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Tras abandonar las aulas para sumarse a la delincuencia se convirtió -según investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF)- en uno de los hombres más violentos de ese grupo criminal, al grado de ser capaz de asesinar sólo porque quien le leía las cartas Tarot le revelaba supuestamente que alguien lo traicionaría. Encargado de las operaciones de “La Familia Michoacana” en la zona serrana y costera del territorio michoacano, a Gómez Martínez se le responsabiliza de masacres como la de los 12 policías federales en julio pasado y planificar estrategias mediáticas del grupo criminal para desacreditar funcionarios o hasta proponer pactos al gobierno federal, según las investigaciones contenidas en los expedientes de investigación PGR/SIEDO/UEIDCS/283/2009, PGR/SIEDO/UEIDCS/284/2009 e informes de la SSPF. Sólo por debajo de Nazario Moreno González, “El Chayo” y de José de Jesús Méndez Vargas, “El Chango Méndez”, “La Tuta” igualmente es señalado como promotor financiero de políticos. Un ex cómplice metido ahora a testigo protegido con la clave de Carlos reveló cómo Gómez Martínez a través de su hermano Felipe apoyó la campaña de Jairo Rivas Páramo, “El Jairo”, para ocupar el cargo de alcalde en el municipio de Arteaga, su tierra natal y población en la cual logró ejercer un control absoluto sobre autoridades y policías. De profesor a narco Ante fiscales de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), el hermano de “La Tuta”, Luis Felipe Martínez Gómez, “El Gicho”, narró como el capo del narcotráfico dejó los salones de clase para dedicarse al narcotráfico. “Cuando Servando tenía como 19 años se juntó con su esposa y se fue a vivir por Quiroga, donde dio clases ya que es maestro normalista. Cuando se separó, se fue a vivir al rancho de su papá llamado “Medina”, el cual se encuentra a las afueras del municipio de Arteaga, ahí durante dos años cultivó la papaya, jitomate y maíz”, comentó. Después, añadió, Servando se fue a trabajar a unos ranchos de maestro y regresó posteriormente al pueblo. Tiempo después me di cuenta que tuvo un problema con una persona de apellido Barragán, quien cuando fue detenido dijo que en un rancho había un sembradío de mota y que era de mi hermano, pero era mentira porque lo dijo para que lo dejaran ir y porque mi hermano le caía mal. Sin embargo, “La Tuta” ya había comenzado a tener vínculos con narcotraficantes de su entidad y que poco a poco fueron visibles para su propia familia. “Yo le dije a Servando que dejara eso, esas cosas y luego fue cuando me di cuenta que él estaba metido en el narcotráfico, relató su hermano “El Gicho” y quien fue detenido en agosto pasado en Arteaga en casa de sus padres, cuando la Policía Federal hizo un nuevo operativo en ese domicilio. Tiempo después, contó, le volví a pedir a mi hermano que mejor diera clases, pues ya no estaba dando clases, pero él me contestó: “Tengo que seguir en esto porque ya no me puedo salir”. “Me pidió que por seguridad me fuera del pueblo. Yo le pedí que arreglara las cosas y me dijo que en eso andaba” indicó. Brujo a la carta Prófugo hasta hoy, “La Tuta” utilizó los servicios de su “brujo” personal Juan Víctor Fernández Castañeda para escoger los sitios donde esconderse de la policía, además de identificar metafísicamente a sus enemigos. Pero también le servía para asuntos terrenales, como “lavar” dinero, enviar regalos o hasta para proveer de recursos a diferentes mujeres con quienes luego vivía. “El Brujo”, según el testigo protegido Carlos, se sumó a las filas de “La Familia Michoacana” de la mano de Gómez Martínez desde 2007. “Él es de esas personas que supuestamente leen las cartas y predicen las cosas antes y después (sic) de que pasen. “La Tuta” le pagaba para que le dijera lo que supuestamente viera que pasaría en contra de él y cualquier persona. A veces que había operativo en Arteaga se lo llevaba con él para que no lo detuvieran.”, reveló ante fiscales federales. Según el colaborador de la PGR, era tanta la fe que “La Tuta” le tenía a Fernández Castañeda que en una ocasión “El Brujo” le dijo, por allá de septiembre de 2007, que una persona que trabajaba de tapicero en el centro del municipio de Arteaga “le había puesto el dedo” (denunciado) con el Ejército y que por eso le aseguraron armas cartuchos, uniformes y vehículos robados. “El Brujo” le dijo a “La Tuta” que ese señor lo había puesto con los militares y como le creía tanto y confiaba totalmente en él, mandó a dos compañeros míos, que fueron Genaro