Un líder social: El profesor rural Leopoldo Arana Cabrera*



Por Juan Ramón Manzanilla Dorantes **


Introducción

El propósito de este escrito es dar a conocer la existencia de líderes sociales personificados en profesores de escuela, a través de la figura de Leopoldo Arana Cabrera, durante las transformaciones posrevolucionarias que ocurrieron en Yucatán durante los años treinta y que aportaron, con sus ideas y acciones a la vida yucateca y a la nación, nuevas relaciones culturales a través de los procesos escolares cotidianos. La trascendencia de estos líderes tiene su origen en las escuelas ubicadas en las haciendas y en los barrios de los municipios.
Por lo general los historiadores en Yucatán de manera apropiada narran y destacan la labor de los gobernantes o pedagogos (profesores o no) que tuvieron influencia por sus propuestas, reflexiones y acciones en la educación; y propiciaron el debate educativo entre ellos en una determinada etapa de la dinámica social. Ponderan (en la narración) los debates sobre teorías o métodos pedagógicos que se dieron entre los intelectuales, la legislación educativa, y los pronunciamientos y acciones gubernamentales que ocurrieron en momentos de transformaciones sociales.
Sin embargo, si estas reflexiones son importantes e imprescindibles resultan insuficientes para explicar los procesos sociales y escolares, así como entender las transformaciones y/o continuidades culturales y políticas históricas ligadas a la educación y a la vida social. Al parecer ha habido desconocimiento y tal vez olvido sobre los procesos escolares en la vida cotidiana, en el municipio, en la comunidad, en la localidad y en la escuela; de la aportación cultural y política de los profesores (de aula) y de los actores sociales de las localidades.
Revisar estos aspectos cotidianos, nos permitiría comprender qué pasó con esas teorías pedagógicas, métodos y políticas educativas de los gobernantes e intelectuales, si se aplicaron en las escuelas, en qué magnitud y si hubo apropiación de parte de los sujetos, o sólo quedaron en el plano del debate, del discurso o de la propuesta para luego preguntarnos, en caso de que se hayan aplicado, cuáles fueron los procesos, quiénes los participantes y cuáles los resultados. Elsie Rockwell al respecto dice:
Para empezar a comprender la relación entre revolución y educación es necesario descentrar la mirada, para dejar de privilegiar al “Estado” como actor unitario capaz de transformar la sociedad de raíz, crear culturas nacionales y moldear las mentes de los niños y adultos. Es claro que esto no ocurre, aunque las acciones estatales desde luego inciden en el mundo cultural. Los estados se construyen; no existen como organismos naturales.1
La historiografía sobre Yucatán, por no decir toda, ligada a la educación poco o ningún interés ha tenido en ocuparse de los acontecimientos educativos ocurridos al interior de los espacios municipales y locales, a la recuperación de los actores sociales que la llevaron a la práctica y colaboraron en los cambios culturales, políticos y participaron en la construcción de nuestra sociedad y del actual sistema escolar.
El argumento que sostiene esta propuesta es que los procesos escolares y sociales se construyen y se reconstruyen en los espacios de la vida cotidiana, en el lugar donde confluyen y donde se relacionan de distinta manera, los proyectos gubernamentales, los programas escolares, los padres de familia, la escuela, los profesores, las instituciones, los líderes, la iglesia. Al respecto Vaughan (2001: 13) nos dice:

Pero la actuación cultural de la Revolución Mexicana no sólo puede medirse por obras de la élite, emanadas de los círculos intelectuales de la ciudad de México. Los verdaderos logros de la Revolución Mexicana los podremos entender sólo si se extiende el ámbito social en donde se edificó e impugnó la cultura nacional.2

