Lunes, febrero 11, 2019

En San Martiniano se aplica la ley de usos y costumbres

Por Santos Gabriel Us Ake

SAN MARTINIANO, LÁZARO CÁRDENAS, 11 de noviembre.- Se aplica la ley de usos y costumbres a los infractores de San Martiniano en el Juzgado Tradicional, pero últimamente no ha sido necesario porque se ha mantenido la tranquilidad en el poblado.
En varias delegaciones y subdelegaciones municipales de Lázaro Cárdenas existen Juzgados Tradicionales del Poder Judicial del Estado de Quintana Roo con plena facultad para sancionar a quienes cometan algún delito y con validez ante las instituciones.
Son edificios con una escalera para accesar a una plataforma de piedra, una sala construida también con piedras de la región, una puerta, dos ventanas en ambos lados, techo de huano y una placa con el escudo de Quintana Roo y el letrero de “Poder Judicial del Estado de Quintana Roo, Consejo de la Judicatura Indígena, Juzgado Tradicional de San Martiniano”, en este caso presidido por el juez tradicional don Rosendo May Dzib.
En las comunidades mayas se aplica la justicia tradicional que podría ser castigos de chapear el parque, barrer las calles, pintar la escuela, la caseta de policía, el edificio de la delegación, lavar los baños, etcétera, también podría ser regaño severo, llamada de atención a los padres para que vigilen más a sus hijos, multas, y en los casos más graves expulsión de la población.
Pero por lo regular en las pequeñas comunidades se vive con tranquilidad, los juzgados tradicionales se observan cerrados la mayor parte del tiempo, porque también los padres son más estrictos con sus hijos y no les permiten delinquir ni drogarse, incluso existen poblados donde está prohibida la venta de cerveza y si alguien quiere beber tiene que ir a comprarla en otro lugar.
En el caso de la subdelegación de San Martiniano se vive en completa paz, los hombres del campo se van a trabajar a sus milpas, otros laboran en las ciudades, y las amas de casa se quedan en el hogar a preparar la comida y a criar a los animales de corral, los jóvenes y niños van a las escuelas de lunes a viernes y solamente cuando existe alguna fiesta en el pueblo acuden a divertirse sin escandalizar en la vía pública.
Rara ocasión se presenta casos de robo, se calcula por lo menos una vez al año, y el que lo comete se le exhibe ante la vista de los habitantes por medio de realizar algún trabajo comunitario, lo que representa una vergüenza pública para el infractor y para los padres.
El delito más reciente fue un robo que se perpetró el año pasado, se logró detectar a la persona que cometió el delito, se le condenó a chapear la maleza que ya había crecido en el parque central y las calles que aún no han sido pavimentadas, y el infractor estuvo a la vista de los pobladores para que lo identifiquen plenamente como medida para que no lo vuelva a hacer, y desde la fundación de este poblado hace unos 60 años no ha existido ningún asesinato sino solamente muertes por enfermedad o por vejez, y ante la falta de delincuentes los pobladores pueden dejar sus bicicletas y otras pertenencias en la calle o en el patio de su casa sin el temor de que alguien se las lleve.

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