Leyendas mayas de la Península de Yucatán: 'El perro y Kakasbal'

Muchos de las leyendas provenientes de la cultura maya, suelen tener enseñanzas de vida a través de relatos fantásticos que invitan a imaginar y a reflexionar
viernes, 2 de julio de 2021 · 20:04

En la Península de Yucatán existen varias leyendas provenientes de la cultura maya, que suelen dejarnos algunas enseñanzas de vida a través de relatos fantásticos.

La leyenda de El perro y Kakasbal, cuenta la historia de un hombre que se pasaba la vida malhumorado y en cada ocasión que podía se dedicaba a maltratar a su perro, al que siempre hacía muy infeliz.

Al ver esto, un espíritu maligno de nombre Kakasbal, se dio cuenta que tenía una oportunidad para sacar provecho de la situación y del enojo que el perro debía guardar hacia su dueño, motivo por el cual decidió aparecerse frente al perro y entablar una conversación.

Kakasbal preguntó al perro porqué se encontraba triste a lo que él respondió que se debía al maltrato de su amo, debido a esta respuesta el espíritu preguntó porqué no abandonaba a su dueño pero el perro no dudo en explicar que debía mantenerse fiel a él.

Kakasbal siguió intentando convencer al perrito de escapar, incluso le ofreció su ayuda para hacerlo pero el perro simplemente no aceptaba, sin importarle los malos tratos que su amo le daba.

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Finalmente, después de tanta insistencia, el perro intentó quitarse de encima al espíritu maligno y fingió aceptar su propuesta por lo que preguntó qué era lo que debía hacer a lo que Kakasbal comentó que tenía que entregarle su alma.

El perro preguntó qué era lo que obtendría a cambio y Kakasbal respondió que le otorgaría cualquier cosa que él deseara, motivo por el cual el animalito pidió tener un hueso por cada pelo de su cuerpo, a lo que el espíritu aceptó.

Tras esta promesa, el can pidió al maligno que comenzara a contar los pelos de su cuerpo, pero cuando éste llegó a la cola, el perro recordó la fidelidad que le debía a su amo, por lo que dio un salto haciendo que Kakasbal perdiera la cuenta y se molestara, sin embargo, se excusó diciendo que las pulgas le hacían moverse así, por lo que tuvo que empezar a contar de nuevo, pero el animal repitió esta misma acción al menos cien veces más.

Harto de contar tantas veces, Kakasbal simplemente se dio por vencido y dijo al perro: "No cuento más. Me has engañado pero me has dado una lección. Ahora sé que es más fácil comprar el alma de un hombre que el alma de un perro”.

MA