'Iban a matarme”: Gómez Cazarín

martes, 21 de enero de 2020 · 03:31
La tarde de ayer fue dado de alta Alejandro Gómez Cazarín, quien estuvo frente a Movimiento Regeneración Nacional en Carmen, y que la noche del sábado fue baleado en su casa, en el fraccionamiento Mediterráneo; declaró que fue un atentado directo contra su vida y que espera la investigación de las autoridades para que den con los culpables. El morenista fue escoltado por la Guardia Nacional, quienes lo mantendrán en custodia, por precaución. A su salida del hospital particular Cesat, la diputada Xóchitl Mejía Ortiz llevaba a su esposo, Gómez Cazarín, en silla de ruedas, indicó que previamente el afectado escribió un posicionamiento para que los medios lo transmitieran y que no lo cuestionaran porque no podría responder adecuadamente. “Su estado de salud es delicado, les agradecemos que después de que se lea el escrito, no habrá sesión de preguntas y respuestas, espero que nos comprendan. Queremos que nos dejen asimilar la situación porque fue demasiado delicada”, apuntó. Por su parte, Bernardo Gómez Cazarín, hermano de Alejandro, leyó el comunicado, a nombre del agredido: buenos días amigos, amigas, familiares allegados a mí y a toda mi familia; antes que nada quiero agradecer a Dios por darme la oportunidad de seguir con vida, y al mismo tiempo quiero hablar no sólo por mí o lo que pasó el sábado pasado o lo que pueda pasar. “Quiero hablar por todas las personas, las víctimas que como yo han sido, y probablemente seguirán siendo vulnerables a robos, atentados en contra de sus vidas, quiero hablar por las personas que a diferencia mía, no lograron escapar con vida, quiero hablar por los que todos los días están expuestos a agresiones y asaltos con armas de fuego, como me ha sucedido a mí”. “Nos sentimos inseguros en esta ciudad, en este Estado, y quiero hacer un llamado de atención a nuestro gobierno; necesitamos enfatizar la seguridad en nuestro País; no quiero ser arrogante ni presuntuoso, pero me considero una persona de buen corazón, honesto, con valores y principios. El único mal que creo hacerle a algunas personas es hacerlos sentir incómodos por tratar de hacer una forma de vida más justa para todos y ayudar a los más débiles”. “No soy cobarde, y miedo no tengo, mis agresores me han hecho más fuerte. Por eso hablo, por esas personas y familias que se sienten vulnerables, y exijo enérgicamente que mi caso, como muchos otros, no se quede estancado en algún escritorio de la Fiscalía, sino que también para todas las denuncias que se realizan, que se tomen en cuenta en tiempo y forma, que nunca pasa nada con ellas y no quiero que siga sucediendo”. “En mi caso, esta es la tercera denuncia que expongo y no ha pasado absolutamente nada. Hoy tengo una bala alojada en el pecho, cerca del corazón; esta bala será un recordatorio permanente para todos aquellos que luchamos por justicia e igualdad, por ello le pido al gobierno de mi Estado, justicia para mí, mi familia y para todos los campechanos”, concluyó. Tras esta declaratoria, Alejandro Gómez Cazarín expresó unas palabras en las que dijo que no está intimidado, sino que tiene más energía; que no es un cobarde y no tiene miedo, está consciente de que fue un atentado y no un robo como lo han hecho creer. “Iban a matarme, corrí con la suerte de que no, porque ya varias veces había sucedido y decir que a alguien le incomodamos, y no sólo yo, sino toda la gente que está vulnerable. Las autoridades que hagan su trabajo, yo seguiré trabajando más duro y quiero aprovechar a agradecer a todas las personas que nos estuvieron hablando”, subrayó. Pidió al Gobernador del Estado, al Presidente Municipal, que hallen a los responsables y que paguen por lo que quisieron hacerle, que era quitarle la vida. A pregunta expresa de si señalaba a alguien en particular, respondió que no. Finalmente, Xóchitl Mejía dijo que esto lo tendrán como recordatorio, en el que se vio afectada toda su familia. Al finalizar, se fueron custodiados por elementos de la Guardia Nacional, quienes los custodiarán para salvaguardarlos. (Texto: Dayana Alcalá / Fotos: Ignacio Morales / Carlos Valdemar)