Orozco, “El 17” o “El Cholo”, y Jorge Fuentes Maldonado, “El Rojo”, a que lo mataran, lo cual llevaron a cabo en la propia casa del tapicero. Eso sucedió a finales de septiembre principios de 2007”, recordó Carlos. Promotor financiero del alcalde Castañeda, cómplice de “La Tuta” que ahora presta sus servicios a la PGR como testigo protegido, también habló sobre las vinculaciones políticas de su ex jefe y de sus familiares, como el caso del profesor Felipe Martínez Gómez, hermano del capo. Sobre él dijo que lo conoció desde 2006, cuando se enroló con “La Familia Michoacana”. Al respecto, indicó: “él es su hermano y en algunas ocasiones, cuando veía gente sospechosa o alguna cosa rara ahí en Arteaga, le decía a “La Tuta”, quien nos mandaba a ver lo que había dicho su hermano”. “Cuando andaba la campaña para presidente municipal en 2007, Luis Felipe, “El Gicho”, se quedó por órdenes de su hermano como encargado de ayudar a Jairo Rivas Páramo, “El Jairo”. Siempre lo acompañaba a todas las presentaciones con la gente en el municipio y todo lo que hacia o decía “Jairo” se le comunicaba a “La Tuta”, reveló el ahora colaborador de las autoridades. En varias ocasiones, agregó, cuando se hacían las reuniones de “El Jairo” con la gente en la campaña, se repartían cosas regaladas entre las personas que asistían, como huaraches, zapatos, sandalias y también les daban comida y en ocasiones había cerveza y una banda de viento. De acuerdo con la versión del citado testigo protegido, “La Tuta” le dio 200 mil dólares a “El Jairo” para su campaña, dinero que puntualmente fue enviado con su hermano “El Gicho”, a quien también lo dotó de un carro tipo Chevy Monza. Igualmente, según ese testimonio, por órdenes del capo, su hermano bloqueó junto con un grupo de personas más, la carretera Siglo XXI a la altura de la caseta de Las Cañas, en protesta por la detención de “El Jairo”, cuando éste ya era presidente municipal e Arteaga. Su faceta de negociador En un documento elaborado en septiembre pasado por la SSPF denominado “Estrategia mediática y propaganda del crimen organizado, se indica que “La Familia Michoacana”, como respuesta a la ofensiva del gobierno federal, busca generar la percepción pública de una escalada generalizada de violencia a través de acciones de alto impacto de corte terrorista, como ataques con granadas, ejecuciones en la vía pública, exposición de cadáveres con mensajes, difusión de amenazas y mensajes en mantas, calcinación de cadáveres, decapitaciones y fusilamientos. Todo eso ha hecho “La Familia Michoacana”, al igual que los otros cárteles del narcotráfico. El objetivo que persiguen con ello, según la dependencia, es intimidar a grupos rivales y ampliar sus áreas de influencia; cobijo social por intimidación y miedo; inhibir la acción de la autoridad a través de elevar el costo social y político del combate a la delincuencia para lograr un repliegue, y fomentar una contracultura donde la delincuencia es sinónimo de éxito. Durante casi 40 años, el crimen organizado se transformó, evolucionó en sus esquemas de operación, organización, estructura y logística criminal, y parte de esa adecuación incluyo también la modificación de su presencia ante los medios de comunicación, que pasó de un perfil bajo a mostrarse con gran impacto. Así, “La Familia Michoacana” incursionó en esta táctica, tanto en la prensa escrita, como en Internet, radio y en televisión, desde el inició de sus operaciones luego de su rompimiento con el cártel del Golfo y Los Zetas. Incluso, el grupo criminal anunció su aparición en desplegados pagados en medios periodísticos y de ahí siguió aplicando toda una estrategia mediática. Le tocó a “La Tuta” operar en agosto pasado la fase más acabada de esta estrategia, después de que el 13 de julio “La Familia Michoacana” difundió por Internet un video en el que se muestra el asesinato de 12 agentes federales. El capo del narcotráfico contactó a un medio televisivo para poder difundir una propuesta al gobierno federal por parte del grupo criminal. A lo largo de 15 minutos, Servando Gómez Martínez mostró su faceta de negociador, y planteó que el grupo criminal quería pactar una tregua con el gobierno federal, además de usar el tiempo para acusar a funcionarios de seguridad federal, como Genaro García Luna, de complicidad con otros grupos criminales. La entrevista con “La Tuta” tuvo una amplia difusión en los medios de comunicación y obligó incluso a las autoridades a fijar su postura de rechazo ante tal proposición.
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