| Legalizaron su matrimonio 29 parejas |
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| viernes, 15 de febrero de 2008 | |
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* Contrayentes de 35 a 60 años de edad que llevaban varios años en unión libre * El beneficio se proyecta hacia los hijos
KANTUNILKIN, LAZARO CARDENAS, 14 de febrero.- Diversas parejas de lazarocardenses unieron sus vidas, aprovechando el programa de matrimonios colectivos que puso en marcha el DIF municipal en coordinación con el Registro Civil, dentro el marco del Día del Amor y la Amistad. En total fueron 29 parejas de diversas comunidades de este municipio, quienes decidieron regularizar su estado civil, poniendo fin a largos años de vivir en unión libre, mientras que otros decidieron unir los lazos matrimoniales luego de un lindo noviazgo. Jóvenes y adultos, todos por igual, derrocharon alegría, sabiendo que le han dado certeza jurídica a los hijos procreados y los que están por llegar, como se pudo apreciar en diversas mujeres en avanzado estado de gestación. Entre los matrimonios colectivos destacaron dos parejas, una compuesta por Celestino Koyoc Koyoc, de 60 años de edad y Lucía Balam Itza, de 53 años, que pusieron fin a 35 años de vivir en unión libre en la recién designada alcaldía de Ignacio Zaragoza, al regularizar su matrimonio. La pareja comentó que durante estos 35 años únicamente procrearon una hija, quien ahora ya formó su propia familia y a pesar de este tiempo en que han vivido todo tipo de situaciones, en ningún momento ha pasado por su mente una separación. La otra pareja es la de don Petronilo Chi Tuz y doña Marcelina Tamay Cauich, quienes en 1971 se casaron, pero por una serie de cosas que ni las propias autoridades de ese entonces explicaron, el documento se extravió, de modo que este jueves decidieron casarse para tener el acta de matrimonio. Ambas parejas fueron el centro de atención de la actividad denominada "matrimonios colectivos gratuitos", que por primera ocasión registró una buena respuesta. El presidente municipal Secundino Cab Uicab y su esposa, Olivia Pech Tah, hicieron un llamado a las parejas a entender que el documento ofrece certeza jurídica para las familias, pero que el amor se cultiva con ternura. Por Luis Enrique Cauich |
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