De esta forma, los acontecimientos educativos en Yucatán deben de ser explicados no sólo en la perspectiva de la política educativa del gobierno estatal y/o federal o de los intelectuales que generaban las polémicas, las orientaciones pedagógicas, educativas y los programas escolares o se hacían cargo de la administración pública de la educación, sino en el lugar donde estas acciones se convertían en procesos sociales complejos y generaban resultados a partir de apropiaciones, conflictos, negociaciones, alianzas y disputas entre los diferentes actores sociales. En esta orientación presento la historia de Leopoldo Arana Cabrera fundador, profesor y director de la escuela rural federal revolucionaria (ERF) “Rigoberto Xiu Navarrete” ubicada en el barrio de San Bernardo de la cabera municipal del pueblo de Muna.
Este trabajo es resultado parcial de la investigación intitulada “Escuelas rurales de barrios y haciendas en los municipios de Yucatán” que estoy realizando como estudiante del Doctorado. La historia sucedió en la villa de Muna, ubicada en los límites de lo que fue la zona henequenera al sur de la capital de Yucatán. Situada Muna a 60 kilómetros de Mérida, colinda con los municipios de Abalá al norte, con Santa Elena al sur, con Ticul y Sacalum al este y al oeste con Halachó, Opichén y Kopomá.
En esa época la economía se basaba en la hacienda henequenera y el poder político se sustentaba en el dominio de los hacendados henequeneros que ya para los treintas se encontraba en franca decadencia. Se muestran dos momentos, el primero cuando Arana, en 1936, fundó la escuela rural revolucionaria en el barrio de San Bernardo de la cabecera municipal3 y se convirtió en un líder social, siendo la escuela un instrumento de acción y de reivindicación de los campesinos maya hablantes. El segundo momento cuando su liderazgo se transformó y vinculó con los procesos electorales a través del PRI, llegando a ser presidente municipal, esto ocurrió durante el primer lustro de los años cincuentas.El primer momento correspondió al proceso de formación y establecimiento del Estado nacional, de la creación y fortalecimiento de las instituciones nacionales en Yucatán, como fue el caso de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y del Partido de la Revolución Mexicana (PRM después PRI). Yucatán se caracterizó por una mayor participación del gobierno federal en los asuntos; educativos (escuela rural federal), sindicales, políticos y por la realización de la reforma agraria. Al segundo momento le correspondió un Estado nacional altamente centralizado y fortalecido con la hegemonía incuestionable del PRI y una economía agraria basada en la producción ejidal.
Las responsabilidades asignadas por los ideólogos de la revolución al profesor rural eran muchas, difíciles y peligrosas; además de cumplir el rol de enseñante debía convertirse en procurador de los pueblos, líder del lugar, promotor del cambio revolucionario, gestor de las reivindicaciones agrarias y políticas y eslabón de enlace entre el campo y la ciudad4.
En el municipio de Muna surgió, a partir de 1936, un liderazgo social en la persona del Profr. Leopoldo Arana Cabrera al fundar la ERF. Este profesor fue hijo de Eduardo Arana quien fuera administrador de la hacienda “San Miguel” de este pueblo, un destacado liberal y presidente municipal en 1911. En Muna nació Arana el 27 de mayo de 1916, en plena efervescencia social por las reformas revolucionarias de Salvador Alvarado. Gozó de privilegios al pertenecer a una familia acomodada, fue criado por sus padres con ayuda de una “nana” quien era maya hablante, él no aprendió a hablar la maya pero la entendía. Inició la primaria en Muna y la concluyó en Mérida, para luego en 1930 ir a estudiar a la Normal Rural de Hecelchakán, Campeche. Arana recibió apoyo del gobierno al ser estudiante de la Normal.5
Arana egresó como parte de la segunda generación.


