Sábado, enero 25, 2020

Cinco canciones que marcan el legado de Marie Frediksson, cantante del dúo sueco Roxette

Aunque la cantante aseguró haber superado sus problemas de salud, desde entonces quedó muy mermada físicamente y, a pesar de eso, volvió a los escenarios para recorrer el mundo en varias giras desde 2011 hasta 2016.

Madrid, 10 diciembre (EuropaPress).- Con una carrera que arrancó en 1986 y más de 75 millones de discos vendidos, el dúo sueco Roxette fue uno de los máximos exponentes del pop-rock de los finales de los ochenta y la década de los noventa.

Por eso este martes el mundo llora la pérdida de la vocalista Marie Frediksson, fallecida a los 61 años después de casi veinte años luchando contra un tumor cerebral que le fue diagnosticado en 2002.

Aunque aseguró haber superado sus problemas de salud, desde entonces quedó muy mermada físicamente y, a pesar de eso, volvió a los escenarios para recorrer el mundo en varias giras desde 2011 hasta 2016.

Cada noche recibía el calor del público y así sacaba fuerzas de donde no las tenía para cantar tantos himnos que marcaron a toda una generación. Escogemos cinco para a modo de despedida y de reivindicación de un legado que quedará para siempre.

LISTEN TO YOUR HEART

Tras el debut en 1986 con el álbum “Pearls of Passion”, la eclosión de Roxette a nivel planetario aconteción en 1988 con su segunda entrega, “Look sharp!”, repleto de joyas pop interpretadas por Marie y su eterno compañero, el compositor y guitarrista Per Gessle. Jovialidad como “The look” y baladones como “Listen to your heart” a partes iguales.

IT MUST HAVE BEEN LOVE

Lanzada originalmente en 1987 como una canción navideña y con gran éxito en Suecia, Roxette relanzó “It must have been love” en 1990 como canción principal de la película Pretty Woman, protagonizada por Richard Gere y Julia Roberts. Ni que decir tiene que se convirtió en un pelotazo abrumador y en una de esas canciones para siempre.

JOYRIDE

Instalada ya en la cima del pop, regresaba la pareja en 1990 con su tercer disco, “Joyride”, que no hizo otra cosa que reconfirmar todo lo que ya estaba más que confirmado. Roxette eran el grupo sueco con más éxito desde ABBA y un fenómeno totalmente global. Endureciendo ligeramente su sonido con más guitarras, pero siempre con el gran gusto de Per Gessle por las melodías pop contagiosas.

SLEEPING IN MY CAR

Ese viraje hacia el rock se completó con el quinto álbum, “Crash, boom, bang” (1994), y se materializó en “Sleeping in my car” y ese riff de guitarra bien duro y rocoso. Hasta 2001, este disco había vendido más de cinco millones de copias a pesar de no alcanzar el éxito de ventas de “Look sharp!” y “Joyride”.

WISH I COULD FLY

Este fue el primer sencillo que se extrae del álbum “Have a nice day” (1999) y tuvo tanto éxito que alcanzó el puesto 11 en Reino Unido, la posición más alta para un tema de Roxette desde 1993. Una gran forma de acabar una década ya de por sí grandiosa para la pareja.

Aún editaría el grupo un séptimo disco, “Room service” (2001) antes de que todo se torciera con los problemas de salud de Marie. Hubo que esperar toda una década para tener nuevas canciones en “Charm school” (2011), “Travelling” (2012) y “Good karma” (2016). Así se redondeaba un total de diez álbumes de estudio que sobrevivirán mientras haya alguien que, en algún lugar del mundo, pulse el play. Y eso seguirá pasando por siempre porque, tal y como cantaba la propia Marie, “Never is a long time”.

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