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Reflejos y distorsiones 2009-11-12
Jorge Lara Rivera
Aunque no ha sido posible salir, todavía, del asombro por la increíble cantidad de “expertos” en bel canto, operísticos, corales, oídos portentosos y foniatras autodidactas, y por el nutrido número, totalmente inesperado, de peritos musicales, críticos, melómanos cosmopolitas cultivados, viajeros frecuentes “conocedores”
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y tratadistas especializados en recitalismo y concertismo quienes, al parecer, abundan –como hongos– en Yucatán (aunque este prodigio era imperdonablemente desconocido para la gente hasta que eclosionaron en páginas del vocero impreso de la oligarquía local tras el “Concierto de la Pirámide”, ofrecido por Sarah Brightman en Chichén Itzá la noche última de octubre), noticias menos espirituales pero también pertinentes llegan de allende los horizontes de Muna y las costas esmeraldinas del Golfo. La de fantochadas de cuentachiles pragmáticos que han querido reducir cualquier iniciativa exitosa a su vulgar afán de lucro inmediato o ese frenesí abarrotero suyo de aplicación práctica, con no menor cortedad de miras que los “doctores” que ya arruinaron la economía del país, y con cuyas consecuencias uno debe habérselas. Y luego, nada los complace: si no hay ganancia, se quejan por la cuantía de la inversión y las pérdidas; si sale bien, quesque se encontró “la minita de oro”. Su chichí… ¡Arredovaya!, pero sí hubo algunos que hasta revelaron necesitar sin demora una visita al oftalmólogo, ya que acusaban síntomas de hipermetropía pues dijeron no haber podido distinguir la enorme mole del Castillo iluminado, concentrados como estaban sus fatigados ojos en cosas sustantivas –como contar los cambios de vestuario de la soprano– o tener nublada la vista por efecto del tequila “sunrise”, ingerido en el cóctel previo. Claro que también pudo tratarse de trucos ya muy vistos del repertorio, harto manido, de la charlatanería que desde hace muchos años pasa como periodismo “profesional” y que entre consigna e infundios acostumbró a los yucatecos a dejar que les dijesen qué pensar, qué opinar y hasta qué sentir, en una suerte de siesta mineralizante que los petrificó mientras se refocilaban mirándose el ombligo en tanto el mundo cambiaba vertiginosamente, hasta quedar convertidos en “curios” perpetuados por espectáculos consabidos por repetitivos y menos ingenuos que zafios, cuya paupérrima creatividad ha de causar estupor en otras latitudes y pena ajena a nuestros paisanos migrantes. Pensar que a eso se lo ha querido presentar como “lo nuestro”, representativo de la cultura vernácula y epítome creadora de nuestro mestizaje. Pero volviendo al punto: entre las nuevas llegadas a la comarca del Mayab está el amparo definitivo de la justicia federal concedido a los electricistas trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, respecto a la pretensión del gobierno federal panista de que la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje declara el viernes la terminación de las relaciones laborales entre esa paraestatal y los integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas. Fallo que, debe apuntarse, ha dejado al descubierto las aviesas intenciones escondidas tras la prisa oficial y la urgencia del régimen por hacer que los trabajadores aceptasen sus finiquitos (con respecto de los cuales, por otra parte, se ha pretendido retorcidamente hacer creer a la sociedad –para parecer generoso ante la opinión pública– que hay una “prima” especial, con la que se premia a los que cedan rápido, cuando en realidad se trata de los ahorros realizados por los propios trabajadores, misma que se le quiere escamotear, hacer perdidiza a quienes se resistan al vasallaje de las abusivas autoridades), todo con el objetivo de presentar hechos consumados. Aunque es muy poco probable que los altos tribunales del país reviertan los atropellos del Ejecutivo federal, dada la red de intereses creados y servidumbres que los machihembran y las componendas donde se encuentran, y a su arrogancia empecinada en que “no hay marcha atrás”, por sí sola esta resolución de la jueza es elocuente en cuanto a la falta de sustento de los hechos que por la vía de facto tomara, despótico, el gobierno panista al despojar de sus centros de trabajo a los empleados de Luz y Fuerza; de la razón que asiste a los miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas en este pulso que libran con desventaja frente a “la presidencia del empleo”. Y es que en derecho “accesorium sequitor principale” (o sea, “lo accesorio sigue a lo principal”), de suerte que los asuntos derivados de aquél, central y origen de la litis, se ven afectados por los vicios que éste pudiere contener como es efectivo en este caso, pues no puede olvidarse ni pasar por alto la ilegalidad en que incurrió el Ejecutivo federal panista al ordenar y ejecutar el operativo de ocupación el sábado, antes de que se publicara en el Diario Oficial –el domingo– el Decreto que le daría materia y razón de ser, independientemente de la falta de motivación y fundamentación que constitucionalmente se exige a los actos de autoridad, como también, penosa e increíblemente cometió el gobierno federal en el propio Decreto. Tal vez a ello se deba la continuada embestida mediática con una campaña de desprestigio (a la que se presta una actriz ganapanes) para hacer creer que no existía más opción que dejar sin empleo a cuarenta y cuatro mil mexicanos o se nos derrumbaba el cielo. No por nada se envió al esbirro Javier Lozano Alarcón a poner la cara ante los medios el fin de semana, tratando de desmentir el revés, así sea “moral” o más adecuadamente “de jure” que este amparo significa para la administración federal. Torpe contumaz como suele ser, Lozano Alarcón negó que se tratara de una derrota y arrogante hasta la soberbia se jactó de que “no habrá marcha atrás”. Tal vez anticipándolo la dirigencia del SME y agrupaciones obreras afines han endurecido sus posiciones y están convocando a un paro nacional. Quizá también por eso el gobierno salió el jueves por voz de su esbirro en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a asustar a los que resisten con el petate del muerto, exhibiendo cifras (aseguró que el 70 e los trabajadores ya firmó su finiquito). Así las cosas, lo que se quiere terminado apenas comenzó.
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