La escuela rural y el liderazgo

La ERF “Rigoberto Xiu Navarrete”, la fundó Arana en el barrio de San Bernardo en la cabecera municipal de Muna, en 1936. Antes de la fundación de esta escuela, el comité municipal del Partido Socialista (PS) llevó este nombre. Su trascendencia social como líder inició con la ERF y fue más allá de ella. Su influencia se dio en todos los ámbitos de la vida del municipio.
La escuela rural le sirvió para acercarse a la comunidad de la cabecera municipal y organizar a los trabajadores y presentar un proyecto educativo y social, educativo hacia los niños y educativo-productivo con los adultos y social por el apoyo y protección hacia los campesinos hablantes de lengua maya. El profesor Arana llegó a Muna con el propósito de crear una escuela rural revolucionaria para la atención de los maya hablantes, pues antes pocos de ellos acudían o eran aceptados en la escuela civil (oficial, del gobierno del Estado).
Para fundar la escuela Arana realizó labor de convencimiento entre los habitantes del barrio de San Bernardo, superó cierta oposición de los padres de familia, como el hecho de que sus hijas acudieran a una misma escuela con los niños y se sentaran ambos en una banca o mesa en un aula. Asimismo, acordó un proyecto productivo con los campesinos para la producción de miel. Otro asunto fue el de la aprobación de la apertura de la escuela por las autoridades federales. Para ello Arana obtuvo el apoyo del Presidente municipal de Muna y de los padres de familia quienes se comprometieron por escrito a apoyar la escuela y construir los anexos. Asimismo, consiguió un local alquilado para la escuela. Dicha solicitud se hizo con la firmas de la autoridad municipal, de los padres de familia y del Director de Educación Federal en el Estado. La apertura de la escuela fue aprobada con la recomendación de que se construyesen los anexos escolares.
Los requisitos que Arana Cabrera tuvo que cumplir para abrir la escuela fueron: elaborar el censo escolar de la comunidad, entregar el croquis del edificio donde se iba a instalar la escuela, un documento en el que los padres de familia se comprometían a apoyar a la escuela y una solicitud en la que por lo general iba la firma del presidente municipal, del Director de Educación Federal, dirigido al Director General de Educación Primaria Urbana y Rural de la SEP en el Distrito Federal.
Leopoldo Arana fue promotor, fundador, primer director, encargado de los niños del primer año y de la educación de adultos en el turno nocturno, así como de las actividades productivas, en la escuela. Arana se convirtió en un referente social de los munenses, sus seguidores; alumnos, alumnas y campesinos hablantes de lengua maya lo identificaban como gente honesta, como su defensor e impulsor de mejores condiciones de vida. La actuación de Arana se inscribió en los límites de las libertades y derechos, se opuso a la marginación social. A través de su propuesta educativa promovió la producción en el campo y propuso la introducción de nuevas tecnologías. Simultáneamente se convirtió en un líder de impugnación social de los “Principales”.
La imagen de la gente entrevistada, alumnas (os) y compañeros de trabajo, dan cuenta de lo antes señalado. Su compañera de trabajo, la profesora rural María Luisa Espinosa, con la que fundó la ERF nos dice de Arana que:

Era gente muy cerrada la de Muna, debido a la forma política que existía allí. (...) y nosotros empezamos a levantar a la escuela, les hacíamos ver a los padres de familia la necesidad de cooperación, no sólo nos mandaran a sus hijos, no, fue su primera campaña, una de las campañas de Leopoldo, (impulsamos) el conocimiento y la cooperación entre los padres y maestros de allá. Después Leopoldo ya destacaba en política, esa de allá. (...) Porque Leopoldo incitó mucho a la gente a despertar, a ayudarse, a no dejarse dominar, porque quien los dominaba era Sóstenes Carrillo, un golpe no podía haber porque él tenía que mandar6.

Arana más que ser un líder agrarista era un líder social que planteaba reivindicaciones de carácter cultural y social. Así sucedió en las principales actividades de la escuela rural, donde se opuso a la exclusión cultural y reivindicaba los derechos establecidos en la Constitución Política del país. Asímismo, generó proyectos para la producción de miel con los campesinos.
Otro grupo cultural de aquí de la plaza que se llamaba “Rosa de Juventud”. Éste lo dirigía una doctora, que era la que junto con el doctor Faustino García organizaban todos los bailes, en septiembre que era un baile muy especial de aquí del ayuntamiento, ahí en el cuartel. Ese baile era un baile de gala donde precisamente las muchachas de la plaza lucían sus mejores galas, había una orquesta que se contrataba, los señores, los muchachos iban de smoking, trajeados ¡no! Se hacía un baile muy elegante, la gente no tenía acceso, podía ir como espectadora, la gente de los barrios sólo estaba de espectadora, le ponían una soga ahí para que no sacaran a bailar a la gente de la plaza, de ahí podían gustar, iban muy limpios muy elegantes, muy todo, pero no tenían acceso allá, si querían bailar podían bailar, pero detrás de donde estaba la soga, pero no podían participar ni conversar con la gente, había mucha división, mucha incomunicación, ¿no?, había muchos prejuicios respecto a eso7

Arturo Centeno, uno de los alumnos de la escuela rural revolucionaria “Rigoberto Xiu Navarrete” nos narra lo siguiente acerca de su profesor:

