Timos con “préstamos mancomunados”


Por Gabriel E. Manzanilla

CHETUMAL, 5 de mayo.- Autoridades de El Barzón Quintana Roo denunciaron una nueva y más dañina modalidad en las formas de robo disfrazadas como “créditos” que las empresas financieras ofrecen a sus usuarios, la conocida como “préstamo mancomunado”, la cual permite que a un grupo de cuando menos 10 personas, incluidas incluso en buró de crédito, les otorguen un crédito mínimo, con todas las mismas trampas “legales” como si se tratase de un solo deudor, pero obligando a todos a responder por el total del crédito, lo cual no solo acrecenta el monto de la estafa, sino que aquellos usuarios que se mantienen al día en sus pagos, también sufren las consecuencias por igual de aquellos que no lo hacen.
En esta operación, no sólo estafan a los usuarios del crédito, sino también a otras entidades financieras, porque actúan como intermediarios nada más, gestionando el préstamo original con otra entidad financiera usando el nombre de uno de los miembros del grupo y también les hace firmar el compromiso de pagos con ella a todos los demás.
La presidenta del Consejo Ciudadano y de El Barzón Quintana Roo, Patricia Palma, indicó que a causa del empobrecimiento alarmante de la población mexicana, cada vez más gente se ve en la necesidad de recurrir a los préstamos financieros, por lo que considera que cuando menos un 50 por ciento de la población vulnerable trabajadora, se encuentra en el buró de crédito.
La entrevistada hizo hincapié en que es bien sabido el asentamiento masivo de las financieras “patito” en Quintana Roo y en la República Mexicana, las cuales en su último conteo dieron más de 2 mil de estas empresas; sin embargo, resaltó que una característica principal de muchas de estas, es que fungen únicamente como intermediarias, al no tener la solvencia legal ni económica para trabajar, por lo que al ejercer sus créditos no pueden hacerlo si el solicitante se encuentra en buró de crédito.
“Entonces, al existir una cantidad tan grande de ciudadanos imposibilitados de solicitar préstamos, las dañinas financieras necesitan seguir dando estos créditos sin importar cómo; por ello, emplean nuevas modalidades para saltarse esas restricciones; tal es el caso de los famosos préstamos mancomunados”, expresó.
Los préstamos mancomunados – dijo-, son aquellos en donde un mínimo de 10 personas, y un máximo de 30, hasta donde se ha tenido conocimiento, conforman un grupo para que les ejerzan un préstamo general, el cual no pasa de los 10 mil pesos por individuo; con la gran ventaja para las defraudadoras de que no importa que los usuarios estén contenidos en el buró de crédito, ya que se enfocan en que al menos uno de ellos no tenga antecedentes en su historial crediticio, para cargar el préstamo y el contrato sobre su nombre, situación que les facilita seguir aprovechándose de la necesidad de la gente, sin importarles el daño que les causan.
“Ofrecen ahora créditos, para que de alguna manera tú puedas hacer una pequeña empresa, para ello han presentado un modelo a la sociedad, que se llama crédito mancomunado, donde exigen una corresponsabilidad de pago; están ofertando créditos donde te piden asociarte con varias personas, y de alguna manera un préstamo que no va más allá de entre los 100 mil pesos, y en donde esa corresponsabilidad implica una serie de cuestiones que no están siendo solventadas por las personas que están recibiendo ese dinero”, alegó.
Patricia Palma denunció que el problema del contrato por corresponsabilidad, es que por uno que no pague, se “manchan” los nueve que quedan.
“Si ni siquiera uno puede responder de manera individual eficientemente a las enormes deudas que las empresas te cargan, ahora de manera grupal, responder con 9 personas a estos atropellos es prácticamente imposible”, reiteró.
Usan este método más en el medio rural
La entrevistada detalló que en estas estafas, por un insignificante crédito de 10 mil pesos, el compromiso que se devenga si alguien no paga, va sobre los 150, 200, 300 mil pesos y hasta medio millón de pesos, de los antecedentes que se reflejen; señalando que este robo se aplica para cada uno de los miembros del grupo, con lo cual las empresas buscan robarse al menos un millón de pesos con estos abusos.
“Muchas veces al haber problemas de esta naturaleza se rompe inclusive la relación social, es decir, si eran amigos ahora se vuelven enemigos acérrimos; esto se presenta más en comunidades rurales, porque es más fácil que la gente se una y sea engañada, primero porque hay mucha necesidad, y segundo porque hay mucho desconocimiento de la ley”, comentó.
