Tren Maya genera aumento de visitas a zonas arqueológicas de Quintana Roo

El INAH informa que la entrada en operación del Tren Maya ha impulsado significativamente la afluencia de visitantes en sitios arqueológicos de Quintana Roo
jueves, 1 de febrero de 2024 · 13:00

El INAH reporta un incrementó en la afluencia de visitantes en sitios como Chichén Itzá, Tulum y Uxmal, derivado de la entrada en operación del Tren Maya.

Según el organismo, la afluencia de visitantes a los museos y zonas arqueológicas del INAH en 2023 se incrementó en 23 % en relación con 2022.

Tan sólo a Chichén Itzá acudieron 2 millones 330 mil visitantes, en 2023, y en 2024, el incremento de visitas se mantiene en esos mismos volúmenes.

Según el Instituto, el pasado martes 23 de enero de 2024, Chichén Itzá rompió su récord de visitantes en un solo día que no fuera equinoccio de primavera, registrando 7 mil 500 turistas.

Además del incremento de visitantes, mencionaron que sitios como Chacchoben, ubicado en las cercanías de la estación Limones del Tren Maya, se verán beneficiados con nuevas investigaciones y labores de conservación sobre sus principales estructuras y bienes muebles.

Respecto de Chachoben se informó que su nombre significa “lugar del maíz colorado”, y en este sitio se trabaja en la readecuación de la infraestructura de atención al público y en la instalación de 572 metros de senderos interpretativos y cedularios renovados.

Sobre los avances generales en el trabajo de salvamento arqueológico que los expertos del INAH conducen en las obras del Tren Maya, se informó que, con corte a enero de este año, se han registrado y preservado 59 mil 340 bienes inmuebles; un millón 423 mil 524 fragmentos cerámicos; mil 956 bienes muebles, de los cuales mil 487 están en proceso de restauración; 699 restos humanos y 2 mil 352 rasgos naturales asociados con la presencia de grupos humanos.

Además, como parte de estas labores, se halló un sartal, es decir, un conjunto de collares elaborados con conchas, caracoles, un hacha de piedra verde y colmillos, los cuales podrían ser de jaguar o fueron tallados a partir de caracoles.

El ornamento corporal, compuesto por 212 elementos, se ubicó como parte de una ofrenda consagrada, en tiempos prehispánicos, al cuarto de un basamento piramidal, el cual ha sido catalogado por los especialistas como de categoría 4.

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HS