| Cancunenses emigran a otros lugares |
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| domingo, 13 de abril de 2008 | |
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* Los violentos acontecimientos que se registran hacen pensar a decenas de familias en la posibilidad buscar otra ciudad para residir * Nuestro destino turístico ya dejó de ser atractivo para cientos de personas que llegaron hace algunos años con la idea de crecer y prosperar Por Yolanda Gutiérrez
Cancún se ha convertido en una ciudad tan insegura que son muchas las personas que han puesto en venta sus casas, con la sana intención de obtener recursos suficientes que les permitan empezar de nuevo en otro lugar donde sientan que ni sus vidas ni sus propiedades corren peligro; los violentos acontecimientos que se registran prácticamente a diario; asaltos a transeúntes, robos a casa habitación y sobre todo el asesinato de niños, son factores fundamentales que hacen pensar a decenas de familias en la posibilidad de encontrar un lugar más seguro donde vivir, pese a que esto signifique ver truncados sus sueños. Tanto en las regiones como en el primer cuadro de la ciudad, cancunenses han puesto en venta sus propiedades e incluso algunos se conforman simplemente con rentarlas; el hecho es que nuestro destino turístico ya dejó de ser atractivo para cientos de personas, que llegaron hace algunos años desde otros puntos de Una joven mujer que dijo llamarse María del Mar Chan Cruz, residente en Se quejó de la inseguridad que priva en su colonia, de la indiscriminada venta de droga y denunció que los policías municipales, en lugar de poner orden, se limitan a cobrar cuotas de protección en las narcotienditas, lo que le consta porque vive a escasos metros de una casa que se dedica a este jugoso negocio y ha tenido oportunidad de observar cómo las patrullas se estacionan en la puerta y sus ocupantes reciben su buen fajo de billetes una vez por semana. Lo más grave es que la mayor parte de los ciudadanos se sienten rehenes de los pandilleros, que hacen y deshacen en las calles de las regiones sin que nadie les marque un alto. Carros destruidos, viviendas apedreadas y personas lesionadas por los rocazos que se avientan entre sí miembros de pandillas rivales se han convertido casi en el pan nuestro de cada día y los cancunenses se encuentran ante estos hechos en un estado total de indefensión en virtud de que quienes debieran velar por su integridad física y la seguridad de sus propiedades tal parece que se encuentran del lado de los delincuentes y no de los honrados ciudadanos, muchos de los cuales, ante el elevado índice de violencia que se vive en el destino, tanto de noche como a plena luz del día y la falta de protección de los cuerpos policiales, han tomado la decisión de emigrar a otros lugares donde puedan vivir, si no tranquilos, al menos con la seguridad de que no les alcanzará una bala perdida destinada a un narco o a un traficante de cubanos indocumentados. |
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