Núcleo delincuencial en el aeropuerto


El descubrimiento de una banda de maleteros en el Aeropuerto Internacional de Cancún, es tan sólo la punta del iceberg de una red de complicidades que se extiende al contrabando y tráfico de drogas en la terminal aérea.
En esta amplia red de delincuencia organizada, no sólo participan elementos de las líneas aéreas sino que están involucrados tanto elementos de la Policía Federal adscrita en el aeropuerto como personal del Grupo Aeroportuario del Sureste, (Asur).
La red trabaja de manera significativa. De hecho los 16 detenidos por el delito del robo de maletas, son una mínima parte de la operación de un núcleo delincuencial establecido en el aeropuerto.
De acuerdo con fuentes oficiales de la Policía Federal, 10 elementos están sujetos a investigación al igual que 30 guardias de seguridad de Asur y cuatro supervisores que se han establecido como el engrane principal de la red.
El trasiego y robo de maletas es lo de menos. El hecho de movilizar equipaje de turistas, “limpiarlos” (como se le conoce a la práctica de abrir las maletas y sacar objetos de valor), forma parte de una estructura criminal.
Dicha estructura es comandada por policías federales, agentes de migración y personal de Asur. Todos ellos saben a la perfección y como se maneja los delitos de tráfico de indocumentado, movimiento de dinero ilegal y narcotráfico.

El aeropuerto, Asur y la delincuencia


Desde hace varios años ya, el Aeropuerto Internacional de Cancún se convirtió en zona de operaciones de la delincuencia organizada, contando con la participación de agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), Policía Federal Preventiva (PFP), Aduana y hasta de la propia Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).
Prueba de ello, han sido los decomisos de dinero en efectivo y drogas que ha realizado el Ejército, además de las detenciones de elementos federales vinculados al crimen organizado y los “levantones” y ejecuciones de otros, que por no cumplir acuerdos o por no querer participar en las actividades ilícitas, fueron eliminados.
Fue desde hace cinco años aproximadamente, cuando “Los Zetas” tomaron el control absoluto del tráfico de indocumentados en el Aeropuerto Internacional de Cancún, además del trasiego de droga y dinero en efectivo.
La terminal aérea número dos se convirtió en el trampolín ideal para que entraran a nuestro país, de manera ilegal, cubanos, chinos y dominicanos, entre otros; además de droga y dinero.
En todo momento, la dirección de Asur se ha querido lavar las manos y sostiene una y otra vez que sólo aplica los manuales y reglamentos de seguridad, sin embargo, existe personal de la dependencia que está involucrado directa e indirectamente en todos los delitos que se cometen en el Aeropuerto Internacional de Cancún.


Tráfico de indocumentados

El negocio del tráfico de personas en el Aeropuerto Internacional de Cancún inició con indocumentados de origen cubano, quienes son traídos a costas mexicanas en lanchas rápidas o yates de lujo que llegan a Isla Blanca, Puerto Juárez, playas de la Zona Hotelera e Isla mujeres.
Los agentes de Migración coludidos, tienen listas las formas migratorias selladas, para demostrar que están de manera legal en el país e inclusive, cuentan con visas falsificadas, formas migratorias FM3 que sirven para trabajar en nuestro país o de igual forma, falsifican los oficios de salida definitiva del extranjero para que puedan llegar hasta la frontera sin problema alguno.
El grupo delictivo de “Los Zetas” encontró la manera de penetrar en casi todas las dependencias que operan en el Aeropuerto Internacional de Cancún.
Para ello, inició con el pago de cuotas para los elementos del Instituto Nacional de Migración (INM), piezas clave para poder lograrlo, pues son ellos los que permiten la entrada a los extranjeros que cumplen con todos los requisitos migratorios o rechazan a quienes no los presentan.
Para el grupo delictivo, los más importantes son los “macetas”, forma en la que son llamados los encargados de turno o que están dentro de las oficinas del INM en el aeropuerto.
A cambio de esta actividad, se asignaron cuotas que iban desde los dos mil hasta los 10 mil dólares mensuales, dependiendo de la antigüedad y el rango jerárquico de cada elemento de Migración e incluso, había quienes se quedaban con una ganancia de hasta 20 mil dólares en un mes.
Una práctica utilizada es la de reportar ante la Procuraduría General de la República (PGR), que se han extraviados los sellos y de esta forma, estos sellos pueden seguir siendo utilizados sin problemas incluso en otras entidades, teniendo como respaldo la denuncia previamente levantada.
Todas estas actividades se han realizado en el Aeropuerto Internacional de Cancún desde hace varios años, en donde quienes han estado como subdelegados por parte del INM, han estado de acuerdo y por ello han recibido los pagos correspondientes por parte del grupo delictivo de “Los Zetas”, quienes lograron tener el control absoluto del tráfico de personas.
Para los agentes migratorios relacionados en el tráfico de personas, los indocumentados son llamados de diferentes formas dependiendo su nacionalidad.
De esta forma, los centroamericanos son llamados “centros”, los cubanos simplemente “Coca Unión”, los dominicanos “platanitos” y finalmente, los chinos “Arroces”.
Estos últimos, son los que más redituaban para el grupo delictivo de “Los Zetas”, quienes están detrás de este negocio, pues cada uno significaba hasta seis mil dólares.

