Lunes, febrero 11, 2019

Feminicidio, perspectiva de género, derechos humanos e interculturalidad

Carlos Francisco Chablé Mendoza*

A Addisbel. A todas las mujeres y niñas víctimas de la violencia

No considero necesario detallar el tormento padecido por Addisbel, tampoco hablar de los casos de mujeres víctimas del machismo en Quintana Roo, México y el mundo. Lejos de disminuir, aumentan. El caso de la mujer originaria de Cuba a la que torturó e intentó asesinar su pareja en la ciudad de Chetumal, saca a la luz nuevamente la incapacidad y omisión de las instituciones que deben defender a las mujeres. Saber que la comisión de género de la Legislatura estatal no funciona resulta ofensivo, lo integran diputadas y el no sesionar desde 2016 enseña su desinterés y falta de solidaridad con su género. La violencia contra mujeres es un problema que deben atender todos y todas, no solamente instituciones y legisladoras pues ya ven, si dependiera sólo de ellas “estamos aliviados” como diría mi abuela cuando se enojaba ante algún problema sin resolver.
Me referiré a un dato cercano para no acudir a estadísticas institucionales que aparentemente sirven para muy poco, pero para no exagerar diré que son buenas, son útiles para potenciar las denuncias y exigencias de justicia que miles de mujeres manifiestan con toda razón. El dato es sencillo: siete de cada diez mujeres sufren de violencia en hogares de la Zona Maya según indicó Flora Rubí Sosa Pech delegada del Instituto Quintanarroense de la Mujer en Carrillo Puerto. Podrían ser más pero no se contabilizan a falta de denuncias que no se hacen por miedo. –Atendemos de una a tres mujeres víctimas de violencia en sus casas, dijo durante entrevista publicada hoy en un medio estatal.
Durante mi participación en el recién concluido diplomado de la Escuela itinerante de derechos humanos de los pueblos y comunidades indígenas impartido por la CNDH y diversas dependencias en la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo hice la siguiente reflexión que decidí compartir hoy con ustedes. La idea es contribuir a la lucha de mujeres y hombres por eliminar la violencia contra las primeras, misma que lamentablemente padecen desde niñas.
El feminicidio tiene causas estructurales, están en la raíz del capitalismo que como otros sistemas socioeconómicos construye géneros en un marco de desigualdad, la necesaria para mantener una situación de explotación de las mayorías y el enriquecimiento de un puñado de oligarcas. Hay una construcción sociocultural de lo que es ser hombre o ser mujer que necesita el sistema y esta construcción se hace jerárquicamente, crea estatus sociales en donde las mujeres siempre quedan bajo el dominio de los hombres y al servicio del patriarcado. En el sistema patriarcal la sociedad forma a las mujeres para que literalmente se conciban como inferiores. Mientras que en el espacio público, gracias a su lucha, se le han venido concediendo primero y reconociendo después algunos derechos, sin embargo en el privado, éstos no sólo no se respetan, sino que en respuestas a sus avances la violencia masculina se intensifica, por lo que cada día son más numerosos los feminicidios. Considero que esto se debe a que desde el modelo educativo se hace sentir a las mujeres como seres inferiores, que necesitan ser tuteladas y protegidas por el hombre. Mientras que a éste se le educa para que se crea el responsable del “cuidado y protección” de las mujeres así como de su vigilancia y control.
Se le ha impuesto a la sociedad, y se pretende perpetuar, un modelo basado en la división del trabajo según los sexos. Donde en lo privado se somete a la mujer y en lo público, donde se adquieren los recursos, se aprueban leyes y se toman las grandes decisiones se sigue priorizando la participación de los hombres resultando que sean únicamente ellos los que llevan el dinero a las mujeres que están protegidas/esclavizadas en casa.
Cuando este modelo se rompe gracias al avance en el reconocimiento y aplicación de los derechos de las mujeres, producto del movimiento feminista, se producen crisis en los hombres, sobre todo en los que mandan y gobiernan, dado que no fueron educados para aceptar los nuevos roles de género, ocurre la llamada “crisis de la masculinidad”. Dichas crisis que desembocan en una mayor violencia en el espacio doméstico no han sido atendidas ni consideradas en las políticas públicas.
Este problema del que hablamos inicia realmente en la primera socialización, cuando los hombres son educados para ser violentos y se imponen estereotipos desde los primeros momentos de vida cuando en las cunas de hospital les ponen el color azul y a las niñas el rosado. Ahí comienza la construcción del género que necesita el sistema capitalista para reeditarse y que permanezcan intocables sus elites oligárquicas. A las mujeres se les imponen roles pasivos, de víctimas desde la base de la sociedad, la familia, y la mayoría de los “medios masivos” contribuyen lamentablemente a empeorar el problema de manera sustancial.
Hay un elemento fundamental a considerar para elaborar estrategias que permitan trabajar los temas de igualdad, feminicidio y alertas de violencia de género desde una perspectiva de género, derechos humanos e interculturalidad, y es que los derechos humanos se hicieron desde la visión de los hombres, desde una posición androcéntrica, porque se consideró que el centro de la humanidad es el hombre.