Era muy buena gente, por bueno lo mataron, es que antes aquí en Muna había un cacique, es el que mandaba aquí, él dice tú vas a ser presidente, el tesorero también fue años, fue don Lixo Herrera, (…) un tal Sóstenes Carrillo, él iba allá, que hay Lixo cuánto de dinero hay en la caja, dámelo, él agarra todo el dinero del pueblo, (…) Entonces ese señor (Sóstenes Carrillo) era contrabandista hasta de día entraba el camión con aguardiente. Entonces cuando llegó a presidente el maestro le notificó que deje de hacer su contrabando y eso no le gustó y pagó al que traiciona, (…) así disparan (...) lo llevaron a Mérida, fue en vano, a los 8 días murió8.
Doña Marciana Navarrete, alumna de Arana, afirmó que era un gran maestro, que tenía unos ojos azules muy bonitos, que era muy guapo y que nunca va a haber otro profesor como él9. Este imaginario social se construyó con su asesinato y al quedar como un mártir. Este imaginario tiene dos aspectos, por un lado retiene en él elementos ocurridos, que, sin embargo, fueron o son magnificados y por otro lado es la representación de intereses ideológicos y políticos de muchos munenses, hecho no considerado por lo general, pues él fue miembro del PS y del PRI. De otro lado en este imaginario aparece Sóstenes Carrillo, el cacique10, como un hombre que representó el mal. Arana obtuvo su base social en los campesinos que provenían de los peones libres y arrendatarios maya hablantes que habitaban en la cabecera municipal, quienes para los años treintas eran campesinos que se encontraban aún en serios conflictos sociales con los hacendados por las tierras que no pasaban definitivamente a sus manos y por pugnas laborales cuando se contrataban como peones en las fincas. Este período fue el del cardenismo.
La persistencia y la intensa actividad que imprimió Arana a sus acciones le permitió sumar liderazgos cuyas experiencias venían desde la fundación del PS de la época radical de Carrillo Puerto. La gente del barrio de San Bernardo tuvo un lugar importante cuando Arana fue profesor rural y luego presidente municipal en 1953. Sin embargo, un vecino de San Bernardo quien además fue miembro del comité de padres de familia de la escuela rural cuando ésta se fundó, Florencio Pacab, fue su rival en elecciones municipales en los años cincuentas.
Los entrevistados de las haciendas de San José Tibceh y Yaxha coincidieron en afirmar que no conocieron a Arana, pero que oyeron hablar de él, ya que no visitó las haciendas. Los entrevistados de las comisarías en aquel tiempo eran niños al igual que los consultados de la cabecera municipal. Esto nos hace pensar que el liderazgo de Arana en los años treinta tuvo como límite los márgenes de la cabecera municipal.
Don Florencio Pacab nos cuenta que siendo director Arana de la ERF dio instrucciones a los padres de familia para que no se aceptara ningún apoyo de Sóstenes Carrillo ya que se encontraba en campaña política y así sucedió, según el entrevistado, cuando llegó el cacique a la escuela los padres le hablaron según las instrucciones del profesor y además le dijeron que ellos iban a construir una escuela para Arana11. Las pugnas políticas entre estos personajes concluirían en los años cincuenta.

La fiesta revolucionaria y la
protesta de los “Principales”

En el año de 1936 se creó un conflicto entre los “Principales” y la escuela rural, directamente en contra de Leopoldo Arana. Con motivo de la conmemoración del día de la Revolución Mexicana, la escuela rural realizó un desfile que concluyó con una velada en la plaza principal del pueblo. El desfile partió del barrio de San Bernardo hasta el centro.
Durante la celebración de esta festividad se hicieron bailables y participaron niños y niñas como actores con temas de la Revolución Mexicana. Las niñas se vistieron de Adelitas, los niños de Fco. I. Madero, de Porfirio Díaz, Emiliano Zapata y Pancho Villa y ante la gente escenificaron el movimiento social. En la plaza los niños declamaron y con las niñas bailaron y nombraron a la reina de las fiestas de la Revolución.
Este hecho fue inédito en la vida cultural y social de Muna. Nunca antes una escuela se había apoderado de la plaza con temas revolucionarios y sin la presencia y el permiso de las autoridades municipales. La toma de la plaza principal fue un acto político realizado por los maya-hablantes quienes por tradición en sus actividades festivas no pasaban de sus barrios y cuando lo hacían era para los festejos religiosos del municipio.
Aprovechando el momento, Arana junto con los otros dos maestros formó un grupo cultural alternativo a “Rosas de Juventud” integrado por las hijas de los “Principales”. El nuevo grupo se llamó “Sacnicté” (Flor Blanca) y estaba integrado por las hijas de los alumnos adultos o de las hermanas de los niños de la escuela rural “Rigoberto Xiu Navarrete”.
La formación del grupo cultural se realizó durante la velada del 20 de noviembre y se integró con jóvenes mujeres provenientes de familias de ascendencia campesina hablantes de maya, esto causó la molestia del grupo de los “Principales”. Las integrantes del grupo “Sacnicté” estaban vinculadas estrechamente a la escuela rural y era un grupo cultural alternativo a “Rosas de Juventud”.
Además de la representación revolucionaria, que significaba la reivindicación de libertades, de derechos constitucionales y mejores condiciones de vida, los niños desfilaron por las calles y entonaron canciones que impugnaban a los grupos de poder local. Al respecto Violeta Arana nos narra:

