| Celebró la Iglesia el Domingo de Ramos |
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| lunes, 17 de marzo de 2008 | |
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* Recordando la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén dieron inicio los ritos litúrgicos de Semana Santa * Mensaje de humildad para los fieles durante la homilía
Por Luis Enrique Cauich KANTUNILKIN, LAZARO CARDENAS, 16 de marzo.- Con la bendición de las palmas que llevan en sus manos, los fieles católicos y la ceremonia litúrgica del Domingo de Ramos celebrada ayer en la cabecera municipal, se marca el inicio de la Semana Santa donde se desarrolla la pasión, muerte y resurrección de Cristo. El Domingo de Ramos celebrado ayer, representa el misterio de la fe de los fieles, las palmas que son típicas en esta fecha, representan las los ramos que la gente lanzó en la ovación de Cristo en la entrada triunfal a Jerusalén. “Cristo ingresó a la ciudad encima de un burrito, a diferencia de los grandes corceles con los que ingresaban los reyes”. Las actividades propias de este día, iniciaron con la procesión de las palmas, que partió desde la calle Independencia, hasta llegar a la iglesia de la ciudad donde se celebró la misa correspondiente. En este día comenzamos la Semana Santa y, recordar los hechos que, en su origen, dieron lugar a ella, no ha de permitir que olvidemos que además de aquella llegada a Jerusalén, El cura dio lectura al evangelio según san Mateo: “Cuando se aproximaban ya a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, envió Jesús a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrada una burra y un burrito con ella; desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les pregunta algo, díganle que el Señor los necesita y enseguida los devolverá”. Esto sucedió para que se cumplieran las palabras del profeta: Díganle a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, apacible y montado en un burro, en un burrito, hijo de animal de yugo. La lectura de la Pasión nos invita en este Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa, a acompañar a Jesús en su sufrimiento, en las torturas a las que fue sometido, para darle gracias por redimirnos, por rescatarnos, por salvarnos y abrirnos las puertas del Cielo. Pero volvamos al tema de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén a pocos días de su Pasión y Muerte, el cual nos invita a reflexionar sobre si Jesús es Rey, y si lo es ¿Qué clase de Rey es? Por qué... ¿no es extraño un Rey montado en un burrito? ¿Por qué no vino sentado en una carroza o cabalgando un caballo blanco bien aperado? La verdad es que Jesús, aun siendo el Mesías, siempre huyó de la idea que la gran mayoría del pueblo de Israel tenía del Mesías: ellos esperaban un Mesías poderoso, que los libertara del colonialismo romano. Jesús, por el contrario, va dejando bien claro que su misión es diferente. Por ejemplo, cuando después del milagro de la multiplicación de los panes, la multitud quiere aclamarlo como rey, sencillamente desaparece. |
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