Fue una búsqueda que por fin rindió frutos, encontrar a los peces vela alimentándose de cardúmenes de sardinas en el “corredor biológico” entre Isla Mujeres e Isla Contoy, en una expedición dirigida ayer por Rodrigo Friscione, gerente de operaciones de la marina “Sólo Buceo”.
Partimos a las 7:10 horas en Punta Cancún, en el muelle de la marina “Sólo Buceo”, en busca de esta maravilla natural de la vida marina y que para los neófitos significa ir en busca de lo desconocido.
Iba al frente de la embarcación Rodrigo Friscione, gerente de operaciones de la marina e hijo del reconocido buzo Alberto Friscione Carrascosa, y al timón el capitán Remigio Salazar.
Con el sol apenas “elevándose”, comenzamos la travesía que duró una hora, y luego de aproximadamente unas 15 millas ó 25 kilómetros de navegación junto con un grupo de amigos arribamos al primer punto de avistamiento de fragatas a eso de las 8:30 horas.
Las aves se daban gusto revoloteando y degustando las sardinas, clara señal de que abajo en el mar se encontraban los peces vela persiguiendo al cardumen de los pececillos.
Ni tardos ni perezosos los buzos, hombres y mujeres, se prepararon en grupos de tres, más el instructor Rodrigo Friccione, y se aventaron al mar para contemplar esta maravilla de la naturaleza.
Los peces vela se daban un festín con las sardinas que se descuidaban, las partían en dos, pero además en los alrededores daban vueltas alrededor de diez delfines, lo que amenizaba más el espectáculo.
En la zona había también dos embarcaciones de pesca deportiva, y luego de unos 15 minutos de observación nos dirigimos a otro punto a buscar otro espectáculo submarino.
En la travesía venía otra embarcación de “Sólo Buceo” que también sus pasajeros gozaron de la observación del festín del pez vela.
Acto seguido nos dirigimos con dirección al Norte hasta llegar frente a Isla Contoy, en donde los buzos aprovecharon darse un chapuzón por mera diversión, pues las aguas eran relativamente tranquilas.
En el tramo de este corredor biológico no se encontró otro punto de alimentación de pez vela, pero sí numerosos delfines que paseaban en otra zona durante el retorno de la embarcación.
Casi en el mismo lugar donde se observó el primer punto había algunas fragatas y gaviotas revoloteando, pero no era tan significativo para su observación.
Luego por radio la otra embarcación de Sólo Buceo informó que había encontrado otro cardumen en el rumbo de Punta Norte de Isla Mujeres, por lo que nos dirigimos hacia dicho lugar. Para entonces, alrededor de las 12 horas entraba repentinamente un “Norte” que agitó el mar en cuestión de minutos. Minutos después a lo largo se divisó la embarcación compañera cercana a un numeroso grupo de fragatas, gaviotas e incluso pelícanos revoloteando sobre el mar.
Al llegar al lugar nuevamente se aventaron los buzos a gozar de la observación de este espectáculo de alimentación del pez vela, que en realidad es una lucha del cardumen de sardinas por conservar su sobrevivencia ante la ley de la naturaleza. Desde el aire las aves hacen lo propio, buscando alimentarse con estos peces. Después de concluir esta expedición, ya los vientos del “Norte” eran más fuertes, aunque sin lluvia, el oleaje bañaba a todos sin excepción.
De regreso nos enfilamos bordeando Punta Norte de Isla Mujeres, y al ingresar a la Bahía de Mujeres los ocupantes de la embarcación degustamos una torta de cochinita con salsa de chile habanero, por cortesía de Rodrigo Friccione.
Los agradecimientos a Rodrigo Friscione por preparar esta inolvidable expedición no se hicieron esperar, pues todos los que observaron esta maravilla de la vida marina quedaron atónitos.
Finalmente a las 13:40 horas atracamos en el muelle de la marina Sólo Buceo, todos satisfechos de haber realizado esta travesía hacia el mundo marino del Caribe mexicano.