Ana Luisa Peluffo: La espalda más bella del cine mexicano



Fernando Muñoz Castillo

I


Antes de debutar en el cine, Ana Luisa Peluffo apareció en Selecciones anunciando algo que decía más o menos asi: la bella señorita de la sociedad de México Ana Luisa Pe-luffo usa Pon's... Después debutó haciendo un papel es-pecial en Orquídeas para mi esposa (1953). En su pri-mer estelar, La fuerza del deseo (1955), causó escándalo por posar "desnuda". Se convirtió de esta manera en pio-nera del destape corporal en nuestro cine. Mas no de nuestro teatro, ya que debutó en la obra con que se inau-guró el teatro Insurgentes: Yo Colón (1952); donde al final aparecía sobre una copa: completamente desnuda, siendo sin duda un hermoso manjar para el espectador. Por lo anterior vemos que Ana Luisa estaba dispuesta a triunfar a costa de lo que aún hoy, puede verse no muy profesio-nal: el desnudo, aunque le llamen "artístico". Con los años, Ana Luisa se convertiría en vedette. Y en su mo-mento, se le consideró la mejor de la vida nocturna de nuestra capital.
Ha filmado más de un ciento de películas y, cosa de admi-rar es que hasta finales de los ochenta, mostraba sus en-cantos en películas populacheras con los mejores cómicos albureros, luciendo un cuerpo todavía "mostrable", para envidia de muchas de sus contemporáneas y compañeras de cinta.
En su filmografía posee dos películas que ya forman parte de la mitología nacional: La fuerza del deseo y Camelia la Texana/Contrabando y traición (1975). En su primera época trabajó con los mejores cómicos de nuestra panta-lla, exceptuando, cosa rara, a Cantinflas. Casi todo lo que ha filmado posee un innegable contenido erótico, no en balde desde sus inicios en la farándula se le denominó: como la espalda más bella del cine mexicano. Por esta razón posee un pedestal como una de las Venus eróticas de nuestra filmografía nacional. Sin desmerecer ante las sudamericanas Isabel Sarli y Libertad Leblanc.


LA SIRENA QUERETANA
Nació en Querétaro el 9 de octubre de 1931. Sus estudios los cursó en la ciudad de México. En la Universidad Fe-menina que dirigía Adela Formoso, cursó la carrera de Ar-tes Plásticas.
Fue debido a su gran capacidad para la natación, su de-porte favorito, que logró ser admitida en el ballet acuático del Deportivo Chapultepec. Fue en este ballet donde esta sirena queretana fue descubierta por los productores de cine. Ella filmó al igual que Elvira Quintana, su epopeya musical al estilo de la Montiel y El Ultimo cuplé, la cinta en cuestión se llamó: Nacida para amar (1958), supues-tamente inspirada en la vida de Lupe Vélez.
A los dos años de estar filmando en nuestro país, fue lla-mada para debutar en el cine italiano: “Nuestra consentida Ana Luisa Peluffo, sigue en plan de estrella internacional. Apenas llegada de Europa, alista las maletas para volar a la lejana, y a la vez cercana, Argentina (Lo de cercana viene a cuento porque, según parece, para los artistas "ches" es mucho más corto el camino de allá para acá, que para los nuestros el de acá para allá). Pero sigamos con Ana Luisa. La guapa muchachona trabajará en una nueva cinta, que, aunque son dineros mexicanos, se ro-dará totalmente en Mar de Plata, Río de Janeiro, Sao Pau-lo y Caracas, lo cual hará a Ana Luisa muy popular por aquellas tierras. Lo malo es que, como galán, llevará a Al-berto de Mendoza, importación mexicana del cine argenti-no. Por lo visto, Ana no escarmienta en eso de las malas compañías. Pero los productores son los que mandan y ni modo. Con ésta, serán dos las cintas que Ana Luisa hace al lado de Mendoza. La primera fue "La Adúltera" que sig-nificó una sorpresa (de las malísimas y desagradabilísi-mas) a sus productores, al llegar a la taquilla de esta capi-tal, donde se estrelló para morir de tiricia una semana después. Así es este negocio del cine. Unos ganan, otros pierden. Pero eso sí, todos trabajan mucho.”1
(Fotos: Archivo FMC)



 
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