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Emergencia: monstruoso huracán





* Se aproxima la amenaza mortal: el enorme y potente ciclón “Florence”, categoría 4 y con vientos de 225 kilómetros por hora, golpeará entre la última hora del jueves y la madrugada del viernes la Costa Este de Estados Unidos

* Amenaza con desatar fuertes marejadas, días de lluvias torrenciales, inundaciones potencialmente mortales y daños masivos: “No apuesten sus vidas a que podrán capear a un monstruo”



WRIGHTSVILLE BEACH, Estados Unidos, 1 de la madrugada del miércoles 12 de septiembre (AFP / REUTERS / AP / EFE).- Más de un millón y medio de personas han recibido órdenes de evacuar sus viviendas en las costas de Virginia, Carolina del Norte y del Sur, a medida que se aproxima el huracán Florence, que podría alcanzar la máxima categoría en la escala Saffir-Simpson a su llegada a la Costa Este de Estados Unidos.
Cientos de miles de automovilistas se alejaban el martes por la noche de la costa por carreteras convertidas en rutas de evacuación, y 1.7 millones de habitantes de tres Estados recibieron la indicación de apartarse del trayecto del huracán Florence, una tormenta escalofriante que se dirige a las Carolinas con vientos de 225 kilómetros por hora (140 mph) y lluvias potencialmente desastrosas.
De acuerdo con los pronósticos, Florence tocará tierra el jueves por la noche o el viernes en la madrugada, después bajará su velocidad de desplazamiento y causará precipitaciones por varios días que alcanzarán entre 30 y 75 centímetros que podrían derivar en inundaciones incluso lejos de la costa y causar estragos ambientales si anega vertederos de desechos industriales y granjas porcinas.
Tanto meteorólogos como políticos solicitaron a la población que tomara con seriedad las advertencias y describieron los peligros sin rodeos.
Las potentes marejadas provocadas por la tormenta y los fuertes vientos plantearán “amenazas mortales”, así como graves riesgos de inundación que han obligado a las autoridades a desplegar ya medidas de emergencia.
Se pronostica que las ondas más lejanas de la gran tormenta toquen tierra entre jueves y viernes en una zona costera que ya ha sufrido un severo aumento del nivel del mar, y luego el ciclón serpenteará durante el jueves, viernes y sábado, anegando varios estados y desencadenando inundaciones potencialmente mortales.
Más allá de las Carolinas y Virginia, la amenaza de inundaciones en el interior se extenderá hasta la próxima semana a algunas zonas de Tennessee, Georgia, Virginia Occidental, Ohio, Pensilvania, Maryland y el Distrito de Columbia, donde se encuentra la capital, Washington.
Precisamente los dos últimos territorios, Maryland y el Distrito de Columbia, declararon el estado de emergencia en las últimas horas.
La última vez que la capital de Estados Unidos declaró el estado de emergencia por una alerta meteorológica fue en enero del 2016, cuando una tormenta invernal llamada “Snowzilla” cubrió la capital y su región en más de medio metro de nieve.
El tamaño del huracán “Florence” es “asombroso”, advirtió el director del Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés), Ken Graham.
“Podría cubrir varios estados fácilmente con sólo la cobertura de nubes. Esto no es sólo un evento costero”, agregó.
Los pronósticos apuntan a unos siete días de fuertes lluvias por la Costa Este del país, que sobre todo afectarán a gran parte de Carolina del Norte y Virginia, combinando mareas altas.
“Esta será una tormenta que creará y causará daños masivos a nuestro país”, aseguró hoy Jeff Byard, administrador adjunto de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés).
“Va a ser una recuperación a largo plazo. No va a ser una tormenta de la que nos recuperemos en días”, advirtió.