Lo anterior ha llevado a la necesidad de lograr, mediante la lucha, modificaciones para incorporar los derechos de las mujeres, pero aun así éstos no se respetan, aunque éstos sean reconocidos a nivel local, estatal o internacional. Si lo establecido en la declaración universal de los Derechos Humanos no se reconoce y aplica aún en toda su plenitud, menos los otros, los de las mujeres, los de la niñez, los de los pueblos indígenas, etc., etc. porque tampoco se bajan o armonizan en las legislaciones a nivel estatal ni local y siguen violándose cotidianamente y por costumbre.
Lo anterior lleva a la necesidad de adoptar una visión intercultural del problema y porque además el feminismo occidental no responde del todo a la cosmovisión y aspiraciones de las mujeres indígenas profundamente ligadas a su lengua y cultura, mismas que se desarrollan en un territorio en donde la naturaleza es casi siempre vista como femenina y como madre y origen de todo. Así surge el feminismo comunitario o de los pueblos indígenas y esto obedece a la suma de discriminaciones que padece la mujer por serlo, por ser mujer y por ser indígena, pobre, discapacitada y/o de preferencias sexuales diferentes. La situación empeora socialmente también, y mucho, cuando una mujer blanca discrimina a un hombre indígena por claros motivos raciales ya que luego en casa, ese hombre violenta a su mujer vinculándose de esta manera las diferentes violencias, recayendo finalmente todas en el eslabón más débil o vulnerable: las mujeres indígenas.
No sólo el feminismo occidental está lejos de identificarse del todo con la visión de las mujeres de pueblos originarios que están vinculadas a la tierra y sus recursos porque se sienten parte de la naturaleza, entonces tampoco los derechos humanos y su aplicación responden a la cosmovisión de la mujer indígena. Y esta complicada realidad se explica cuando vemos que el hombre se ha sentido con derecho a dominar/violar a la naturaleza y en consecuencia y casi con “naturalidad” cree y hace, ejerce como algo normal la violencia contra la mujer que es la naturaleza misma, nuestra madre y origen. Deben contemplarse estos elementos mencionados porque la mujer es la portadora y guardiana de la lengua y cultura de los pueblos.
El “derecho” al dominio y a ejercer violencia contra ellas, el que los hombres determinen cuándo “hacer el amor”, embarazarlas y hacerlas parir tiene que cambiar y esto será posible cuando definamos estrategias, prácticas, modelos educativos que originen nuevas relaciones de género que tomen en cuenta lo señalado al principio que es; trabajar los temas de igualdad, feminicidio y alertas de violencia de género desde una perspectiva de género, derechos humanos e interculturalidad.
Citaré, para terminar, un ejemplo de trabajo práctico, real y de base para intentar lograr la equidad, paridad e igualdad de género con las perspectivas señaladas. Me refiero al caso de Lorena Cabnal, ella es maya xinka que fue expulsada de su comunidad por denunciar la violencia sexual y declararse feminista comunitaria. Ella menciona que en el feminismo comunitario, que promueve junto con otras mujeres, se considera que la lucha por sus derechos pasa por la sanación de sus cuerpos porque es en los cuerpos de las mujeres donde radica la energía vital para emanciparse. Esta sanación pasa por los cuerpos que han tenido múltiples opresiones. Considera que las luchas feministas contra las empresas hidroeléctricas y los proyectos mineros son incoherentes si ignoran la violencia machista en las comunidades.
Ella lucha contra ambos, contra megaproyectos y el machismo, habla de la existencia de un “patriarcado ancestral originario” que es un sistema de opresiones machistas que también permea a las sociedades indígenas y que son producto del colonialismo. Dice Lorena en una entrevista: “El sistema patriarcal no espera que rompamos la enemistad histórica entre mujeres y nos reconozcamos y autonombremos y nos autoconvoquemos reconociendo la sabiduría plural de mujeres. Es decir, toda la memoria sanadora de las abuelas, madres, tías y hermanas a través de reconocernos en las fases de los ciclos lunares, las plantas, el agua y la tierra”. Efectivamente el sistema patriarcal no espera eso y está casi seguro de que nunca ocurrirá.
Lorena es sobreviviente de violencia sexual que existe en su comunidad. A los 25 años se mudó a una comunidad Xinka donde aprendió que su historia era la misma que la de muchas mujeres. Afirma que no sólo se sanan por estar bien y sentir bien sus cuerpos sino que también tienen una intención feminista comunitaria de hacer política la sanación de sus cuerpos como un problema colectivo y no individual. -Nosotros decimos sanando tú, sano yo y sanando yo sanas tú. Creemos que cuerpos sanados son cuerpos que también se emancipan, así termina su interesante exposición que difunde la página AJ+Español un interesante medio de comunicación y noticias. Chen lelo’.

*Cronista de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo

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