| Una madre que vio nacer a Cancún |
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| sábado, 10 de mayo de 2008 | |
* Doña Alba Amelia Flores Herrera, madre de siete hijos, abuela de 25 nietos y bisabuela de tres biznietos * Desconoce cómo pasará el Día de las Madres; ya es costumbre de su numerosa prole darle la sorpresa
Por Yolanda Gutiérrez
Llegó a la ciudad hace 38 años, cuando las playas aún formaban extensos cocales en lo que hoy se conoce como la zona hotelera, cuando las carreteras no existían, cuando los manglares abundaban... cuando lo que hoy es uno de los primeros destinos turísticos a nivel mundial no era más que un pedazo de selva virgen a punto de ser devastada por la maquinaria pesada que apoyó en la construcción de los primeros centros de hospedaje; hoy en día, Alba Amelia Flores Herrera, madre de siete hijos, abuela de 25 nietos y bisabuela de tres biznietos, puede decir con orgullo que forma parte de esos pocos privilegiados considerados como los pioneros de Cancún, que vieron su crecimiento día con día.
Desconoce cómo pasará el Día de las Madres; ya es costumbre de su numerosa prole darle la sorpresa y por este motivo nunca sabe con qué le van a salir, pero sí puede decir que otros años le agasajaron con las mañanitas, mariachis, un pastel... el caso es que siempre se organiza la pachanga para tan señalada fecha. Originaria de Mérida, Yucatán, doña Alba Amelia llegó a esta ciudad en el año de 1970 junto con los cinco hijos que procreó con su primer esposo, del cual desgraciadamente se divorció tiempo después, por razones en las que no abundó demasiado, limitándose a recordar que “se alocó”. “Conseguí trabajo en el consorcio Caribe, concretamente en una cocina del campamento que se ubica justo donde hoy en día se encuentra el palacio municipal y allí encontré a otra pionera, María Luisa Loría, que tenía su comedor en el consorcio; ahí dábamos de comer a todos los obreros de la construcción que levantaron las primeras casas y hoteles y allí también conocí al ingeniero García de No pudo evitar que sus ojos se humedecieran al recordar aquella etapa de su vida, de la que guarda muy gratas experiencias, del esfuerzo y el empeño que siempre imprimió en su vida para sacar adelante a la familia, sobre todo en los momentos que transcurrieron desde que se divorció de su primer esposo hasta que encontró a su pareja actual, con la que procreó otros dos hijos. Actualmente trabaja en los baños del mercado 23, pero todos los días se acerca un rato al puesto en el que su hija se gana la vida, mientras que una de sus nietas y su otra hija se hacen cargo del baño. Recordó que al llegar a Cancún su hijo más grande contaba con ocho años de edad y la más pequeña era apenas una bebé de brazos; poco tiempo después de instalarse ellos, empezó a llegar el resto de la familia, primero los padres de doña Alba Amelia y posteriormente sus hermanos, que hasta la fecha siguen residiendo en el destino. Evocó también el momento en que su papá obtuvo trabajo en Fonatur, como velador en el aeropuerto que entonces se ubicaba justo donde en la actualidad se encuentra el estadio “Beto” Avila y simultáneamente a esto, consiguieron un terreno de 50 por Y este sábado, después de ser agasajada por su numerosa familia, regresará a cuidar los baños del mercado porque incluso en su día, se aburre soberanamente en su casa y prefiere mantener sus actividades cotidianas. |
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