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Por Gerardo Reynoso Los casos del ex regidor de Playa del Carmen, Rubén Aguilar y el secuestro de los familiares del actual concejal del gobierno municipal de Cancún, Humberto De Yta, han desatado la preocupación entre la sociedad. De acuerdo a empresarios, académicos, funcionarios públicos y concejales, lo más preocupante en estos instantes es el crecimiento de la industria del secuestro en los principales destinos turísticos de Quintana Roo, situación que se agrava debido a que las corporaciones policiacas no cumplen con su labor e instancias como la PGR y la Procuraduría de Justicia, ni siquiera investigan las denuncias interpuestas por aquellas personas que son víctimas. “Estamos en una situación muy grave”, sostuvo la segunda visitadora de Derechos Humanos, Susana Martínez”. “Cancún es el caldo de cultivo en Quintana Roo para la delincuencia organizada, ya llegamos a una descomposición”, afirmó Hernán Cordero Galindo, miembro de la Coparmex. “Estamos en una descomposición social, no podemos permitir que esto crezca”, afirmó el regidor Raúl Arjona Burgos. Y es que en México la industria del secuestro tiene dueños, y cada año éstos se reparten el botín luego de raptar, vejar y, muchas veces, asesinar a hombres, mujeres y niños, como ocurrió con la familia de Humberto De Yta. En la mayoría de los casos, los dueños de esa industria son policías que dirigen, protegen o forman parte de las bandas de secuestradores. Asimismo también está el crimen organizado. Desde hace cuatro años los “Zetas” han dominado esa actividad por medio de levantones y amenazas. El grupo armado ha encontrado un mercado fértil para llevar a cabo dichas acciones ante la complicidad de las autoridades policiacas. Por esta razón, Susana Martínez, segunda visitadora de Derechos Humanos en Quintana Roo, sostuvo que es lamentable que se dé tanta impunidad en casos donde se debiera actuar conforme a la ley. Explicó que la impunidad lo único que ha provocado es que las ciudades con factor económico como el caso de Cancún y Playa del Carmen, se hayan convertido en ciudades donde se pueda delinquir con mucha facilidad. “Lo más preocupante de todo esto es que lejos de ver una solución o situaciones para combatir a la delincuencia, la impunidad se mantiene creciendo de manera significativa sin que ninguna autoridad haga algo al respecto”, subrayó la entrevistada. A su vez, Hernán Cordero Galindo presidente de la Comisión de Seguridad Pública de la Coparmex, aseguró que hoy en día Quintana Roo es un caldo de cultivo para la delincuencia organizada. “Quintana Roo es un caldo de cultivo para la delincuencia organizada y esto se debe a que somos el primer estado en impunidad se refiere, lo cual es muy grave porque parece que a las autoridades no les importa nada eso, por el contrario se escudan en cifras y números que no justifican nada”, detalló el entrevistado. A su vez, el regidor del gobierno municipal Raúl Arjona Burgos, indicó que la descomposición social ha llegado ya a Cancún y, sobre todo, en la zona norte de Quintana Roo, donde no se puede tapar el sol con un dedo. “Estamos en un grado de descomposición social porque tenemos tanta impunidad y por supuesto que no somos la única ciudad que vive ese problema pero esto no debería estar ocurriendo si realmente se trabajara en todas las instancias gubernamentales”, apuntó el concejal.
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