| Octogenaria, ejemplo para la juventud |
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| lunes, 28 de abril de 2008 | |
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* Con casi 84 años a cuestas, no ha dejado de trabajar cada día con una sonrisa en los labios * Cinco hijos, 35 nietos y dos bisnietos; pero dice que no puede permanecer sentada a la espera de recibir ayuda Por Lusio Kauil JOSE MARIA MORELOS, 27 de abril.- Jovial, como muy pocas mujeres lo son a la edad de los 80 años, doña Domitila, tiene aún la magia de la palabra para pregonar todos los días su venta. Ella sale de su casa cargada con una charola repleta de naranjas, mangos, ciruelas y otras frutas de la temporada. Vestida con su hipil y ataviada de los hombros con su rebozo, doña Domitila recorre las calles pregonando su venta: “Papacito, lleve su mango”, expresa entre un dejo de sonrisa. Ella confiesa que a pesar de que en unos cuantos días ya va a cumplir sus 84 años, no le gustaría salir a la calle a pedir limosna, porque refiere que aún siente que puede ganar dignamente su dinerito. “Para trabajar no hay edades, y aquellos que interponen la edad para no trabajar, son personas que nunca les gustó dignificarse con lo más sagrado: el trabajo” refiere. Doña Domitila, nació el 4 de mayo de 1916 en la comunidad de Tixmehuac, Yucatán. Desde niña, aprendió las labores del hogar y las duras tareas del campo. A la edad de 16 años contrajo nupcias con Tomás Acosta Días. Del matrimonio nacieron cinco hijos, actualmente casados, y con labores en el campo. Su prole le ha dado 35 nietos 2 bisnietos. Ella confiesa que nunca se ha sentado a esperar nada de ellos, aunque, confiesa que sí recibe apoyo de sus vástagos. Comenta que muchas personas de su edad, viven sin hacer nada deseando que la muerte las recoja. Esos ancianos y ancianas, nunca han sabido en realidad que sabor tiene la vida. “Yo quisiera vivir más años de los que tengo ahora; sé que voy a morir, pero cuando llegue, espero recibirla con plenitud”, manifiesta con una expresión de vitalidad. Doña Domitila confiesa que añora los tiempos aquellos en que la convivencia y la relación social se regia por el respeto. “Hoy, las generaciones ya se comportan más como los animales. Y son buenos para insultar y agredir en bola”, expresa. Y ejemplifica: “esos estudiantes de Bachilleres, cuando pasan a tu lado, te empujan y luego se burlan de ti”. “Ya el respeto se ha perdido, no solamente en la calle, sino hasta en la casa” puntualizó. |
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