El país que queremos… un México posible

sábado, 12 de septiembre de 2020 · 09:45

Por Jorge Ramírez Hernández

Decía Einstein “El mundo es de los soñadores, pues aquel soñador que se compromete con sus sueños corre el riesgo de cumplirlos”.

Muchos mexicanos compartimos un sueño: Un México en el que, desde los más desfavorecidos, todos podamos obtener educación, que no sea un mero requisito del Estado para “cumplir con un nivel de escolaridad”; sino un medio de ir encontrando cada individuo herramientas para descubrir sus propios talentos: o sea una vocación, un objetivo de vida que le dé a cada uno la motivación para cada día ser mejores. Que haya oportunidades de desarrollo para todos, que podamos tener un trabajo digno que nos permita crecer, no solamente económicamente, sino encontrar retos profesionales que potencien esos talentos: sentirnos útiles y productivos; obviamente asegurando un salario que permita dotar de lo básico a la familia siempre y, sin regateos, contar con la seguridad social que marca la ley. Más aún, tener la posibilidad de emprender y generar esos empleos dignos. Que todos tengamos la posibilidad de vivir en un espacio seguro, con agua potable, drenaje, sanitario y energía eléctrica; es decir, tener condiciones dignas para vivir, por más humilde o lejana que sea la vivienda.

Que podamos tener un país seguro, con autoridades firmes y éticas, en el que rija la legalidad y los derechos humanos y que aquel que comenta un delito tenga una sanción proporcional a lo que hizo; y con esto, se desestimule la delincuencia y encontremos un entorno de paz. Un México sustentable en el que todos nos preocupemos por tener los espacios limpios, cuidemos y aprovechemos de forma responsable los generosos recursos naturales con los que nuestro país ha sido bendecido, y los que no lo hagan sean también sancionados.

Un México en el que las libertades sean respetadas, la libertad de expresar nuestras ideas, quejas o propuestas; libertad de emprender y generar patrimonio, libertad de asociarnos; la libertad de elegir de forma democrática a las mejores personas para que nos gobiernen con transparencia y rendición de cuentas, y que aprovechen de la mejor forma los recursos que todos aportamos para tener un mejor país. Que los responsables de revisar, modificar y hacer nuevas leyes sientan esa gran responsabilidad y que las perfeccionen todos los días para que sean la guía para una mejor convivencia; que los jueces asuman su papel y garanticen justicia por encima de “presiones políticas o económicas”.

Que tengamos un Gobierno para todos, que en lugar de dividir integre; dirigentes que tengan miras altas y que se coloque por encima de su simple visión de país, y que tomen en cuenta que, naturalmente, no todos pensamos igual y, aunque algunos no compartamos algunas de sus ideas, la misma pluralidad enriquece y fortalece.

Sin duda es un sueño posible. Estamos al inicio de las campañas electorales para las elecciones más grandes de la historia de México, ojalá los partidos políticos, los candidatos y nosotros los ciudadanos nos comprometamos con este sueño y aprovechemos esta gran oportunidad para dar pasos firmes por este México.

Las alternativas llamadas resignación o el silencio son malas compañías en tiempos adversos, porque nos llevan a la inacción que entrega nuestro poder a alguien más. Preparemos nuestra principal herramienta para el 21, la credencial de elector. El poder está en nuestras manos.

(Sin Embargo.mx)

Más de

Otras Noticias