Geopolítica del frío

martes, 11 de enero de 2022 · 12:30

Imperios coloniales europeos de la era moderna que se expandieron hacia ultramar, el Imperio Ruso (1721-1917) con 22 millones de km² fue terrestre y continuado, sumó áreas de Europa, Asia Central, Alaska, el Cáucaso y el Báltico. A pesar de sus enormes dimensiones, la existencia de regiones atrasadas y la carencia de costas y puertos en el Atlántico y el Mediterráneo, en épocas en que era decisivo era el poderío naval, le restaron relevancia estratégica en los asuntos mundiales.

Al mantener unido el Imperio Ruso, la Unión Soviética conservó el hándicap geográfico que, en los años cuarenta, se modificó al colocar en su esfera de influencia a varios países de Europa Oriental que mejoraron la proyección hacia occidente, cosa en la cual avanzó decisivamente al desarrollar el poderío atómico y coheteril intercontinental y la flota de submarinos nucleares. Al establecer una sólida alianza político-militar con Cuba, la URSS debutó en espacios que le estaban vedados. El emplazamiento de misiles nucleares en la Isla en 1962 pudo ser un cambio trascendental en la correlación mundial de fuerzas. En 1971 el gobierno de Hafez al-Asad facilitó a la URSS el puerto de Tartus en el Mediterráneo, acuerdo posteriormente anulado y retomado cuando en 2005, Rusia condonó la deuda de Siria.

Debido al colapso del socialismo en Europa Oriental y en la Unión Soviética, Rusia retrocedió geoestratégicamente cuando 15 repúblicas, con unos 8 millones de km² y más de 100 millones de habitantes se separaron de ella, constituyendo cerca de 20 nuevos estados. En conjunto se trató del mayor ajuste territorial desde la colonización de América. 25 millones de rusos quedaron fuera de su país, dispersos por esos espacios.

A todo ello se sumó el desastre económico, la anulación de las alianzas, algunas trocadas en hostilidad, la desarticulación de las infraestructuras y la actividad científica, educativa y cultural, la dispersión del personal militar, del arsenal nuclear y de las flotas navales y aéreas, así como una colosal merma de personal científico, ejecutivos, artistas y otros. Todo ello sin contar el saqueo de que fue objeto. No fueron leves las consecuencias del alejamiento de Cuba, un craso e irreparable error estratégico que la Isla trató de prevenir. No obstante, Rusia quedó con más de 17 millones de km2 y 146 millones de habitantes, aunque en mitad del territorio (por encima del paralelo 50) el suelo y las costas rusas son extremadamente fríos, carece de salidas al Atlántico y el Pacífico y de puertos operativos buena parte del año. 

Sus opciones militares respecto a Europa son terrestres y aéreas y con Estados Unidos no existen otras que los misiles estratégicos. De ahí la importancia de Crimea, la mejor ruta para la armada rusa que por el Mar Negro, accede al Mediterráneo y por ahí al Atlántico. También son decisivos el puerto de Tartus y la base aérea de Latakia en Siria. 

u lógica y sus métodos, no se puede criticar a Vladimir Putin por defender a Rusia, su país, esfera en la cual ha realizado una labor de obvia relevancia como estadista talentoso y corajudo que, a pesar de los sentimientos anti rusos vigentes en los espacios ex soviéticos, algunos de los cuales datan de la época del zar, y otros fueron incentivados por errores en el desempeño de la URSS, ha logrado mantener orden y cohesión en el área, ahora seriamente perturbada con los sucesos de Kazajistán.

Sin inclinarme por la “teoría de la conspiración”, parece demasiada coincidencia que una sublevación de la violencia y la escala como la que actualmente tiene lugar en esa nación centro asiática, coincida puntualmente con la exacerbación de las tensiones asociadas con Ucrania y Crimea, así como al agresivo avance de la OTAN que coloca la situación al borde de la explosión. Además de sus compromisos en Ucrania, Crimea y Siria, Rusia tiene seriamente comprometido el flanco centroasiático que no termina con la intervención en Kazajistán, sino que existen riesgos de que otros países de la región y más allá de ella, se involucren en la maniobra.

Si en cualquiera de estos frentes tuviera que adelantar un pronóstico, diría que una confrontación de grandes proporciones, en cualquiera de estos escenarios o en todos, parece inminente. Afortunadamente, recientemente los integrantes del Big Five (los Cinco Grandes), se comprometieron a, en ningún caso, utilizar su más devastadora herramienta: las armas nucleares. Ojalá se imponga la cordura. Luego cuento más. Allá nos vemos.

Otras Noticias