Rumbo a categoría 5

El huracán Florence, que va rumbo a convertirse en la primera tormenta de Categoría 4 que azotaría a Carolina del Norte en seis décadas, se aproximaba a la Costa Este de EE.UU. el martes en la noche, amenazando con desatar fuertes marejadas, días de lluvias torrenciales y graves inundaciones.
Sus fuertes vientos y enormes olas golpearían las costas de Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia incluso antes de que Florence toque tierra, y sus lluvias causarían daños en una zona de varios kilómetros tierra adentro, advirtió el Centro Nacional de Huracanes con sede en Miami.
Aunque faltan horas para que Florence alcance tierra, las autoridades tomaron medidas extraordinarias para evitar víctimas. Más de un millón y medio de residentes han recibido órdenes de evacuar las zonas costeras de los tres Estados y se cerraron campus universitarios, escuelas y fábricas.
Con vientos máximos sostenidos de 225 kilómetros por hora (140 millas por hora), Florence alcanzaba la categoría 4 de la escala Saffir-Simpson de cinco niveles y meteorólogos esperan que se fortalezca y extienda durante los próximos días, dijo el CNH.
“Esta tormenta es monstruosa”, dijo en una rueda de prensa el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper. “Incluso si han capeado tormentas antes, esta es diferente. No apuesten sus vidas a que podrán capear a un monstruo”, agregó.
Cooper citó pronósticos que apuntan a que Florence se mantendría sobre Carolina del Norte, “lo que traerá muchos días de lluvia”.
Para acelerar las evacuaciones desde la costa de Carolina del Sur, autoridades cambiaron el flujo del tránsito en algunas autopistas, para que los principales caminos lleven lejos del litoral. Una congestión vehicular de varios kilómetros se produjo en la principal autopista de las islas Outer Banks de Carolina del Norte.
Mapas de la trayectoria de Florence mostraban que el centro de la tormenta posiblemente tocará tierra en la costa sur de Carolina del Norte. El último huracán categoría 4 que golpeó directamente el estado fue Hazel en 1954, un sistema devastador que dejó 19 muertos y destruyó unas 15,000 viviendas.
El portavoz del CNH Dennis Feltgen hizo hincapié en que los efectos de Florence se sentirán en una extensa región. Los vientos con fuerza de tormenta tropical se extenderían unos 482 kilómetros (300 millas) a lo largo de los tres Estados. Una alerta de huracán fue emitida para la mayor parte de la cosa de Carolina al Norte del límite con Virginia.
Además de inundaciones en la costa provocados por marejadas de hasta 4 metros, Florence podría arrojar entre 38 a 64 centímetros de lluvia, con hasta 89 centímetros en algunas zonas, dijeron meteorólogos.

Huyen

Largas filas de autos avanzaban el martes por las carreteras de una amplia zona de la costa este de Estados Unidos a medida que la población se preparaba para huir de Florence, un huracán de categoría cuatro “extremadamente peligroso” que llevó a las autoridades a ordenar la evacuación de cientos de miles de personas.
Las operaciones de evacuación afectan a 1.7 millones de personas en Carolina del Sur, Carolina del Norte y en Virginia, los Estados más amenazados por el avance de la tormenta, que se desplaza a 28 km/h y que debería alcanzar las costas estadounidenses el jueves, según las previsiones del Centro Nacional de Huracanes (NHC).
“No hemos tenido una tormenta de esta magnitud desde la década de 1950”, dijo Jim Wenning un habitante de Wrightsville Beach, en Carolina del Norte, que taladro en mano protegía las ventanas de un edificio.
A las 23 horas la tormenta alcanzaba la categoría 4, de una máxima de 5 en la escala de Saffir Simpson, con vientos de hasta 225 kilómetros por hora.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) dijo que ya había mucho tráfico en algunas de las rutas de evacuación y el Ejército anunció que se preparaba para asistir a las autoridades.
El gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, urgió a los habitantes de las zonas a evacuar a “salir ahora”.
“Esta es una tormenta de la cual la gente tiene que escapar”, dijo Cooper. “Esta es una tormenta histórica, algo que pasa quizás una vez en la vida”, precisó.
El NHC pronosticó que Florence será un huracán “extremadamente peligroso”.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump instó a obedecer las órdenes de evacuación, insistiendo en que “si se les pide que se vayan, salgan”.
“Esta será una tormenta mucho mayor de lo que hemos visto en décadas”, dijo Trump, destacando la preparación del gobierno. “No ahorramos ningún gasto”, dijo.

