Sólidas esperanzas, profundas dudas



Jorge Canto Alcocer
Los Leones 2013

Disipados los juegos pirotécnicos de las jornadas inaugurales, Leones de Yucatán aparecen en la cima del circuito, algo que no por prematuro y en cierta forma accidental deja de ser positivo, sobre todo para un conjunto que, desarticulado pacientemente por los deudos de Don Gustavo Ricalde, se hundió en las profundidades del sótano durante las dos últimas temporadas.
Hoy las cosas pareciera rodarán diferente, si bien la prometida y requerida reestructuración aún no ha cuajado del todo, y se continúen arrastrando graves carencias. Ciertamente casi todos los departamentos fueron reforzados, lo que en un principio sería suficientemente halagüeño, aunque el problema está en que la excepción, el casi, se da en el área central de un equipo de pelota, es decir, la rotación de abridores.
Preciso es comentar, como primera modificación estructural, creemos que positiva, la del cuerpo técnico y, particularmente, del mánager del club. El año pasado, el venezolano Wilfredo Romero entró al quite del desastre llamado “Pacho”, y aunque hizo esfuerzos interesantes, mejoró las comunicaciones y enderezó la nave, los ajustes llegaron demasiado tarde y el resultado final siempre salió en números rojos. Pelotero activo de singular valía, Romero emigró a los norteños Acereros, con los que también jugará la doble posición de estratega y refuerzo, en tanto que a Yucatán llegó Daniel Fernández, un avispado jardinero en sus años de jugador, un hábil y disciplinado piloto en su breve trayectoria en estas lides, en las que ya gozó la gloria de un campeonato y ya sufrió las amarguras de varios despidos.
En su lustro de devenir como mánager, Daniel ha demostrado apego al buen béisbol –es decir, a la combinación de “librito” tradicional con sorprendentes corazonadas- y un espíritu de sacrificio de resultados en pos del desarrollo de peloteros. Cuando Daniel cree en alguien, apuesta por él mucho más allá de los límites convencionales, algo que parece estar ocurriendo ya en el caso del joven José Manuel Orozco. Natural de Mazatlán, Orozco fue calificado por los scouts de los Angelinos de California como un posible “cinco herramientas” allá por 2008, pero realmente nunca se acopló al béisbol norteamericano. En nuestra pelota desde 2010, y particularmente en el Aguila de Veracruz, Orozco ha visto pasar sus primeras temporadas sin que el estirón llegue. Mediano bateador, mediano corredor, mediano fildeador … Orozco ha pasado más tiempo en la banca que en el terreno en esos años, una situación que Daniel declaró terminaría. No contento con darle la titularidad por encima de peloteros probados e idolatrados como Luis Arredondo, Daniel lo contempló desde los partidos de preparación para la importante quinta posición del orden al bate. Y así ha estado en estos partidos iniciales, en los que Orozco ha producido varias carreras… pero con el guante y para el equipo contrario, pues con la majagua apenas y ha logrado un “podridito” en diez turnos. Seguramente irá mejorando, pero no sabemos si en el tiempo requerido para no poner en riesgo el buen andar de Leones.
Roberto Saucedo es un gran amigo de Daniel. Fueron compañeros durante larguísimos años en el averno. Daniel anotó centenares de carreras gracias a los kilométricos batazos del llamado “Mr. Taco”. Pero los años no pasan en balde, y así como Fernández decidió retirarse, Saucedo vive desde hace varias temporadas una importante baja de juego. Con sus números en dramática disminución, sus amados Diablos lo cambiaron en 2010, misma política que tuvieron que aplicar sus invernales Venados en 2012. Rescatado por el Aguila de Mexicali, terminó el Pacífico confinado a la banca. Con nuestros Leones sus primeros siete turnos han sido totalmente improductivos, incluyendo ponches y rolitas al pitcher, lo que hace que frecuentemente nos acordemos que fue cambiado por Oswaldo Morejón, todo un ídolo en nuestros lares, y quien ayer atizó contundente doblete en el triunfo de su escuadra sobre los campeones norteños de Aguascalientes.
Pero, como apuntamos al inicio, las mayores dudas recaen en el staff de abridores. Oscar Rivera abrió con decoro la jornada meridana, y ayer el norteamericano Ken Ray se llevó el triunfo en la Ciudad de las Murallas, pero la toletiza que recibió lo debe tener aún con el otorrino. La llegada del magnífico venezolano Ramón Ramírez debe ayudar mucho, pero la inclusión de Isauro Pineda –un buen veterano, pero que no abre consistentemente desde hace siete años- es un enigma. Como quinto abridor, Daniel ha anunciado a Oscar Bustillos, quien en los últimos tres años acumula un récord de 4 éxitos por ¡24 derrotas!, con una efectividad cercana a las ¡ocho carreras!, así como un promedio de casi ¡15 jits! y casi ¡7 pasaportes! cada nueve entradas.
Analizando las trayectorias de Ray y Pineda, lo mejor que puede hacer Daniel es encomendarse a todos los santos en cada una de sus salidas. En el caso de Bustillos … ¿confiará en que llueva cada cinco días? Por lo pronto, disfrutemos de este primer fin de semana en la cima, probablemente no se repita muchas veces.



 
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