Alarma en crucero turístico



COZUMEL, 28 de enero.- A punto de ser propelados por un crucero estuvieron un par de buzos extranjeros este fin de semana por la noche, luego de que imprudentemente se aproximaron a un navío a punto de zarpar y al verse descubiertos pasaron por debajo del barco que tuvo que apagar sus motores. Estas dos personas fueron interceptadas por autoridades federales al salir del agua y sometidas a rigurosos cuestionamientos, aunado a que se verificó que no le hubiesen colocado algún artefacto explosivo al casco del buque.
Genaro Escalante Medina, primer oficial del Resguardo Marítimo Terrestre (Remafe) de la Capitanía de Puerto, dio a conocer que a las 19 horas del viernes pasado, la gerencia de la terminal portuaria Punta Langosta le notificó a la Capitanía de Puerto que dos buzos estaban debajo del crucero Westerdam de bandera holandesa que ese día estuvo atracado en la banda exterior del mencionado muelle.
Esto dio pie a que personal de Capitanía de Puerto y del Sector Naval arribaran al lugar mencionado, divisando que los dos buzos que responden a los nombres John Christopher Clark, de 47 años, de nacionalidad canadiense y Merville Arthur Vincent de 56 años, también de nacionalidad canadiense ya habían salido del mar por el muelle de Aqua Safari ubicado a unos cien metros al norte de Punta Langosta.
Las autoridades de Capitanía de Puerto y del Sector Naval procedieron a entrevistarse con los dos canadienses, que traían una bolsa de color verde en la que guardaban una langosta y un cangrejo rey que les fueron decomisados al igual que dos pistolas para arponear especimenes marinos.
Al ser entrevistados, John Christopher Clark, manifestó radicar en la isla desde hace cuatro meses y que su amigo Merville Arthur Vincent es un turista que hasta el viernes llevaba cuatro días en la isla y pensaba quedarse tres semanas vacacionando, ambos están hospedados en los condominios “Las Ventanas”, situado en la Quinta avenida con 10 sur de la colonia Centro.
John Christopher Clark mencionó que ambos se introdujeron al mar a un costado del edificio condominal El Cantil, ubicado a un costado del palacio municipal, con la idea de arponear a algunos peces, pero que la corriente los arrastró hacia Punta Langosta y por eso es que estaban cerca del crucero.
Por su parte Escalante Medina dijo que el capitán del crucero, al estar en el puente de mando y empezar el protocolo de seguridad para zarpar del muelle, notó que a un costado del barco habían dos luces de lámparas adentro del mar por lo cual suspendió la operación y dio parte a las autoridades del muelle y a su vez lo triangularon a las instancias federales.
Un barco de Pilotos de Puerto, llegó al lugar al momento en que los buzos tenían encendidas sus lámparas y les empezaron a sonar el claxon del barco, pero en vez de que emergieran, apagaron las luces y pasaron por debajo del crucero hasta que salieron al muelle contiguo.
De acuerdo a Genaro Escalante Medina, “de no haber sido avistados los dos buzos por la tripulación del crucero, iban a arrancar las máquinas para zarpar lo que derivaría en que ambos canadienses fuesen propelados. Hubiera sido un accidente terrible. Los iba a moler, porque las máquinas de crucero son muy grandes y afortunadamente vieron las luces de los buzos y decidieron no prender las máquinas”.
Apuntó que el capitán del crucero pidió que se les hiciera una exhaustiva investigación a los dos buzos ante el temor de que pudieran haber colocado algún artefacto explosivo en el casco de la nave.
El primer oficial del Remafe, señaló que la naviera propietaria del barco “decidió que fuera un particular el que hiciera la revisión al casco del barco ante el temor de que los buzos le hubiesen colocado algún artefacto explosivo”, por fortuna todo resultó sin novedad.
Asimismo el jefe de seguridad del crucero bajó a tierra para hacer una entrevista aparte a los dos canadienses y todos los datos que proporcionaron fueron enviados al mismo instante a las autoridades policíacas de los Estados Unidos para que verificaran la autenticidad de los mismos y que les ratificaran que en verdad se trataba de turistas o buzos que no tienen antecedentes delincuenciales y se descartara que estuviesen intentando sabotear la nave.
John Christopher Clark y Merville Arthur Vincent, enseñaron sus respectivos pasaportes y luego de intensos cuestionamientos pudieron comprobar que únicamente practicaban el buceo sin el afán de llevar a cabo un atentado al barco.
Personal del Sector Naval realizó la verificación de los tanques y equipo que cargaban los buzos para descartar que se tratara de instrumentos para efectuar un atentado.
A las 22 horas del mismo viernes, el barco pudo zarpar a su destino final una vez que los buzos confirmaron que el casco del barco estaba en adecuadas condiciones y sin novedad.
Los dos extranjeros, por alguna razón, no fueron puestos bajo arresto.




 
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