Mundo Generacional... El Cumpleaños de la Generación 'X'

En este artículo Edwin Carcaño Guerra reflexiona en torno al mundo generacional y en específico sobre la generación X
martes, 28 de marzo de 2023 · 09:46

Llegaba el viernes o el sábado por la tarde. Era el gran momento, la piñata y la diversión aguardaban. El entretenimiento iba a ser inagotable. Las fiestas de cumpleaños eran increíbles.

Se disfrutaba mucho, ya que los elementos conspiraban para que fuera una experiencia sorprendente. Regalos y sorpresas iban a recibir al cumpleañero.

Eran momentos tan entusiastas que tus papás los usaban como moneda de cambio: si te portabas mal no ibas a la fiesta. Entonces había que ganárselo: se hace bien la tarea y no hay reportes de la maestra. Había que vestirse elegante para dar una buena impresión.

En la década de los 80 la logística de un cumpleaños era más o menos el siguiente: Llegabas a la sala de fiestas y te reunías con tus amigos a jugar en juegos mecánicos. Cabe aclarar que estas atracciones estaban decoradas con pintura que tenían altas cantidades de plomo. Sin embargo, eso a nadie le interesaba. Ya nos moriremos después.

Por ahora había que divertirse. Pocos minutos después sonaba el primer grito: “¡Sangre!” Resulta que Miguelito, por hacerse al acróbata, se cayó del carrusel. Su cabeza sangra más que un toro de lidia recién ejecutado.

Su mamá corre en pánico. Para él la fiesta ha acabado. Llega la hora del mago. Este mágico personaje con aliento a alcohol y olor a tabaco. Manuelito corre a abrazar al carismático señor y grita de alegría. Empieza el show, aparecen conejos y palomas. Los niños están asombrados de los poderes de este individuo.

Pide un voluntario y Gerardito alza la mano. Este sube la tarima de medio metro y de forma esotérica se convierte en un médium para las misteriosas apariciones. Es el turno de Alejandrita quien sube al estrado. De sus manos aparecen unas flores ¡Es feliz! (Las malas lenguas dicen que esta niña disfrutó tanto ese momento que hoy consulta con un adivino el tarot todas las semanas).

Ahora pasamos a la cena. Esta incluye un tamal de pollo, espagueti y rollo. Además de una amplia gama de refrescos servidos en vasos de plástico. Estos se ven viejos y antihigiénicos, pero eso no es importante. Lo que importa es beber como peces en el río.

Mientras los niños reciben su alimento alto en calorías, azúcares y grasas trans, el proyector se enfila a la pared. Comienza la película en la cual vemos un fragmento de Star Wars en español de España.

En eso sabías que todo iba a terminar: tu mamá te decía que ya era hora de marcharse. Te despides de tus amigos. ¡Valió la pena! Qué bueno fue ser niño de la Generación “X”.

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