El Teatro Colonial



Fragmentos meridanos
Antonio Novelo Medina

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Mérida 10:20 A.M.- Cotidianamente es nuestro paso la calle 62 x 57 y siempre que esperamos la luz verde del semáforo vemos el actual edificio de esta dirección convertido en un moderno estacionamiento de vehículos. Ahí mismo existió originalmente una casona que ya Justo Sierra O’Reily la mencionara en su novela “La Hija del Judío” y cuyo dueño era don Alonso de la Cerda. Quizá fue ficticio el nombre del personaje pero ahí está como dato.
Ya a finales del siglo XIX, el cruzamiento eran las calles de Bolio y Cosgaya. En los años veintes estuvo ahí una negociación de don Enrique Gil Sorribes, denominada “La Perla”, y es cuando un amante del teatro, Ildefonso Gómez, lo adquiere en propiedad y después de una tremenda transformación lo convierte en el Teatro Colonial, que abrió sus puertas el viernes 2 de noviembre de 1934. Este suceso causó gran expectación en Mérida y la noche de la inauguración mucha gente se quedó afuera por el lleno total que registró.
La compañía que inauguró el Teatro Colonial se llamaba “Encanto” y la encabezaba la graciosa y bella vedette Paquita Estrada y la seguían Teté Torres, Rosa “La Negra”, el bailarín excéntrico Enrique Pastor, los actores Héctor, Daniel y Mario Herrera, José Arjona y Manuel Fernández Trava. Los acompañaban en el marco musical la inolvidable orquesta “Esmeralda”, del filarmónico y trompetista Hernán Molina y los consagrados maestros Amílcar Cetina Gutiérrez y Carlos Pinelo Río. La escenografía la realizó el insustituible maestro decorador don Teodoro Zapata.
La revista escogida para esa noche inaugural se llamó “El Reino de Babia”, musicalizada por el maestro Pinelo Río. Esta temporada, por el éxito obtenido, se prolongó hasta enero de 1935. Se presentaron muchas más obras y entre ellas estaban: “Cuento Oriental”, “Cabaret”, éxito artístico de Daniel “Chino” Herrera en el papel estelar y “Coctel para dos”, basada en la misma melodía tan en boga entonces, con el éxito de la orquesta del maestro Molina, “La Coleta de Mu Man Chú” (parodia del gran mago Fumanchú) y “Mi Padre Maestro”, una verdadera creación del “Chino” Herrera.
En esta inolvidable temporada, el éxito se debió a los incansables escritores don Fernando Mediz Bolio, cuyas obras regionales llenaron toda una época, así como don Esteban Rejón Tejero y don Gregorio Magaña Esquivel, que sus plumas contribuyeron con tantas obras para el teatro.
En esta época la música de Agustín Lara estaba en boga y por lo general imperaba en los teatros de revista, así como de Luis Alcaraz, Gonzalo Curiel y Rafael Hernández “El Jibarito”.
En los años subsiguientes, el Teatro Colonial fue sede de grandes compañías artísticas como “Espectáculo de Gala”, que presentó al público meridano la revista “Seda y Oro” en marzo de 1935 y la encabezaba el gran actor Manuel Medel, Maruja Gómez, Lolita Téllez. Aquí el público aplaudió a rabiar “Los apuros de Agapito”, “No te cases Robustiano”, “Las viudas de Agustín” y muchas más.
En la próxima entrega continuaremos con esta resplandeciente existencia del Teatro Colonial, que llenó toda una vida artística ahí en el cruce de la 62 X 57, para seguir viviendo un Fragmento Meridano.




 
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