MarÃa Teresa JardÃ
Se impugnará y nada ocurrirá. Estoy segura. Pero igual deseo equivocarme. El producto chatarra impuesto por las televisoras, el IFE, Calderón, el PAN, el PRI y una parte del PRD, la más abyecta, que será recompensada, que nadie lo dude, aunque, de por sÃ, ya no debe poder mirarse en el espejo a la cara. A fin de cuentas, mucho da el dinero, pero más es lo que quita.
Mientras a los que vendieron el voto para matar el hambre por unos cuantos, si acaso, dÃas. Mientras los que lo dieron por no perder “el confort†personal para contribuir a imponer el producto chatarra que de nuevo llega sin el reconocimiento de las mayorÃas ciudadanas que por otro votamos de nuevo para conducir los destinos de una nación que no merece la continuación de la condena al derramamiento de la sangre de los pobres, de los periodistas, de los luchadores sociales, de las mujeres y de los niños a modo de impedir desde tempranas edades la posibilidad de que se conviertan en el futuro de una nación agraviada, que nos duele a muchos, que no saldremos ya nunca más del luto que deja la elección más sucia de la historia de paÃs alguno, lo que nos continúa adentrando en la historia de ignominia del mundo. Mientras va quedando cada vez más clara la imposición hecha por los medios basura, que en México los concesionarios, como si fueran emperadores, manejan, dando buena cuenta del fin de la estructura ética de todas las instituciones, el producto chatarra de la telebasura, al servicio del imperio, sin esperar el fin del cómputo ni la constancia, aunque sea manipulada, le informa a Hillary Clinton que continuará con la guerra de exterminio de pobres. Lo que como es obvio ya desde antes le habÃa prometido.
Ni dos dÃas ha esperado el producto chatarra de las televisoras, Enrique Peña, para informar que con la guerra de exterminio de pobres que sobran y en el laboratorio a modo de los gringos se continuará escribiendo la historia de este pobre México donde hemos nacido. Laboratorio para acabar con todo sueño de que la democracia es posible para América Latina, mientras el imperio subsista, como es obvio, porque también los imperios se acaban cuando los pueblos se alzan diciendo ¡ya basta!
Todo de antemano estaba decidido. Pero igual nadie nos quita a unos el saber que la votación fue para nosotros una fiesta. Mientras que los otros sabrán que sólo fue un trámite en el que obedecieron las órdenes del amo. Nadie borra el fin de marcha de campaña de apoyo a AMLO iniciada para los asistentes como una fiesta y terminada de la misma manera incluso con la marcha a la inversa en busca del metro o del medio de transporte dejado para volver a casa con el corazón todavÃa saltando de alegrÃa en el pecho luego de haber marchado codo a codo con cientos de miles que entendemos que el cambio es nuestra elección. Es triste lo de los acarreados que lleva impreso el pago con una torta y un refresco, amén del maltrato para garantizar el continuismo. Triste es lo de los que se sueñan, sin serlo, burgueses.