Lo peor de todo es que los contratos que se firman, aseguró Patricia Palma, es que le dan el poder a las empresas financieras de arremeter contra todos los individuos incluidos en el préstamo, sin importar que se mantengan al día en sus pagos.
“El contrato que firman son contratos colectivos, por una determinada cantidad de dinero, que muchas veces les tocan de 3 a 10 mil pesos como máximo, es entonces cuando se da una figura que si bien no es jurídica como tal en el contrato que firman, si es una figura jurídica aplicable con motivo de sanción; esto significa que hay una corresponsabilidad de pago, y en esa tú vas a la cárcel, debas o no, si bien estos asuntos son de carácter civil, aquí se está comprometiendo la mancomunidad de bienes e inmuebles”, detalló.
“Las personas no tienen una defensa lo bastante fuerte como para desvincularse de este trato que han hecho, estos documentos únicamente quedan en poder de las empresas, y ellos los manejan a su antojo, sin otorgar copia ni documento alguno al deudor; al no tener el contrato original del compromiso de pago que ellos han contraído, se dificulta la defensa, mas no es imposible”, puntualizó Patricia Palma.
Como otra de las ventajas para las malsanas compañías en este tipo de robos disfrazados como créditos, es que nunca comprometen más dinero del que pueden prestarle sin problema alguno a una sola persona.
“Al solicitar estos créditos, le garantizan a la empresa la fuerza para arremeter con todos los del grupo cuando uno no pague, y la cantidad es igual que si fuera un préstamo individual; por ejemplo te dan 100 mil pesos, pero dividido entre 10 personas, la empresa nunca saldrá perdiendo, el mismo préstamo que pueden hacer a una persona lo hacen entre varios”, destacó.
Patricia Palma declaró que tristemente la ley que debería defender estos fraudes, se mantiene aún en “pañales” para garantizar la integridad de la ciudadanía.
“La ley que debiera protegernos nos atropella, con esa misma ley se nos castiga, con esa misma ley se nos amenaza; para que tú le des dinero a una persona tienes que medir su factibilidad de pago, si es rentable el negocio, si resulta que la ley te prohíba ejercer dicho préstamo; sin embargo, las empresas solo se preocupan por investigar qué bienes tienes, investigan cuántos son, investigan cómo pueden fregarte, se enfocan en saber si tienes lo suficiente para que te roben al momento de hacer el contrato, solo buscan lo que les favorece”, describió.
En el estado de Quintana Roo surge este modelo de crédito en el 2009, año en que se tuvo conocimiento del primer caso, expresó Patricia Palma, indicando que el año pasado El Barzón Quintana Roo reportó 76 casos que surgieron de estos créditos mancomunados.
“En Othón P. Blanco tenemos documentados como 12 casos en lo que va del año, en Quintana Roo yo creo que si llegamos a los 600 casos documentados de créditos colectivos en los últimos 4 años; se ha documentado que cuando menos hay unas 15 empresas en Quintana Roo con esta modalidad”, concluyó.
Cabe mencionar que la figura de los créditos mancomunados existe para el caso de los préstamos hipotecarios, pero como una medida para permitir a los matrimonios obtener un monto mayor para comprar una casa que si sólo un cónyuge lo tramitara.
De esa forma, el FOVISSSTE y el INFONAVIT, por ejemplo, también otorgan crédito, combinando los ingresos de ambos cónyuges para que puedan obtener un monto mayor de crédito, quedando ambos comprometidos al pago del débito en el mismo nivel de responsabilidad.
Sin embargo, los créditos mancomunados de las financieras “patito” son una perversión de esta figura, ya que sólo buscan combinar los ingresos y bienes de un grupo de personas para gestionar un préstamo que luego ellos utilizan para esquilmar a ese grupo de incautos.
Se le recuerda al amable lector, que si está interesado en ejercer cualquier tipo de préstamo, procure buscar asesoría gratuita con El Barzón Quintana Roo, de manera que sepan que es lo que están firmando y conozcan en que se están comprometiendo.
De igual manera, aquellos lectores que se ven envueltos en este tipo de fraudes, Patricia Palma los invitó a acudir a sus oficinas en Retorno 9 número 491, entre las calles 7 de enero y Comodoro Manuel Azueta de la Colonia Campestre; o bien comunicarse a los teléfonos 9831167547 o 9831550134.



 
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