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Del Quinazo al Elbazo



Ricardo Monreal Avila

Inevitable la comparaci√≥n. Si bien son formalmente casos y circunstancias diferentes, entre el Quinazo y el Elbazo hay una l√≠nea de continuidad y una bisagra com√ļn: la utilizaci√≥n de la justicia con fines de venganza pol√≠tica.
Anotemos las diferencias. A Joaqu√≠n Hern√°ndez Galicia, La Quina, lo acusaron por acopia de armas y asesinato de un agente del Ministerio P√ļblico Federal. Estuvo 10 a√Īos en la c√°rcel. Despu√©s se supo que las armas y el muerto se los hab√≠an ‚Äúsembrado‚ÄĚ.
Las armas eran del Ejército mexicano, recién compradas en Europa, y el agente del MPF había muerto un día antes en Chihuahua en un enfrentamiento. El delito verdadero era otro: haberse opuesto a la candidatura de Salinas de Gortari como candidato presidencial del PRI y haber simpatizado con la opción de izquierda representada por Cuauhtémoc Cárdenas.
Estaba tan desacreditada ‚ÄúLa Quina‚ÄĚ, que ni las campanas doblaron por √©l, a pesar de la flagrante violaci√≥n a ley. El fin (la desaparici√≥n de un cacicazgo sindical) justific√≥ el medio (la venganza pol√≠tica).
Con Elba Esther Gordillo no hubo que fabricar nada. Se puso a modo. Dej√≥ huellas electr√≥nicas indelebles de su insultante enriquecimiento. Una profesora que declar√≥ ingresos en cuatro a√Īos por un mill√≥n 100 mil pesos (es decir, 275 mil pesos anuales; o 22 mil 917 pesos mensuales), dej√≥ huellas de gastos personales por 80 millones 837 mil pesos, desglosado de la siguiente manera: en la cadena norteamericana de tiendas departamentales de lujo Neiman Marcus: 3 millones de d√≥lares; dos casas en EU por un total de 2 millones de d√≥lares; renta de aviones privados, un mill√≥n 300 mil d√≥lares; cirug√≠as est√©ticas y reconstructivas, 17 mil d√≥lares.
Los especialistas en moda, como Alejandro Brofft y Maripaz Ocejo, llegaron a contabilizarle atuendos de no menos de 300 mil pesos (entre zapatos, coordinados, aretes, cinturones y bolsas de marca), durante sus presentaciones en p√ļblico, junto a los presidentes de la era panista, Vicente Fox y Felipe Calder√≥n.
Tiene raz√≥n ‚ÄúLa Quina‚ÄĚ cuando exige que no se le compare con Elba Esther. ‚ÄúYo ni lociones usaba‚Ķ, nunca tuve cuentas en el extranjero ni casas en EU; es m√°s, nunca viaje al extranjero; me sub√≠ por vez primera a un avi√≥n a los 45 a√Īos de edad y me mari√©. Ni el pantal√≥n que usaba estaba a mi nombre y nunca le cobr√© un peso al sindicato por honorarios o sueldo‚Ķ Yo s√≠ era un l√≠der moral, no inmoral como la Gordillo‚ÄĚ (Sol de Tampico, mi√©rcoles 27 de febrero 2012).
Fuera de estos estilos personales de evidenciar el poder, la realidad es que el cacicazgo sindical que ambos personajes ejercieron los hace equiparables o similares en la forma autoritaria del ejercicio de sus funciones, en el da√Īo econ√≥mico que sus cotos de poder causaron a la hacienda p√ļblica y en la forma como terminaron sus d√≠as como l√≠deres sindicales: en la c√°rcel, por venganzas pol√≠ticas. El poder presidencial los hizo y el poder presidencial lo acab√≥.
Y este es justo el tendón de Aquiles de esa forma de ejercicio del presidencialismo autoritario que se busca restaurar ahora, con el regreso del PRI al poder.
