Vera Salinas dirigía las operaciones


El Ayuntamiento Benito Juárez utilizaba el centro de espionaje descubierto por el Ejército, para fines de extorsión, amenazas, política y venganza hacia quienes eran considerados los “enemigos” del gobierno municipal en turno.
Lo anterior ha salido a relucir en las primeras indagatorias respecto a este hecho. De entrada, se ha confirmado que el asesor del municipio, Manuel Vera Salinas, rendía un informe detallado sobre la operación del centro a miembros de la administración gubernamental de la ciudad.
En la rendición de cuentas, la información obtenida por medio del espionaje al estilo delincuencia organizada, detallaba las actividades de los empresarios en torno a su vida personal y profesional, al igual que de políticos y periodistas.
Por ejemplo, de un empresario se investigaban sus transacciones para determinar cuáles eran sus giros comerciales, y a partir de ahí manejar esa información para extorsionarlo o “venderle” la estructura pública de permisos municipales para su beneficio.
Mediante este mecanismo, el Ayuntamiento Benito Juárez se hizo de muchos “recursos” de manera ilegal. Bastaba con encontrar la coyuntura informativa sobre el personaje espiado para poder operar de manera inmediata.
Dentro de este mecanismo, el dinero corría de inmediato. Un empresario que suponía “encontrar” ventajas en el sistema administrativo gubernamental, en realidad había sido espiado para que “sólo” se entregara a las autoridades municipales.
Esa era la mayor función del centro de espionaje del Ayuntamiento Benito Juárez. Contar con información considerada como privada, valía mucho en manos de aquellos que la utilizaban a conveniencia.
En el caso de los políticos, el espionaje del gobierno municipal servía para determinar los movimientos que llevaban a cabo los partidos de oposición a la administración, así como encontrar “deslices” de aquellos personajes de la política que no eran afines a la administración municipal.
De hecho, en este punto se descubrió también que mucha información obtenida en la política, también era usada para someter a la mayoría del personal del Ayuntamiento Benito Juárez que no congeniaba con la forma de gobernar del hoy precandidato a la gubernatura del PRD, PT y Convergencia.
La fórmula era sencilla. Las víctimas en este punto eran aquellos que no aprobaban los movimientos que se llevaban a cabo en el ayuntamiento y la lista con discos de grabaciones de celulares incluye desde regidores que significaron oposición hasta dirigentes de organismos políticos, tanto estatales como municipales.
Para obtener información se utilizaba el sistema de sofwares digitalizadores de tecnología israelí para tener a detalle movimientos personales de las víctimas como horarios de familia, lugares de frecuentación, pasatiempos, parejas y hasta registros de llamadas nacionales e internacionales.
Con esto, el gobierno municipal podía frenar a muchos adversarios y controlar de cerca el panorama político. La información de primera mano les hacía anticiparse ante cualquier hecho.
En tanto, sobre los periodistas, se espiaba para definir cuáles serían las líneas informativas que seguirían los medios de mayor impacto social en Cancún y Quintana Roo. El gobierno municipal quería saber de dónde provenía la información sobre distintos temas, sobre todos aquellos polémicos relacionados con la administración de Sánchez Martínez, jefes de información, coordinadores – entre ellos el coordinador general del diario POR ESTO! de Quintana Roo, Renán Castro Madera -, así como directores de otros medios y reporteros en general, aparecieron en la lista que ya tiene en su poder el Ejército.


El operador del centro de espionaje

En primera instancia, el espionaje se basaba principalmente para usos con fines políticos. Hasta aquí es la línea de investigación que por el momento tienen las autoridades militares, aunque no se descarta la apertura de otras más.
Y el principal actor de este centro era Manuel Vera Salinas. De oscuro pasado, el ex jefe de escoltas y de la academia de Policía Municipal Preventiva, cumplía la función de receptor y operador directo.
Al haber tenido una carrera policíaca ligada directamente al Cisen –Vera Salinas trabajó durante diez años para Gobernación -, el ex jefe de escoltas se dio a la tarea de comprar el equipo de tecnología conocida como de “Punta” para operar el centro de espionaje.
Luego contrató al personal capacitado. Conforme ha transcurrido la investigación, se ha encontrado que el centro funcionaba 24 horas con dos turnos laborales. Se presume que personal de la Central de Operaciones Policial, Copol, también laboraba en este centro.
Al tratarse de un hecho grave, ya se investiga esta situación pues, el gobierno municipal violentó por completo el estado personal de muchos ciudadanos cancunenses de manera arbitraria y alevosa.
Otro dato que ha salido a relucir, es que algunos recursos de operación del centro habrían sido liberados por la Secretaría General del Ayuntamiento Benito Juárez, a cargo de Lenin Zenteno.



 
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