entonces cuando se hizo ese grupo allá en San Bernardo, sobre todo la gente de las clases, decían que se trataba de alterar el orden establecido, con la comunidad, la organización que tenía el pueblo, mi papá nunca asistió a misa y empezaron a tacharlo de comunista (...) porque no iba a la iglesia, (…) era, entonces, en esa época les exigían que cantaran el Himno Internacional a casi todas las escuelas rurales, entonces venían maestros de México a enseñarles concretamente esas canciones y todos los niños salieron en fila y cantaron el Himno Nacional (...) cantaban la Internacional (…) y venían por toda la calle cantando con un puño arriba12.
Haciendo un paréntesis, señalamos que desde 1935, cuando fue Director de Educación Federal y luego jefe del Departamento de Educación Antonio Betancourt Pérez13, se introdujeron en las ceremonias y conmemoraciones diversos cantos en la que algunas de ellas tenían un profundo sentimiento revolucionario, la siguiente nota nos ilustra sobre este tema:

La clase de educación socialista comunista de Betancourt reemplazó el antiguo programa de estudio positivistas en las escuelas normales estatales. Los símbolos y canciones comunistas surgieron en el Departamento Estatal de Educación. Betancourt cerró su primera junta de orientación para los maestros estatales con la Internacional, los maestros en la proclamada recientemente escuela socialista de Acanceh celebraron el día de las festividades del árbol cantando “La Joven Guardia”, así como también viejos estandartes como el Himno Yucateco y el arbolito.14

Las orientaciones educativas del centro proponían la incorporación de entonaciones revolucionarias en los actos escolares y vincularlos a la población y el ponerles a las escuelas rurales nombres de héroes nacionales, con el propósito de ir creando en los campesinos e indígenas un pensamiento social de pertenencia a la nación mexicana e ir disminuyendo su concepciones parroquiales y localistas.
Continuando con la fiesta revolucionaria, en calidad de protesta los “Principales” arremetieron contra la escuela rural. Afirmaron que los niños iban a ser comunistas y demandaron que los padres sacaran a los niños de la escuela rural federal revolucionaria e iniciaron una campaña de intrigas en contra de los profesores acusándolos de comunistas, ateos y que en la escuela ya no se daba una educación cristiana. Las presiones fueron muy fuertes para Leopoldo Arana.
El profesor enfrentó directamente a su familia, padres, hermanos, tíos quienes no sólo no compartían lo que estaba haciendo sino que se oponían a ello y a él, y lo acusaban de estarse burlando de los “Principales”, poniéndolos en vergüenza. Le reprocharon el no haber invitado oficialmente a las autoridades del ayuntamiento a la fiesta revolucionaria. Arana había cuestionado la costumbre de no dejar participar a los campesinos mayas en las fiestas del pueblo y afirmó que era anticonstitucional pues atentaba contra los derechos.
El papá de Leopoldo Arana respecto a la labor de la escuela y de los campesinos dijo:

Que en esta vida hay personas que deben estudiar, otras que deben de trabajar, o sea – los que trabajan no tienen por qué estudiar porque es un impedimento, les empiezan meter ideas que les impiden desempeñar su trabajo como debe ser- hay personas que deben de administrar, o sea que cada persona nace con un destino, con una cuestión15.

