzado ventas que oscilan entre el 30 y el 40 por ciento, sólo de zapato cómodo y económico, porque no hay venta del zapato de vestir ni de tacones, mucho menos del zapato escolar.

En este escenario, los productores de calzado que forman una industria que da trabajo a cientos de habitantes del municipio, han tenido que buscar nuevas formas para tratar de paliar la crisis de esta pandemia por el COVID-19.

“En nuestro caso la situación nos pegó al cien por ciento, todas las ventas se cayeron. El negocio estuvo cerrado como 4 meses y luego, cuando permitieron la apertura, no nos dejaban abrir ni sábado ni domingo que eran los días de mejor venta. No vendíamos nada y entonces pensé que, como todos los demás negocios, teníamos que llegar a sus domicilios y empezamos a operar a través de internet”, expuso Miguel Salazar Ortiz.

El entrevistado es dueño de la zapatería “Impacto 24” y está en el negocio del calzado desde hace 22 años. Expuso que nunca había vivido una situación tan difícil y devastadora, tanto que de su bolsillo ha perdido 100 mil pesos para apoyar a sus empleados, muchos de los cuales llevan varios años trabajando para él.

Sin embargo, también tuvo que dar de baja a varios y si contaba con más de 20 trabajadores, se quedó sólo con 10.

“Pero tratamos de seguir ayudando a los que pudimos, porque ellos trabajan al destajo y hay que apoyarlos. Así lo hicimos y hoy ya hay cierta recuperación, pero es mínima”, comentó.

En su caso, dijo que empezó a promocionar sus productos por medio de Facebook y a ofrecer servicio a domicilio en la localidad y en las poblaciones cercanas y resultó bien, la gente empezó a pedir sus zapatos, aunque también tuvo su lado malo.

“También tiene su lado malo porque ahí empieza la copiadera. Subes un modelo y al rato ves que otro ya te lo copió”, dijo.

Comentó que hasta los propios mototaxistas que se quedaron sin trabajo empezaron a ir a comprar para sus clientes y se lo llevaban a sus casas.

“Por la pandemia, desde luego, la gente empezó a dejar de llegar e incluso los que venían de Tabasco ya no llegan, porque se volvió inseguro porque la otra vez hasta un camión asaltaron”, dijo.

De las ventas por medio de Facebook, dijo que han resultado bien y las compras se mandan por paquetería. Principalmente se está enviando a los poblados cercanos como Peto, Tekax, Muna, pero ha enviado también a otras entidades como Guadalajara y Pachuca.

Ahora, dijo, lo que se está vendiendo es el zapato cómodo, de piso, la sandalia, porque el zapato de vestir, los tacones y el escolar no hay demanda.

“Normalmente teníamos la venta de tacones para las graduaciones y en estas fechas había una buena venta del escolar y también el tacón y las plataformas para diciembre, pero ahora no hay nada de eso y creo que así seguiremos, con puro zapato bajito”, comentó.

También la empresa “Calzado Paulina” ha encontrado la forma de enfrentar esta crisis vendiendo a través de las redes sociales, en este caso por Facebook y WhatsApp.

“En nuestro caso afectó, como a todos, se cayeron las ventas y la gente no está viniendo a la tienda a comprar, pero tenemos una dinámica de venta por WhatsApp y les mandamos nuestros catálogos y hemos enviado hasta Estados como Mexicali y Veracruz, e incluso a países como Guatemala. En general podemos hacer envíos a toda la República a través de Fedex”, expuso Fátima Escobedo.

Dijo que por ahora se están comercializando unos 200 pares por semana y esto ha ayudado a que la gente que trabaja en los talleres y que fabrica los zapatos, también siga teniendo su trabajo.

En el caso de esta empresa, dijo que se está vendiendo mucho el calzado de niño y niña, pero también el que es más económico, no se está vendiendo el zapato que es bordado, por ejemplo, que cuesta un poco más.

Los que compran son en su mayoría revendedores del calzado y compran en Ticul –expuso– porque se distingue por su calidad.

La señora Suliana Caamal, quien vende calzado en la zona de mercado de Ticul, expuso que en su caso las ventas se cayeron también y ya hay una ligera recuperación. Se trata de una empresa familiar y su padre, Mariano Caamal, es que el fabrica el calzado.

“Pero sí bajó demasiado. Primero estuvo cerrado varios meses y pues todos nos tuvimos que aguantar. No podemos hablar de pérdidas porque todo está invertido, pero sí de que se dejó de vender y tuvimos que buscar la forma de vender por otro lado, pero también dejó de ganar la gente que trabaja en los talleres”, comentó.

Mencionó que si antes de la pandemia podía vender en un día unos 15 pares nuevos, ahora con trabajo hace 3, si acaso.

En el mismo caso está doña Landy Beltrán, de la zapatería “Jessi Yolanda”, quien dijo que antes de la crisis por la COVID-19 podía vender hasta mil pesos en un día entre semana, ahora pueden ser unos 400 y no es seguro, porque hay días que incluso no se vende.

“Sí ha bajado mucho y pues se ha tratado de hacer lo posible para que los zapateros tengan trabajo. Porque acá es todo un conjunto. Nosotros vendemos, pero están también los zapateros a los que les llevamos el material para que hagan el calzado”, expuso.

En este caso, por ejemplo, dijo que trabajan 12 zapateros en diferentes procesos, elaborando el calzado que se vende, además de los integrantes de la familia que dependen de la actividad.

Por David Rico