OTAN de convidado de piedra a protagonista

martes, 25 de octubre de 2022 · 12:22

Durante la Crisis de los Misiles de 1962 la OTAN fue ninguneada por los Estados Unidos. Aquel evento planteó la confrontación bélica en dos escenarios. Cuba y Alemania. Se temía que, si Estados Unidos bombardeaba las instalaciones soviéticas en Cuba, la URSS haría lo mismo en Berlín o tomarían la ciudad. Lo grave fue que los integrantes de la OTAN ignoraron que eso podía ocurrir hasta horas antes del mensaje de Kennedy el día 22 de octubre cuando ya se ejecutaba el bloqueo naval a la isla.

La OTAN no fue previamente advertida ni desempeñó ningún papel en el evento. Aunque desde el primer momento Kennedy estimó que los aliados de la OTAN debían ser “alertados” e incluso “consultados”, aplazó la medida hasta momentos antes de su mensaje a la nación por temor a que algunos líderes se opusieran a la “respuesta militar”, lo cual conduciría a debates, dar lugar a filtraciones o retrasar la acción, dando tiempo a que los misiles en Cuba estuvieran operativos.

El presidente era consciente de que a los europeos Cuba les interesaba poco, pero eran sensibles a las amenazas a Berlín Occidental y a Europa en general. El 18 de octubre, durante una reunión del ExComm, observó que los aliados de Estados Unidos estimaban que “Cuba era una fijación de Estados Unidos y no una amenaza militar real”.

Ellos “piensan, dijo, que estamos un poco locos con Cuba” (SIC). El día 21 de octubre, Kennedy recibió al embajador británico David Ormsby-Gore a quien impuso de la situación creada, comentando las opciones que entonces se maneaban. Ese mismo día se comunicó con el primer ministro británico Harold Macmillan a quien explicó que el “paso soviético era extraordinariamente peligroso y agresivo y creaba una crisis del tipo más grave”. Fueron los primeros extranjeros en enterarse de la situación creada.

El 22 de octubre, horas antes de que el expresidente se dirigiera al país, altos funcionarios de la administración sostuvieron sesiones informativas con los líderes de la OTAN. El embajador Walter Dowling se reunió con Konrad Adenauer; David K.E. Bruce con Harold Macmillan; y Dean Acheson con De Gaulle y con el Consejo del Atlántico Norte.

El exembajador Livingston Merchant informó al primer ministro canadiense John Diefenbaker. Poco después de su mensaje televisado anunciando el bloqueo naval a Cuba, Kennedy conversó vía telefónica con el primer ministro británico. Harold Macmillan quien preguntó si Estados Unidos iba a invadir Cuba. Kennedy explicó que con el bloqueo trataba de evitar una “escalada a la guerra” y que el objeto de la política de Estados Unidos eran los misiles, aunque también se estaba preparando para una invasión y una crisis en Berlín.

Al analizar el pensamiento del presidente, el embajador Ormsby-Gore, consideró, entre otras cosas, que Kennedy no tenía intención de invadir Cuba y deseaba que la crisis se resolviera a través de la negociación”, asumiendo la posibilidad del “cierre recíproco de bases militares” que involucraba a la base de misiles en Turquía. Mediante el telegrama al Secretario de Estado, el embajador de Estados Unidos en Alemania Occidental, el 22 de octubre, entre otras cosas se informa que el canciller de Alemania Occidental, Konrad Adenauer, al comentar la presencia de los misiles soviéticos en Cuba, dijo no estar sorprendido: “Tenía que suceder”. Aunque expresaron preocupación por la falta de consultas previas, los representantes de la OTAN mostraron simpatía con la posición de Estados Unidos.

Dean Acheson, consejero de cuatro presidentes de Estados Unidos, declaró que la acción soviética era una “amenaza para la OTAN y un paso hacia el reajuste del equilibrio nuclear entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. La alianza no debería romper el paso cuando la acción contra Berlín “parecía inevitable”.

En 1962 habían transcurrido 17 años desde el fin de la guerra y la OTAN contaba con 13 de fundada y las prioridades de la reactivación política, la reconstrucción de las instituciones y la activación de la economía prevalecían sobre las tareas militares. Ningún país estaba listo para una confrontación militar con la Unión Soviética y, aunque Inglaterra y Francia habían probado bombas atómicas, no poseían arsenales ni disponían de medios portadores.

Entonces, en mayor medida que ahora, la dependencia de la OTAN de Estados Unidos era absoluta, lo cual explica la resignación con que sus líderes asimilaron el desaire de los Estados Unidos que, al revés de entonces cuando la excluyó, ahora empecinado en la expansión hacia las fronteras rusas la ha llevado al borde de una confrontación con Rusia que resultaría catastrófica.

Son otros tiempos e idénticas relaciones de poder. *Algunos elementos han sido tomados de documentos recién publicados por el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos (National Security Archives NSA), institución privada con sede en Washington.

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