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Entre los problemas de disminución de la biodiversidad y los proyectos de conservación de tierras silvestres, no se entiende hasta ahora en el Congreso Mundial de Tierras Silvestres, cuáles son los criterios y los métodos científicos que opera WILD ORG para respaldar unos proyectos más que otros. En el repertorio de proyectos de conservación de WILD ORG, hay investigaciones especializadas sobre problemas de reducción sistemática de especies terrestres que llaman la atención, sin embargo no figura ahí ninguna investigación integrada sobre los impactos que fenómenos extremos asociados al cambio climático global, ocasionan a los patrimonios natural y cultural de la península yucateca. No vemos nada concreto en el Congreso Mundial de Tierras Silvestres que se refiera a las maneras interinstitucionales de proceder frente a los impactos físicos, químicos y biológicos de las inundaciones debidas a las tormentas y los huracanes, sobre las destrucciones marinas de las dunas costeras de las playas y menos sobre las penetraciones del frente de agua salada del mar en los acuíferos costeros. ¿Qué debemos hacer entonces frente a los problemas ocasionados por los fenómenos extremos, las mareas destructoras y los impactos acuíferos, si los estudios de WILD ORG sobre predominantemente sobre ecología o biología en la conservación, y el gobierno central y la iniciativa privada sólo respaldan algunos de sus proyectos sobre temas específicos relacionados con los problemas de tierras silvestres? ¿Será que WILD ORG está aquí para sugerirnos que debemos resignarnos ante los problemas de origen antropogénicos o causados por desastres naturales asociados al cambio climático, y que debemos recurrir de emergencia al gobierno federal y la iniciativa privada para pedirles los Fondos de Desastres de la Secretaría de Gobernación y los apoyos privados que recibe la presidencia de la República? Frente a tanto “show bussines” en el Congreso Mundial de Tierras Silvestres, me pregunto; ¿Por qué no proponerle a WILD ORG, el Gobierno Federal y la iniciativa privada la integración de un equipo de investigación de los impactos físicos, químicos y biológicos del cambio climático global en la Península de Yucatán, compuesto de oceanógrafos físicos, geólogos marinos e ingenieros portuarios, expertos en problemas ocasionados por los desastres naturales en los mares y las costas. Hacer esto en vez de resignarnos a las decisiones políticas que tan sólo imponen congresos y proyectos para la ecología y la biología en la conservación, que acaso sirven para intentar algo contra los daños patrimoniales y así para pretender que se atienden las necesidades básicas de la población afectada por tales excesos. Hasta la fecha, las preocupaciones públicas y privadas en los casos de los desastres de origen natural asociados al cambio climático y antropogénico en las zonas marinas y costeras, se han reducido a reparar algunos daños de la infraestructura indispensable para las operaciones terrestres o portuarias. Porque, cuando sobreviene un problema grave en las áreas silvestres marinas o terrestres y se requiere de la SEDUMA o la SEMARNAT o de organismos como WILD ORG, se encuentra que nunca tienen proyectos emergentes y menos fondos contingentes, es decir no saben qué hacer para apoyar la investigación científica destinada a precisar las dimensiones de las emergencias ocasionadas por los desastres, y menos cómo manejar la acción social indispensable para facilitar las respuestas institucionales a las mismas, incluso en lo concerniente a la ecología y la biología de la conservación. No dudamos que, con respaldo del Gobierno Federal y la iniciativa privada, pero mejor orientación de la comunidad científica nacional, podríamos comenzar a reaccionar con o sin ayuda de WILD ORG en la región peninsular, a atender mejor los impactos del cambio climático sobre los patrimonios natural y cultural en los mares y las costas. Necesitaríamos comenzar por los estudios integrados para identificar las zonas que son potencialmente inundables, como son las playas y los humedales que ahora se quieren manejar como áreas protegidas a pesar de la espada lapidaria de los fenómenos extremos o antropogénicos. A decir verdad, la inexistencia de estudios integrados y sustentables de los mares, las costas y las tierras en los términos estratégicos señalados, no es una carencia exclusiva de WILD ORG, porque tampoco están contemplados en ningún programa del Gobierno Federal o la iniciativa privada que respaldan Congreso Mundial de Tierras silvestres. Tampoco existe mucho interés de parte de Felipe Calderón o alguna idea de parte de su gobierno burócrata para tratar con los organismos transnacionales como WILD ORG lo que se necesita al respecto. He aquí una lamentable deficiencia del sistema político mexicano en tiempos de compromisos con el mundo globalizado, que empieza en las lamentables condiciones en que se encuentran las leyes federales y que termina en las imposibilidades de las autoridades y las instituciones de acuerdo con los compromisos que tienen con los intereses extranjeros. No tengo duda que si continuamos respondiendo según el marco institucional y social en que opera WILD ORG a nivel mundial cuando se presentan las emergencias en ecología o biología en la conservación de especies, y por el cual los problemas ecosistémicos nos encuentran siempre sin saber cómo funciona los daños patrimoniales en las zonas marinas y costeras, no procederemos a enfrentarlos con visión de futuro y tampoco existirá la posibilidad de que las acciones conservacionistas sirvan de mucho a las instituciones operativas y menos a los sectores empresariales y sociales. Para concluir, es importante decir que, independientemente de los proyectos que WILD ORG decida respaldar en la Península de Yucatán, nos urgen estudios integrados y de aprovechamiento sostenible de las costas de Yucatán, Quintana Roo y Campeche, porque no sabemos nada de las áreas de playas siniestradas con potenciales de inundación ni del riesgo de la penetración salina en nuestros acuíferos. La verdad es que, más que cobrar en cientos de dólares por las asistencias a los Congresos Mundiales de Tierras Silvestres, tenemos que hacer algo científico para evitar los daños patrimoniales en las áreas bajas del litoral y los acuíferos costeros. Simplemente no podemos esperar que nos alcancen los desastres asociados al cambio climático en las costas peninsulares con tan sólo paliativos conservacionistas para las tierras silvestres y la biodiversidad siniestrada.
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