La escuela creó un movimiento que se deslindó de las tareas tradicionales y fue más allá. Dinamizó e introdujo prácticas escolares y procesos sociales al interior de la cabecera municipal e incorporó a los habitantes del barrio a las actividades culturales de la escuela, así;
El 10 de marzo se le comunicó, por miembros de la escuela, a las autoridades nacionales de la escuela rural de la integración del Cuadro Teatral denominado, “Ricardo Flores Magón” y de las tres representaciones realizadas, (…) y solicitaron que se les enviara material revolucionario para las representaciones.16
Las autoridades educativas federales le respondieron positivamente poco tiempo después. El teatro al aire libre fue una de las tareas de intervención de los profesores para vincularse a las comunidades e ir creándoles una concepción ideológica revolucionaria, y un personaje histórico y propicio para ello era Ricardo Flores Magón.17 De hecho el mismo nombre destacaba la orientación política del teatro al aire libre.
En 1937, Leopoldo Arana rechazó la invitación del presidente municipal para que acudiera con los maestros y los niños al palacio municipal a la conmemoración del 5 de mayo18. Adujo que ellos habían acordado celebrar una velada cultural-social escolar organizada por la unión de padres de familia, los alumnos de la escuela nocturna y el personal docente por lo cual invitaban a acudir a las autoridades del ayuntamiento. Arana quería seguir un camino fuera del control de las autoridades formales y del cacique.
Estos acontecimientos de la escuela de San Bernardo no tuvieron mayor repercusión, pues no se encontró información alguna que diera pista de que se haya extendido hacia las haciendas u otros barrios. Además, la actividad radical de la escuela se redujo a la presencia de Arana, cuando él se fue se acabaron las actividades culturales de impugnación.
La impugnación de Arana se movió en el ámbito de lo cultural, de la libertad, de los derechos y en proyectos productivos que la misma escuela rural tenía como propósitos, en ningún momento se involucró directamente, según fuentes, en las demandas por el fraccionamiento de las haciendas y la entrega de la tierra a los ejidatarios. Sus padres eran los encargados de una hacienda.
Arana generó un liderazgo que se opuso al de los grupos dominantes. Además de las acciones que desarrolló en Muna participó activamente en la Unión de Trabajadores de la Enseñanza. Su comportamiento ante las autoridades era diametralmente diferente al que tradicionalmente seguían los profesores del sistema estatal de Muna; por ejemplo, los profesores rurales realizaron un paro laboral por solidaridad hacia los maestros de Campeche19 que influyó en los profesores de la escuela civil, quienes se sumaron.
La escuela rural federal revolucionaria demandó de las autoridades apoyo y para ello la sociedad de padres de familia fue un puntal central. Se invitó a las autoridades municipales a acudir a las reuniones sabatinas de la Asociación de Padres de Familia y Amigos de la Escuela y el personal docente. La organización de padres de familia se interesó por forjar su escuela y pidió conjuntamente con el personal docente al presidente municipal que les entregara el título de propiedad del terreno y que les reparara los desperfectos que tenía la escuela20.
El 2 de octubre de 1937 la Dirección de Educación Federal envió a Muna al Profesor Manuel Vargas Ayuso, para que se hiciera cargo de la escuela rural en sustitución de Arana. Al parecer, este hecho ocurrió con la resistencia del profesor, quien quizás intentó recuperar su puesto el 2 de noviembre del mismo año, pues el Director de Educación Federal del Estado de Yucatán envió un oficio al presidente municipal con el propósito de que éste le informase si Arana había reanudado sus labores escolares el día 21 de septiembre. Arana ya no regresaría a la escuela rural.
Al poco tiempo renunció la profesora María Luisa Espinosa, quien junto con Leopoldo Arana fundaron la escuela y compartió con él las acciones escolares. La profesora como motivo de su renuncia adujo que los nuevos profesores (sus compañeros) ya no enseñaban ni nada, sólo se dedicaban a jugar. Así concluyó la intervención revolucionaria de la escuela rural federal Rigoberto Xiu Navarrete que al poco tiempo se convirtió en una escuela semiurbana y le fue cambiado el nombre.