¬ŅEn qu√© devino el Quinazo? En otra forma peor de cacicazgo sindical. El actual dirigente petrolero maneja discrecionalmente 10 veces m√°s recursos p√ļblicos que La Quina y tiene pr√°cticamente pignorada una senadur√≠a y varias diputaciones del PRI. Su hijo maneja en Miami un auto de 2 millones de d√≥lares y su familia se mueve en jets privados por todo el mundo. Tiene departamentos y yates de lujo en Canc√ļn, y usa relojes de 2 millones de pesos. Pero sobre todo, ha permitido el desmantelamiento, la privatizaci√≥n silenciosa y el saqueo de los recursos de PEMEX por el contratismo privado.
Sin embargo, a pesar de su vinculaci√≥n y lealtad partidista, Carlos Romero Deschamps hoy est√° en la mira, no por razones pol√≠ticas (como La Quina y Elba Esther), sino por razones de negocio: Pemex no puede ser privatizada sin antes quitarle la carga fiscal a la empresa y el pasivo de su estructura sindical. Ninguna empresa petrolera privada o p√ļblica tiene el costo sindical de PEMEX en t√©rminos de ‚Äúprestaciones‚ÄĚ, ‚Äúcomisionados‚ÄĚ, canonj√≠as y otros privilegios de su oligarqu√≠a sindical.
As√≠ que la privatizaci√≥n de PEMEX incluye el cambio de su estructura sindical y es por eso que usted puede apostar dos a uno a que habr√° tambi√©n cambios de liderazgos en ese sindicato. La √ļnica consideraci√≥n que podr√≠a tener es elegir el tipo de salida: la entrega voluntaria de la dirigencia (a cambio obtendr√≠a impunidad) o la c√°rcel y la defenestraci√≥n p√ļblica.
Esa fue la salida que hace 24 a√Īos le fue concedida a Carlos Jongitud Barrios, antecesor de Elba Esther Gordillo, en el sindicato magisterial. Cuentan que despu√©s del Quinazo, en enero del 1989, y ante las crecientes movilizaciones de la disidencia magisterial, Jongitud Barrios pidi√≥ una cita urgente con el entonces presidente Carlos Salinas. ‚ÄúTengo un mensaje urgente que darle, de manera personal‚ÄĚ. El mensaje fue concreto: ‚ÄúSe√Īor Presidente: yo con dos cachetadas tengo. Aqu√≠ le entrego el sindicato‚ÄĚ.
La llegada de Elba Esther, se dijo hace 24 a√Īos, traer√≠a democracia, mejor educaci√≥n y mejores niveles de vida de los maestros. El SNTE ser√≠a un sindicato modelo y nunca m√°s habr√≠a otro cacicazgo. Aj√°!
El resultado: el mayor desastre educativo en la historia de M√©xico. Nunca se hab√≠a destinado tantos recursos a la educaci√≥n b√°sica p√ļblica y nunca la educaci√≥n de los ni√Īos de M√©xico hab√≠a estado tan atrasada. En este cuarto de siglo se incub√≥ la llamada ‚Äúgeneraci√≥n Elba Esther‚ÄĚ: ni√Īos que no saben leer, escribir, sumar, restar, desconocen la historia del pa√≠s y carecen de educaci√≥n c√≠vica. En contrapartida, la escuela p√ļblica dej√≥ de ser un centro transmisor de conocimientos y se redujo a una f√°brica de votos. Hay m√°s maestros comisionados en tareas partidistas (PRI y PANAL), que mentores estudiando en la Universidad Pedag√≥gica. Lo que fue motor de la transformaci√≥n del pa√≠s, se convirti√≥ en escollo del desarrollo nacional.
Si el Elbazo se traduce en una educaci√≥n de calidad en el pa√≠s y en la democratizaci√≥n del gremio, ser√° bienvenido. Pero si deviene en la reposici√≥n de otro cacicazgo sindical (como ha sido la historia de estas venganzas pol√≠ticas), tendremos la primera presa pol√≠tica del sexenio y toda la siguiente generaci√≥n de ni√Īos mexicanos se habr√° perdido tambi√©n.
Lo más probable es que el resultado sea lo segundo. La razón es sencilla: la justicia no nace de la venganza, así como la democracia no surge de las tentaciones autoritarias.

ricardo_monreal_avila@yahoo.com.mx
Twitter: @ricardomonreala



 
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