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De la Redacción Sospechosas llamadas se han realizado en los últimos tres días a la redacción del POR ESTO! de Quintana Roo y al Centro de Control, Cómputo y Comando (C-4), perteneciente a la Secretaría Estatal de Seguridad Pública, por un individuo que dice ser oriundo de Trípoli (Libia) y quien afirma haber colocado 4 ó 5 bombas en Plaza 21 y que hará detonar si antes del día 15 del mes en curso, no se le entrega a su sobrina que mantienen secuestrada en un antro ubicado en ese centro de diversión. Sin desestimar el grado de peligrosidad y la posible causa de estas llamadas de advertencia, es evidente que existen diversos intereses que intentan a toda costa a través de una imagen negativa la reubicación de Plaza 21, para detonar la construcción de viviendas en la zona, dado el avance de la mancha urbana que ha rodeado el mencionado centro de diversión, según denunció un propietario de un antro ubicado en el lugar. Si bien, la primera llamada realizada el domingo al C-4, fue verificada con una revisión exhaustiva por parte de diversos cuerpos de seguridad y emergencia a los escasos negocios que aún permanecen abiertos en Plaza 21, se confirmó que se trataba de una falsa alarma. De igual forma, ayer en la redacción de esta casa editorial se recibieron dos llamadas de una persona anónima, al parecer la misma que se ha comunicado en tres ocasiones al C-4, para hacer la misma advertencia, como informamos en nota aparte. Sin conceder, pero sí de una manera objetiva POR ESTO! de Quintana Roo, se avocó a investigar periodísticamente las razón por la cual se han originado dichas llamadas de advertencia y se confirmó que fue la misma persona, un individuo al parecer extranjero de entre 35 ó 40 años, de voz calmada y clara que utiliza las mismas palabras para lanzar la advertencia y denunciar que un señor de apellido Lara, mantiene secuestrada a su sobrina desde hace seis meses y quien trajeron por engaños para prostituirse. Al respecto el señor Martín Lara, propietario del cabaret Black Jack, negó tal versión y aseguró que se trata del inicio de una campaña de desprestigio en contra de Plaza 21, luego de que a últimas fechas son varios los desarrolladores de viviendas interesados en la reubicación de ese centro de diversión, dado que genera publicidad negativa a la zona. Son varios intereses los que inciden para generar esa campaña de desprestigio en contra de Plaza 21, pues el excesivo número de bares que funcionan en la ciudad de manera ilegal, ofreciendo espectáculos de desnudos y la convivencia de mujeres con los parroquianos, también podría generar este tipo de falsas alarmas para provocar el cierre de los negocios debidamente acreditados y regulados para ofrecer este tipo de eventos y obligar a que se permitan de manera oficial esos espectáculos en la ciudad, detalló. “Nosotros no tenemos ninguna bailarina oriunda de Trípoli que trabaje en nuestros negocios, pues trabajamos estrictamente apegados a lo que la ley nos permite”, a nosotros nunca nos ha hablado ningún extranjero para reclamarnos que le devolvamos a su sobrina como usted me señala”, aseguró Martín Lara. Yo creo que se trata de una campaña de desprestigio que tiene como único fin la reubicación de Plaza 21, pues ahora su funcionamiento afecta los intereses de varios empresarios que se les olvida que nosotros abrimos nuestras puertas a través de un proyecto de gobierno que data de 1995, y que contemplaba la reubicación de bares en esta zona. Hoy la mancha urbana nos ha absorbido y estamos rodeados de un gran número de fraccionamientos construidos y por construirse que les afecta nuestra presencia. Sus viviendas no se venden como ellos quisieran porque a pocas familias les gusta tener negocios dedicados al giro negro cerca de sus hogares, sin embargo nosotros no tenemos la culpa de esta situación dado que cuando fue planeada su edificación, estábamos en las afueras de la ciudad. Al respecto de las llamadas de alerta, el Centro de Control Cómputo y Comando (C-4) confirmó que entre el domingo y el lunes se recibieron tres llamadas anónimas, en donde un individuo con acento extranjero de entre 35 y 40 años de edad, reportaba que en Plaza 21 había colocado (según dijo en la primera alerta) cuatro bombas y que no podrían ser ubicadas porque son tres kilos de C-4 con varilla de mercurio y que ni los perros adiestrados para ello las podrían ubicar, dijo el domingo a las 22 horas con 16 minutos, según se asienta en el reporte oficial de esa dependencia. Que me entreguen a mi sobrina antes de las 12 horas, (del lunes) pues de no hacerlo, detonaré las bombas, dijo amenazante. De igual manera ocurrió a las 22 horas con 56 minutos del mismo día, en donde la misma persona que se comunica a través de un teléfono celular MoviStar, lanzó una segunda alerta, en la cual refiere, con voz calmada y clara que lo escuchen y repite la mismas frases anteriores en donde puntualiza que le devuelvan a su sobrina o hará detonar las bombas que ha colocado en Plaza 21. Luego de esta segunda llamada, las autoridades de inmediato se avocaron a corroborar la veracidad de la alarma, sin embargo, luego de la revisión a todo el centro de diversión, no se encontró ningún artefacto explosivo. El lunes 9 del mes en curso, la misma persona realiza una nueva llamada al Centro de Control, Cómputo y Comando, a las 10 horas con 18 minutos, y repite, “escuche perfectamente eh, no hablo bien español pero quiero reportar unas cosas y quiero que me escuchen bien, hay 5 bombas en Plaza 21, 5 bombas que no van a poder detectar los perros, son cargas de C-4, con detonador digital y barra de mercurio, tienen hasta las 12 del día de mañana para que los dueños de Plaza 21, me regresen a mi sobrina, ok. Sus perros no pueden detectar estas bombas”, según detalla el reporte oficial de las llamadas.
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