El liderazgo, más allá de la vida

Arana en 1937 salió de Muna y regresó años después, cuando la federación había negociado la reforma agraria y no había duda sobre el liderazgo del PRI. Las organizaciones radicales comunistas ya habían sido desarticuladas. Las perspectivas políticas eran otras. Cuando regresó se integró a la comunidad hasta alcanzar la candidatura municipal por el sector popular del PRI siendo integrante del PS.
Antes Arana fue empleado de la Secretaría de Agricultura en la ciudad de México, estudió en la Universidad Obrera, regresó trayendo innovaciones para abrir nuevas sendas económicas, para esto organizó un grupo de trabajadores agrícolas y emprendió la ardua tarea de experimentación de nuevos cultivos. Consiguió del Banco Ejidal máquinas y el crédito necesario. Por el buen resultado de los experimentos agrícolas le fue concedido, en el año de 1952, la medalla Gabriel Ramos Millán21.
Para arribar a la Presidencia Municipal contó con el apoyo del gobernador del Estado Tomás Marentes. El gobierno de Marentes estuvo lleno de conflictos porque los políticos yucatecos no lo querían, así, renunció, pero momentos antes nombró a varios presidentes municipales entre ellos a Leopoldo Arana22. El liderazgo de Arana se formalizó y se fortaleció por la imposición del gobernador del Estado y por la oposición de Sóstenes Carrillo. Parte importante de la política de Arana fue el cuestionamiento del poder de Carrillo a quien acusaba de ser un cacique. Para ambos líderes las relaciones externas a Muna fueron determinantes bases de su poder. Estos fueron dos liderazgos que originalmente se nutrieron políticamente del cardenismo, aunque ambos tuvieron desencuentros y conflictos por sus intereses en el espacio municipal.
Siendo presidente municipal, Arana no sólo no quiso ponerse bajo las órdenes de Sóstenes, sino que se opuso a que siguiera con el contrabando de licor en el municipio y defendió a los campesinos por la invasión del ganado de la pequeña propiedad al ejido. Estas disputas concluyeron con el asesinato del profesor. Arana fue perseguido y asesinado, por Juan Acereto de la hacienda de Yaxha, al igual que muchos profesores rurales por el cacique del lugar. Como señala Quintal23:

El tercer caso ocurrido en 1954 con el maestro Leopoldo Arana Cabrera, egresado de la escuela (Normal Rural de Hecelchakán). Siendo presidente municipal de su lugar de origen, Muna, fue acribillado a balazos en las puertas de sus oficinas por sicarios del cacique del lugar, porque se negó a obedecer órdenes arbitrarias.

Como reconocimiento social al profesor el nombre del municipio es el de Muna de Leopoldo Arana Cabrera, su nombre ha sido utilizado para darle nombre a escuelas de Muna y de otros municipios, entre ellos el de la capital. En el centro de Muna, en la plaza principal se colocó una estatua del profesor donde cada año la fundación Leopoldo Arana Cabrera recuerda el asesinato del líder.

Reflexión final

Leopoldo Arana Cabrera sin lugar a dudas fue un profesor rural que se integró al proyecto de reformas revolucionarias cardenistas. Fue un líder social cuya base social se integró con la ERF. Esta experiencia le abrió el camino para buscar la participación social de los campesinos a través de los anexos escolares, el teatro y la producción de miel. Estos fueron aspectos que lo vincularon directamente con los habitantes, fundó la sociedad de Padres de familia, introdujo nuevas tecnologías, enarboló la lucha por los derechos constitucionales, se enfrentó al cacique, al ayuntamiento y promovió la huelga de profesores. La acción de Leopoldo Arana creó nuevas formas de participación social e integró elementos culturales novedosos a la vida social que se inscribieron y le dieron sentido particular a las instituciones que se estaban integrando en Yucatán y en México.
Un cambio importante fue que los niños y niñas pudieran estar juntos en el aula y las niñas jugando beisbol con los niños; en el ámbito cultural este hecho, en una sociedad profundamente conservadora como lo era la yucateca en aquellos años, fue una aportación de la escuela rural revolucionaria de relevante importancia en la vida municipal.
La ubicación de liderazgos de profesores rurales surgidos del ámbito barrial en un municipio en la época revolucionaria y la relevancia que adquieren más allá del espacio local, como lo fue el caso de Leopoldo Arana, nos lleva a pensar que este profesor no ha sido el único caso trascendental y que las aportaciones de los profesores, en este caso rurale, fueron probablemente diferentes, debido a las características regionales, culturales e históricas de los municipios del Estado.
Sin embargo, los temas sobre la escuela en las localidades y municipio no se reducen a los liderazgos de los profesores, van muchos más allá. Por ejemplo, temas importantes que nos ayuden a entender a la Revolución desde la perspectiva escolar son entre otros: el financiamiento escolar, los libros de texto, la formación docente, profesionalización docente, organización sindical, festivales cívicos y la relación entre la escuela y la comunidad.

