| “Narco célula” prácticamente desmantelada |
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| sábado, 10 de mayo de 2008 | |
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* El “levantón” y posterior rescate de “El Soldado” o “El Pollero” también puso al descubierto a malos policías que cobraban “narco-cuotas” De Como parte de la investigación, a raíz del operativo militar de la supermanzana 15, se sabe que quedó semidesmantelada la extensa red de narcotiradores que operaba Roberto Correa Ochoa (a) “El Soldado” o “El Pollero”, líder de una de las narco-células de Playa del Carmen, Solidaridad. Pero también se han visto afectados malos elementos policiacos que pasaban a cobrar las narco-cuotas por el proteccionismo que les brindaban. Apenas a unos días del operativo militar donde fue rescatado Correa Ochoa, junto con su hijo Enrique Correa Contreras, sus “tiradores” han quedado sin cabecilla y no pocos se han refugiado en otros grupos activos del amplio círculo del narcomenudeo. Hasta el momento la momentánea confusión que se ha apoderado de narcotiradores, contactos, encargados de narcotienditas y quienes surten de droga a la extensa red de sujetos dedicados a narcomenudeo ha mermado y afectado de forma directa las ganancias y las actividades que anteriormente no resultaban afectadas por nadie. De ahí que corruptos elementos policiacos resientan “la crisis” por la pugna que existe y que enfrenta a poderosos y violentos grupos que se han dado a la tarea de “levantar”, torturar y secuestrar, previo pago de rescate, en dinero y con vehículos a cabecillas y líderes del narcomenudeo. Ese es el caso de Roberto Correa Ochoa (a) “El Pollero” o “El Soldado” que ubicó en Playa del Carmen su centro de operaciones e hizo del narcomenudeo su “modus vivendi”. Y tras el “levantón” del que fue víctima y del que salió con vida sin desembolsar un peso, debido a la oportuna y eficaz intervención de los elementos del Ejército, apoyados por los agentes de las Fuerzas Federales de Apoyo (adscritos a la Policía Federal Preventiva), tuvo en ello una segunda oportunidad para vivir y contarlo. Y no le quedó más remedio que abandonar y dejar todo, pues de un día para otro salió en franca huida de Playa del Carmen y se llevó a su familia. Atrás dejó sus prósperos “negocios” y una cómoda vida que le rendía frutos, gracias a la protección que le brindaban policías corruptos que protegían día y noche su actividad ligada al narcomenudeo. La extensa red de operadores que sostuvo durante el largo tiempo que mantuvo su “narco-célula” y que controló el narcomenudeo se ha visto mermada. Y con el retiro obligado de Correa Ochoa, quien marcó su oscura historia en Playa del Carmen, con su delictiva actividad y que por poco le cuesta la vida, parte del mercado negro del narcomenudeo se resquebrajó. Pero el proteccionismo de malos elementos policiacos permanece hacia otros grupos que siguen operando en la zona, marcada por la violencia ya desatada por la confrontación de poderosos grupos ligados al narcotráfico que ambicionan el control total del territorio. |
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