Tráfico de drogas

Sin duda alguna, el aeropuerto de Cancún ha sido escenario de varios traslados de droga hacia los Estados Unidos o países europeos, proveniente de Centro y Sudamérica.
Durante el 2006, el tráfico de drogas en el aeropuerto estuvo muy activo, siendo septiembre el mes con mayor número de decomisos, con 150 kilos de cocaína decomisados, además de drogas sintéticas.
Los detenidos por las diferentes cantidades de droga, eran personas de origen cubano, argentino, español y holandés.
Para lograr el tráfico de drogas, el grupo delictivo de “Los Zetas” contó con la protección de autoridades federales como la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), pues es esta dependencia la encargada de la seguridad en todo el aeropuerto.
José Luis Soladana Ortiz quien fuera comandante de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), fue quien autorizó en el 2007, el aterrizaje del avión tipo Grumman Gulfstream con matrícula N987SA, en el Aeropuerto Internacional de Cancún, días antes de que se desplomara cerca del poblado de Tixkokob, Yucatán con más de 6 toneladas de droga.
Antes del desplome, el avión estuvo en el aeropuerto de Cancún bajo la autorización de la DGAC, en este caso por su comandante José Luis Soladana Ortiz. Tiempo después, fue ejecutado.
Ya en el mes de septiembre, el avión Grumman Gulfstream con matrícula N987SA, se dirigía nuevamente al aeropuerto de Cancún, pero fue localizado en el radar por militares y fue entonces cuando le solicitaron el plan de vuelo, mismo que la tripulación se negó a proporcionar y después vendría el desplome cerca de Tixkokob en Yucatán.
Después de este fuerte cargamento decomisado por el Ejército, el trasiego de droga por el aeropuerto no pudo hacerse con la libertad acostumbrada, pues la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), ya había puesto los ojos en agentes federales de los que se tenía sospechas de servir al crimen organizado.
En enero del 2009, elementos del Ejército y de la Policía Federal decomisaron poco más de media tonelada de pseudoefedrina que llegó en el vuelo 95 de la aerolínea Thompson Fly, procedente de Londres Inglaterra.
Dos días después, seis sujetos, tres de ellos agentes aduanales del Aeropuerto de Cancún fueron descubiertos por su relación con la llegada de casi dos toneladas de pseudoefedrina, procedentes de Frankfurt, Alemania y tenían como destino, una bodega localizada en Puerto Juárez; siendo sin duda, el mayor decomiso de este precursor de drogas sintéticas hecho en el aeropuerto de Cancún.
Otro caso que también se registró en el aeropuerto fue la detención de un pasajero de Chipre que introdujo en una maleta de doble fondo, 3 kilos 377 gramos de cocaína, en un vuelo procedente de Grecia con escala en Panamá.
Loanis Rossidis, originario de Chipre fue puesto a disposición del Ministerio Público de la Federación por Delitos contra la Salud, en la modalidad de introducción de clorhidrato de cocaína al país, en un caso que es investigado en la averiguación previa 243/2009.

Tráfico de dinero

También durante los últimos años, diversas cantidades de dólares en efectivo han sido decomisadas en el Aeropuerto Internacional de Cancún.
Muchos otros, han logrado llegar a su destino en Estados Unidos u otros puntos, contando con el apoyo de personal del aeropuerto y elementos federales coludidos con el crimen organizado.
Sin duda el mayor decomiso de dólares en el aeropuerto, fue en diciembre del 2009, cuando un cargamento de casi cinco millones de dólares fue descubierto por elementos de la Aduana y se logró la detención de dos sujetos que transportaban el dinero en sus maletas.
El dinero tenía como destino la ciudad de Panamá y sería embarcado en el vuelo 223 de la aerolínea Copa Airlines.
Los responsables de transportar esa cantidad de dinero fueron identificados como Hugo Francisco Acosta Rodríguez y Omar González Bustos, quienes fueron puestos a disposición de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIED



 
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