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sábado, 26 de abril de 2008

* Intento por debilitar la línea editorial crítica * El crimen organizado, convertido en un poder paralelo en Quintana Roo * Cadena de infamias y mentiras emprendida desde un rotativo de escasa circulación * Pronto daremos a conocer a los autores intelectuales

De la Redacción

 

La grave provocación perpetrada con hombres armados de la Policía Judicial del Estado (PJE) evidencia la presencia del crimen organizado y la narcopolítica empresarial al más alto nivel.

El operativo realizado con más de 10 hombres armados que intentaron a toda costa introducirse al domicilio particular del coordinador general del Por Esto! de Quintana Roo, Renán Castro Madera, refleja la realización de una acción criminal que tuvo como principal objetivo el homicidio del periodista, para provocar las condiciones propicias y tener como siguiente acción criminal, el asesinato del director general de los diarios POR ESTO, Mario Renato Menéndez Rodríguez.

La incursión de policías judiciales del Estado, al mando de Ariel Moroni Alcocer, brazo derecho de Leonardo Ramos Hernández (ex director de la PJE en la zona norte) evidenció que este operativo llevaba por objeto la preparación del escenario para asestarle a los diarios POR ESTO! sensibles bajas en un intento por debilitar la línea editorial crítica en contra de la narcopolítica empresarial quintanarroense, misma que ha sido afectada gracias a las investigaciones periodísticas que han llevado a cabo dichos rotativos.

El crimen organizado se ha convertido en un poder paralelo en el Estado de Quintana Roo, mismo que poco a poco se adueña de los sectores económicos, políticos y sociales, lo que ha generado un peligroso caldo de cultivo que poco a poco comienza a incubar una generación de adictos y delincuentes, que en pocos años terminarán de hundir en el desprestigio a los principales destinos turísticos de México y Latinoamérica.

Los intereses empresariales y políticos que generan la llegada de las organizaciones criminales que paulatinamente someten a la sociedad quintanarroense se han visto amenazadas con las investigaciones periodísticas que cotidianamente publican los diarios POR ESTO!

Por ello se explica la cadena de infamias y mentiras, que han emprendido desde un rotativo de escasa circulación, para preparar el escenario que ya se esta viviendo ahora, con el único objetivo de afectar al único medio informativo que ha denunciado puntualmente a las bandas del crimen organizado que han sentado sus reales en esta entidad.

El ataque y la provocación realizada con toda intención de asesinar al periodista Castro Madera revela la participación de autores intelectuales que en los próximos días, los diarios POR ESTO, darán a conocer, para que usted amable lector se entere con puntualidad y así dictamine la gravedad del avance de la narcopolítica empresarial en Quintana Roo.

Por esta razón el operativo de elementos de la PJE, quienes intentaron asesinar al coordinador general de este rotativo, se llevó a cabo sin la participación y sin enterar a los altos mandos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) toda vez que las indicaciones salieron de influyentes personajes cercanos al ex director de la PJE, Leonardo Ramos Hernández y por consecuencia al hoy detenido agente de esa corporación Ariel Moroni Alcocer, quien dirigió de maneras personal el intento de asalto al domicilio particular del periodista.

 

Moroni: su historia

 

Ariel Moroni Alcocer fue el autor material que orquestó y manipuló el provocador ataque de dos grupos armados en el domicilio del coordinador general del POR ESTO! de Quintana Roo, porque desde el principio, durante y hasta el final de esta abierta agresión, el agente de la Policía Judicial del Estado (PJE) operó y manipuló a sus compañeros.

Con quince años de experiencia en todos y cada uno de los rincones de la Policía Judicial del Estado, el polémico agente, incondicional de Leonardo Ramos Suárez, cuya ubicación se ignora, surge a la cabeza de los elementos nuevos (novatos y sin el astuto comportamiento de Moroni) fueron llevados de la mano a un enfrentamiento abierto, peligroso y grave.