“Una manta y una almohada”

En Washington el río Potomac, que bordea a la capital federal, ya estaba creciendo el martes y sus aguas anegaron la ciudad de Alexandria, en el estado adyacente de Virginia, donde las autoridades entregaban sacos de arena a la población para que se protegiera de la subida.
La emergencia declarada el martes para Washington, D.C., por la alcaldesa Muriel Browser, vigente por 15 días, citó pronósticos para Florence de “fuertes vientos, lluvia y subidas de la marea” con “graves efectos generalizados en la región”.
La última vez que Washington, D.C., declaró el estado de emergencia fue en enero de 2016, cuando una tormenta invernal llamada “Snowzilla” dejó a los habitantes de la capital y a sus alrededores con nieve hasta la rodilla.
En Charleston, una ciudad portuaria e importante centro turístico, la ruta 26 tendrá circulación en un solo sentido, hacia el norte, para facilitar las evacuaciones.
Michael Kennedy, un ingeniero de Boeing, dijo a un corresponsal de la AFP que se iría ese día a Atlanta, donde viven sus padres.
Su compañera, Emily Whisler, fue convocada por la Universidad de Medicina de Carolina del Sur, donde trabaja como residente en un programa de psiquiatría. “Me dijeron que trajera una manta y una almohada, me quedaré allí por varios días”, dijo.
Entre agosto y septiembre del 2017, tres potentes huracanes, Harvey, Irma y María, causaron la muerte de miles de personas y dejaron daños por miles de millones de dólares en el Caribe y el sureste de Estados Unidos.

“Esta tormenta realmente me asusta”

Para que se forme una tormenta tan poderosa como la que amenaza la Costa Este de Estados Unidos, se necesitan un puñado de ingredientes, y el huracán Florence de categoría 4 los tiene todos.

Se requieren:
-Temperaturas más cálidas de lo normal en el mar para que agreguen fuerza y lluvias a una tormenta.
-Un patrón de viento que permita que una tormenta aumente su fuerza y la mantenga.
-Mayor nivel del mar para empeorar la marejada ciclónica.
-Una tormenta que cubra un área grande, para empapar y azotar a más personas.
-Y, por último, una combinación inusual de otros sistemas meteorológicos que probablemente detendrán a Florence cuando toque tierra en las Carolinas, lo que le permitirá que se estacione durante días y arroje enormes cantidades de lluvia.

“Mientras más tiempo se mantenga estacionaria, habrá más viento y más lluvia. Ello significa que podría haber más árboles derribados y apagones”, dijo Ken Graham, director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC por sus siglas en inglés).
“Esta tormenta realmente me asusta”, manifestó. “Es una de esas situaciones en las que se van a registrar lluvias torrenciales, marejadas catastróficas y peligrosas, y fuertes vientos”.
“Se parece un poco a Harvey en el sentido de que se acerca como una poderosa tormenta hacia la costa, pero después se detendrá”, dijo Kerry Emanuel, profesor de meteorología para el MIT y experto en huracanes. “Este no es un buen panorama”.
Florence es una tormenta inusual debido a que se dirige a las Carolinas desde el este. Habitualmente, las tormentas se acercan a Carolina del Norte y del Sur y al noreste de Estados Unidos desde el sur, y aquellas usualmente cambian de dirección y regresan al océano.
Sin embargo, una formación meteorológica conocida como zona de alta presión está estacionada sobre la costa este de Estados Unidos, lo que evita que Florence haga el giro habitual, dijo el experto en huracanes de la Universidad de Miami, Brian McNoldy.
Luego de que Florence toque tierra, ese sistema -que actualmente está sobre Washington y Nueva York- se moverá hacia el Este, pero será reemplazado por otro que se está formando sobre los Grandes Lagos, el cual mantendrá estacionada a Florence, explicó McNoldy.
El trayecto de Florence continúa siendo incierto. Se podría mover un poco al norte hacia Virginia o un poco al sur hacia Carolina del Sur. Pero es una tormenta tan grande que la lluvia seguirá cayendo sobre la región sin importar hacia dónde se dirija. Los expertos temen que, con las montañas de los Apalaches al oeste, podría provocar inundaciones y aludes.
El gran tamaño de Florence -con vientos de fuerza que se extienden 270 kilómetros desde su centro en todas direcciones- significa que su furia llegará mucho antes de que el ojo del huracán toque tierra, dijo Graham.
Parte del comportamiento de Florence, de lo que se ha visto hasta ahora y de lo que los expertos pronostican, muestra la influencia del cambio climático.
La posibilidad de que se mantenga estacionaria se está convirtiendo en algo más regular y es un resultado del cambio climático, dijo Jim Kossin, climatólogo de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) y experto en huracanes.
Las aguas sobre las que Florence se mueve se encuentran 1.5 grados Celsius más cálidas de lo normal, indicó McNoldy. Incluso la temperatura habitual del mar es lo suficientemente cálida para que se forme una tormenta, pero esto se suma a la fuerza de la tormenta y a las lluvias que provocará. El aire contiene ahora un 10% más agua que puede caer como lluvia.



 
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