Evitar atentados contra la cultura y el arte



Manuel Tejada Loría*

Notas al margen

México también ha padecido pérdidas invaluables en materia cultural y artística por intransigencias institucionales como lo ocurrido recientemente en el Museo Nacional de Brasil, donde un incendio arrasó con aproximadamente veinte millones de piezas resguardadas en el sitio. Y aunque el caso mexicano no puede compararse con la magnitud de lo ocurrido en Río de Janeiro el pasado 2 de septiembre, 36 años atrás un incendio similar consumió más de 6 mil películas y redujo a cenizas la Cineteca Nacional en la Ciudad de México. El testimonio de este lamentable siniestro, donde según cifras oficiales perdieron la vida tres personas, está registrado en el documental cinematográfico Los rollos perdidos dirigida y escrita por el cineasta Gibrán Bazán.
Este documental, realizado en 2012, cuenta dos historias que se complementan. La primera aborda la matanza de estudiantes en Tlatelolco ocurrida el 2 octubre de 1968. La investigación de Bazán expone la filmación secreta del artero crimen contra estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, la cual se realizó desde uno de los edificios cercanos. Esta filmación, ordenada por Luis Echeverría desde la Secretaría de Gobernación, indica que la represión estuvo a todas luces orquestada por el mismo gobierno mexicano para reprimir la manifestación estudiantil.
La filmación fue encargada a un reconocido director y cineasta de la época, Servando González Hernández, quien años atrás ocupó la dirección de los Estudios Churubusco. Para su encargo en Tlatelolco contó con un equipo cinematográfico de avanzada, más de seis cámaras con potentes zoom que filmaron a color la Matanza de Tlatelolco. Ese mismo equipo cinematográfico registraría días después el inicio de los juegos olímpicos celebrados en México el mismo año. La calidad del seguimiento fílmico a la represión estudiantil sería la misma que hoy vemos nítidamente en los videoclips de las olimpiadas del 68.
Dichas grabaciones quedaron contenidas en rollos de cine que fueron revelados en laboratorios de la Cineteca Nacional. Personal del gobierno mexicano se encargó de custodiar dichos trabajos de revelado, así como de resguardar los originales. Según el documental, una copia de algunos fragmentos del master quedó en resguardo de la Cineteca Nacional, por supuesto, etiquetada con otro nombre. Es aquí donde inicia la segunda historia.
El 24 de marzo de 1982 poco antes de las siete de la noche, según las crónicas, un incendio se originó desde una de las salas de proyección. En cuestión de minutos, por el material químico de las películas, la Cineteca Nacional ardió quemándose todo en su interior (cámaras cinematográficas antiguas, obras de arte, carteles de cine, documentos de la historia del cine nacional), hasta la estructura misma. Incluso se reportaron diversas explosiones por el material en resguardo. En quince horas copias originales del cine internacional, masters de películas de la época de oro, y los supuestos rollos perdidos del 68, ardieron sin parangón. El acervo cinematográfico de México se extinguió en un santiamén, y el suceso se convirtió en un escándalo para el entonces presidente de México José López Portillo, quien tenía precisamente como directora de Radio, Televisión y Cinematografía a su hermana Margarita López Portillo.
El documental Los rollos perdidos sugiere que uno de los administrativos de la Cineteca Nacional, haciendo caso omiso de las recomendaciones del personal técnico, ordenó guardar unas cintas que la instancia cultural recibió en donativo. En vez de aplicar el procedimiento técnico de resguardo y catalogación las mantuvo en una bodega que se encontraba detrás de una de las pantallas de la sala de proyección Fernando Fuentes, donde inició el siniestro. Al parecer, la vibración por el sonido de la película, el manejo inadecuado de las latas durante su transportación, y la negligencia del administrativo, contribuyó a que una de las latas explotara, comenzando de esta forma el incendio.
Es absurdo que una institución cultural que fue creada para salvaguardar un acervo tan importante como el cinematográfico sea quien haya contribuido a su destrucción. El funcionario señalado en el documental siguió impune. Pareciera que para el Estado y el poder político, los temas culturales son un accesorio que por cuota hay que cubrir, pero que no representa una preocupación real. Sin duda es una falta de sensibilidad e inteligencia que ahora, en pleno siglo XXI, no puede continuar del mismo modo.
Es recomendable ver el documental Los rollos perdidos, de Gibrán Bazán, es fácil de conseguir en Mérida y, por supuesto, documentarse sobre esa parte de nuestra historia. Tan recomendable como continuar propugnando por una vida cultural más estable y ordenada para México, y desde luego para Yucatán, donde urge la implementación de una política cultural ahora inexistente y que esté acorde a nuestro momento histórico.

* Integrante del Colectivo Disyuntivas.



 
¡Pronto tendremos nuevas encuestas para usted!





Dignidad, Identidad y Soberanía
Calle 60 # 576 x 73, Centro
Mérida, Yucatán, México. C.P. 97000
Tels: 01 (999) 930 2760, con 15 lineas
Publicidad: 930 2782
Fax Publicidad: 01 (999) 930 2783
Email Publicidad: [email protected]

Periodismo veraz para un Estado joven
Avenida Andrés Quintana Roo, SM. 98
Mza. 63, Lote 02, esq. con Chichén Itzá,
Cancún Q. Roo
Tels. 01(998) 886 7823 y 886 8795,
Email Publicidad: [email protected]

Oficinas en México
Edison No. 9, Depto. 602, Col. Tabacalera,
Delegación Cuahutémoc, México, D.F.
C.P. 06030, Tels: 01 (999) 9302782,
Fax Publicidad 01 (999) 9302783
[email protected]
[email protected]