El Adviento 2015 con exclusiones y prohibiciones…


Félix Sautié Mederos


Crónicas cubanas


Por fin ya estamos transitando por el Adviento del 2015. Contradictoriamente con mucho calor no correspondiente con esta época del año en el hemisferio norte; pero además, lo entorpecen algunas situaciones internas que poco tienen que ver con los cambios y la actualización del sistema que se proclama al objeto de alcanzar un Socialismo próspero y sostenible. Me refiero a que, precisamente en esta temporada que debería ser de esperanzas, recuentos y alegrías, se ha regresado nuevamente a medidas de prohibiciones e incluso de exclusiones que parecía que ya no iban a volver; y a los médicos se le ha restituido la práctica de tener que solicitar un permiso de salida para poder viajar al extranjero, dejándolos en un estatus inferior al resto de la ciudadanía que ya no tiene que tramitar ese permiso para viajar libremente.
Testimonio en La Habana, estas situaciones en medio del poco entusiasmo e incluso la poca alegría con que asumen actualmente estas etapas navideñas de paz y alegrías familiares. No se ve el ajetreo ni los preparativos propios de estas épocas, que, incluso, poco a poco se habían estado recuperando. Todo se desenvuelve en un ambiente existencial de estancamiento y hastío, que es estimulado, además, por las noticias referidas a las situaciones que están atravesando varios miles de cubanos que han viajado al exterior a partir de las nuevas posibilidades de hacerlo legalmente; y que se encuentran varados en Costa Rica, en medio de sus intentos de llegar a los Estados Unidos. Quiero decir que comprendo que si bien esta situación muy especial tiene que ver con la denominada Ley de “Ajuste Cubano” de los Estados Unidos, lo que no niego para nada, también considero imprescindible que se busquen adentro las causas internas de los motivos que impulsan a muchos cubanos a emigrar de su propio país. No tan sólo hacia Estados Unidos donde está ley de marras se lo facilita, porque cubanos emigrados se encuentran en diversos países del mundo en estas épocas, ya sea en España, Canadá y en las más disímiles latitudes. Es algo que el más elemental de los análisis puede encontrar en cifras concretas, que por demás no se cuentan oficialmente para explicar el galopante decrecimiento poblacional que se está produciendo y que nos calificará como uno de los países más envejecidos de América y del mundo en unos años.
Al calor de estas situaciones, se ha planteado también el problema del éxodo de médicos que, realmente, es un asunto dañino para el desarrollo de la salud del pueblo, sin tener en cuenta a los que cumplen misiones oficiales en el exterior, ni las causas internas que impulsan que se marchen definitivamente, porque todos los médicos no pueden estar tan faltos de conciencia como para querer emigrar de donde han nacido sin razón alguna de manera festinada, donde se han formado y se encuentran sus raíces y sus familias. Algo está realmente sucediendo que, en mi opinión personal, no se va a resolver para nada con nuevas prohibiciones y exclusiones onerosas que los ubica en un estado social por debajo de los profesionales que no son médicos y del pueblo en general. Este es un asunto que no se resolverá con palabras grandilocuentes ni con manifiestos de alabanza. Este es un asunto que tampoco se puede resolver con prohibiciones onerosas que se asemejan al dicho popular que plantea arreglar la radio cuando se silencia a puñetazos.
Los médicos son personas muy ilustres y abnegadas, dada su muy humanitaria función y, como tal, hay que considerarlos y atenderlos, con estímulos y hechos concretos. En este sentido, entiendo que no se puede continuar con las prácticas burocráticas que muchos consideramos erróneas sin que sean cuestionadas con efectividad concreta. Realmente hay que abrir en la sociedad el diálogo y el debate, incluso por sectores, así como en general, porque no se puede dejar todo en manos y a la decisión centralizada de las cúpulas de la sociedad sin que exista un procedimiento previo de consulta, análisis y/o retroalimentación. Tampoco se puede continuar con sólo la difusión de las opiniones apologéticas sin tener en cuenta las opiniones diferentes, muchas veces mayoritarias, ni incluso la de determinados sectores en caso que les concierna hacerlo, como es este sector de la medicina.
El horno no está para panecitos y el hastío es evidente; hay que ir a las bases, ver cómo están viviendo las personas, hurgar en sus sentimientos y anhelos. Proyectar entusiasmo con medidas concretas efectivas, crear un clima inclusivo que se aleje de los pesimismos. Elevar la verdadera participación ciudadana. Abrir sin cortapisas las posibilidades de la economía que son muchas, para que los jóvenes puedan acceder esas posibilidades de participación y de trabajo, que realmente los entusiasme por el futuro del país. Si ello no se hace, en mi opinión, cada vez más continuaremos bordeando el precipicio y serán más los que se decidan a emigrar. Me refiero a algo que las cúpulas de la sociedad que tienen poder real para los cambios, deben acabar de comprender y tienen que proyectarlo con medidas concretas de posibilidades, sin que la única práctica al uso sean las prohibiciones y las exclusiones. No tenerlo en cuenta y no hacerlo, ya varias veces ha provocado multitudinarias salidas e intentos de salidas, que no deberían continuar manifestándose porque desangran el país. Cuando son muchos los que se marchan, por lo general la mayoría de ellos son personas que por su edad se encuentran en los estados fértiles de la vida y de la reproducción, lo que determina una mayor espiral de envejecimiento poblacional.
Así lo pienso y así lo manifiesto con mis respetos por la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular.



 
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