* Originalmente este trabajo fue presentado en el X Congreso Nacional de Investigación Educativa, realizado por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A.C. (COMIE) y la Universidad Veracruzana, en el estado de Veracruz. Para esta publicación se le introdujeron modificaciones.

Notas

1 ROCKWELL, Elsie (2007) Hacer escuela, hacer estado, la educación posrevolucionaria vista desde Tlaxcala, El Colegio de Michoacán, CIESAS; CINVESTAV, México, p.12.
2 Vaughan Mary Kay (2001) La política cultural en la revolución, maestros, campesinos y escuelas en México, 1930-1940, Fondo de Cultura Económica, (FCE), México, p. 13.
3 AHSEP (1936-1967) caja 9036/30, Dirección General de Educación Primaria en los Estados y Territorios, escuela rural federal barrio de San Bernardo, al C. Director de Educación, del Presidente Municipal, Camilo Manzanero, 22 de marzo de 1936.
4 RAMÍREZ, Rafael (1981) La escuela rural mexicana, SEP y FCE, México, pp.10 y 11
5 AGE (1935) Municipios, Muna, Presidencia, caja 4, vol. 2, exp. 4.
6 Entrevista. Profra. María Luisa Espinosa, Muna, Yucatán.
7 Entrevista Profra. Violeta Arana Villalobos, Muna Yucatán.
8 Entrevista a Arturo Centeno, Muna, Yucatán.
9 Entrevista a Marciana Navarrete Martínez, Muna, Yucatán.
10 Joseph, Gilbert M. (1992) La revolución desde fuera, Yucatán, México y los Estados Unidos, 1880-1924, FCE, México. Ver cap. “VII. Felipe Carrillo Puerto y el ascenso del socialismo yucateco”
11 Entrevista a Florencio Pacab, Muna Yucatán.
12 Entrevista. Profra. Violeta Arana Villalobos, Muna, Yucatán.
13 Urzaiz, Eduardo (1977) “Historia de la educación pública y privada desde 1911”, en Enciclopedia Yucatanense, Gobierno del Estado de Yucatán, tomo IV, Yucatán, en http://www.bibliotecavirtualdeyucatan.com.mx/archivos/periodicos/Enciclopedia_Yucatanense,_tomo_IV/Historia_de_la_educacion_publica_y_privada_desde_1911.pdf, consultado el 3 de noviembre de 2010.
14 Fallaw, Ben (2000) “El cardenismo en Yucatán (y III)”, Unicornio, Por Esto! 27 de febrero, p. 6.
15 Entrevista. Profra. Violeta Arana Villalobos, Muna Yucatán.
16 AHSEP (1936-1967) caja 9036/30, Dirección General de Educación Primaria en los Estados y Territorios, escuela rural federal barrio de San Bernardo, “Al C. Director General de Educación Primaria en los Estados y Territorios del Director de la Escuelas, Leopoldo Arana Cabrera, Prof. Auxiliar María Luisa Espinosa de R., El presidente del Cuadro Teatral Eduardo Uc, Muna, Yucatán, 1 de abril de 1937.
17 Ricardo Flores Magón fue un revolucionario mexicano de tendencia anarquista ligado al periodismo revolucionario y a la lucha y huelgas obreras de principios del siglo veinte, fundó el periódico “Regeneración” y el Partido Liberal Mexicano, murió en la prisión militar de Leavenworth, Kansas en 1922. Ricardo Flores Magón,
http://es.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Flores_Mag%C3%B3n, consultado 31 de octubre de 2010.
18 AGE (1937) Municipios, Muna, Presidencia, caja 2, vol. 3, exp. 2
19 AGE (1937) Municipios, Muna, Presidencia, caja 2, vol., 3, exp. 2,
20 AGE (1937) Municipios, Muna, Presidencia, caja 2, Vol., 3, exp. 3,
21 AHSEP (1963-1977) caja 8976/17, Dirección De Educación Primaria en los Estados y Territorios, escuela rural federal Leopoldo Arana Cabrera, Barrio San Mateo, Mpio de Muna, Yucatán.
22 Entrevista a Florencio Pacab, Muna, Yucatán.
23 QUINTAL Martín, Fidelio, Adolfo González Salazar y Mario Pacheco (2003) Historia de la Benemérita escuela rural “Justo Sierra Méndez” de Hecelchakàn, Campeche, México, Mérida, Yúc., Méx., Academia Mexicana de la Educación, A.C. Delegación, Yucatán, p. 152.



 
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