Moroni fue brazo derecho y efectivo de Leonardo Ramos,  luego de su efímero paso como director de la PJE en la zona norte, y tras enfrascarse en una lucha abierta contra traficantes de cubanos y su cerrado círculo de delincuencia organizada, quedó fuera de la corporación.

Ariel Moroni sabe y conoce todo tipo de operativos.

Es hábil para maniobrar y envolver a comandantes y compañeros de la PJE, y se le conoce por su forma astuta de involucrarse en acciones de dudosa legalidad, pero de las que siempre sale bien librado.

El jueves por la tarde cuando orquestó el supuesto reporte de una persona armada (arma de fuego en la cintura) se movilizó con una rapidez inusitada.

Moroni Alcocer movió cielo, mar y tierra para que se “pasara el reporte de una persona armada”.

Hizo numerosas llamadas, se entrevistó con varios agentes.

Se mantuvo en la zona donde estaba el reporte, acudió a “prudente distancia mientras llegaba y se desarrollaba el operativo.

Astutamente nunca metió las manos directamente.

Pero él fue quien habló, reportó y señaló al sujeto armado.

Y con ello creó una movilización aparatosa que puso en riesgo a las familias de la zona, porque enfrentó a dos grupos armados con rifles de alto poder. Por un lado elementos del grupo FRAI, que se presentaron alertas con sus uniformes negros, armas en la mano y encapuchados, con vehículo, prestos para actuar.

Sólo que ni el uniforme y tampoco el vehículo portaban insignia o logotipo alguno de la PJE o del grupo FRAI.

Esta visión repentina causa una grave preocupación y pone en señal de alerta al más cuidadoso vigilante.

Tal y como ocurrió, porque del otro lado el grupo de escoltas del coordinador general del POR ESTO! de Quintana Roo reaccionó con rapidez y con base a su entrenamiento, tomaron posiciones ante cualquier contingencia.

Lo grave es que ni los escoltas conocían a los elementos del grupo FRAI y los elementos de la PJE tampoco.

Y lo peligroso es que ambos estaban frente a frente, con armas de alto poder.

A pocos metros y testigo de lo ocurrido estaba el agente Ariel Moroni Alcocer, el responsable de las llamadas, las alertas y reportes hacia sus propios compañeros a quienes usó y movilizó ante un simple reporte de una persona armada.

Nunca se preocupó por constatar la peligrosidad del supuesto reporte, porque convenientemente escuchó y transmitió la llamada.

Lo curioso es que quien “observó” a la persona armada fue otro agente, por cierto muy joven a comparación del “experimentado” Ariel Moroni.

Sólo que el otro agente no pasó el reporte, porque su celular no contaba con crédito..!

Ese agente andaba en moto, patrullando la zona de bancos de la avenida La Luna, como parte del operativo contra la pareja de asaltantes que dado varios golpes a los bancos HSBC.

De tal forma que ese agente, “sin crédito en su celular”, le reportó “de inmediato” a Ariel Moroni que también formaba parte del operativo de vigilancia.

Moroni Alcocer, con suficiente crédito en su celular, inició la serie de llamadas para darle aviso a sus mandos inmediatos a quienes involucró, manejó y manipuló para darles el reporte de una persona armada.

Sólo que Moroni en ningún momento constató y apoyó a su compañero para verificar ese reporte y el supuesto grado de “peligrosidad” que él “sí logró advertir” y se encargó de difundir el reporte.

Como consecuencia el operativo fue lanzado y los elementos del Grupo FRAI se dirigieron dando “palos de ciego” porque todos tenían el mismo reporte: una persona con un arma de fuego, sentada en una piedra, hablando por teléfono.

Y la provocación estalló y dos grupos armados se confrontaron peligrosamente.

A unos metros, Ariel Moroni observaba, calculaba los efectos y medía las acciones de ambos grupos.

Eso sí, sin intervenir.

Tal vez para pasar el “reporte” del peligroso hecho a alguien más. O quizá esperando un resultado más grave, una balacera, lesionados o quizá detenidos.

Pues para una persona como Ariel Moroni Alcocer, este tipo de acciones no le son ajenos.

 

 

 
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